La vicepresidenta del Foro Jurídico Valenciano analiza en exclusiva para Ecos de Valencia los grandes retos de la Administración de Justicia, la implantación del nuevo modelo organizativo y el papel que jugarán la tecnología y la inteligencia artificial en los próximos años.
Hay profesionales que conocen la Justicia desde una única perspectiva y otros que la han vivido prácticamente desde todas. Cristina Gil pertenece a este segundo grupo. Abogada, Letrada de la Administración de Justicia durante casi dos décadas, exdirectora general de Justicia de la Generalitat Valenciana y, actualmente, responsable del Servicio Común de Ejecución de Valencia y vicepresidenta del Foro Jurídico Valenciano, su trayectoria le permite analizar con una visión global uno de los momentos de mayor transformación del sistema judicial español.
En una entrevista concedida en exclusiva a Ecos de Valencia, Gil defiende una Justicia más moderna, coordinada y cercana al ciudadano, aunque advierte de que cualquier reforma solo puede tener éxito si viene acompañada de planificación, liderazgo y recursos suficientes.
Su carrera ha transitado por prácticamente todos los niveles de la Administración de Justicia. Lejos de señalar una única etapa como la más decisiva, considera que todas han contribuido a construir una visión completa del sistema.
El ejercicio de la abogacía le permitió comprender las necesidades de quienes acuden diariamente a los juzgados y valorar especialmente el esfuerzo de abogados y procuradores, cuya actividad profesional depende de la confianza de sus clientes y exige, asegura, una dedicación permanente.
Posteriormente, como Letrada de la Administración de Justicia, fue testigo directo de una transformación histórica del funcionamiento de los tribunales. Desde los tiempos en que las actuaciones se redactaban manualmente hasta la implantación de los actuales sistemas tecnológicos, ha vivido casi veinte años de cambios continuos que, según explica, le han enseñado la importancia de adaptarse de forma constante a nuevas herramientas y formas de trabajo.
Su paso por la Dirección General de Justicia de la Generalitat Valenciana añadió una nueva dimensión a esa experiencia. Allí comprendió que garantizar el funcionamiento diario de los órganos judiciales implica coordinar miles de profesionales, gestionar infraestructuras, tecnología y recursos humanos, además de responder con rapidez ante cualquier incidencia que pueda afectar al servicio público.
De toda esa experiencia extrae una conclusión clara: ninguna reforma organizativa puede consolidarse sin planificación rigurosa, coordinación institucional y una dotación suficiente de medios personales, materiales y económicos.
La implantación de la nueva Justicia
Actualmente dirige el Servicio Común de Ejecución de Valencia, uno de los órganos que afronta de manera más directa la implantación de la Ley Orgánica 1/2025, una reforma que está modificando profundamente la organización judicial española.
Gil reconoce que el principal reto consiste precisamente en poner en funcionamiento un modelo completamente nuevo. Entre las principales dificultades señala la necesidad de reorganizar espacios físicos dentro de la Ciudad de la Justicia de Valencia para que las distintas unidades puedan trabajar de forma integrada.
A su juicio, la proximidad entre equipos facilita la coordinación, mejora la comunicación interna y permite ofrecer un servicio más eficiente tanto a los profesionales como a los ciudadanos.
Pero el desafío no es únicamente organizativo. También considera prioritario unificar criterios de actuación para que cualquier abogado o procurador obtenga las mismas respuestas con independencia de la unidad que tramite su procedimiento.
Esa homogeneidad, afirma, incrementa la seguridad jurídica, reduce incidencias y aporta mayor previsibilidad al funcionamiento de la Justicia.
Tecnología e inteligencia artificial
Si existe un aspecto sobre el que Cristina Gil se muestra especialmente convencida es el potencial de la innovación tecnológica.
En su opinión, la transformación digital no debe limitarse a sustituir el papel por expedientes electrónicos, sino que debe implicar un cambio profundo en la forma de trabajar.
Defiende que muchas tareas puramente administrativas podrían automatizarse mediante sistemas de robotización de procesos, permitiendo que jueces, letrados y funcionarios dediquen más tiempo a aquellas funciones que realmente requieren análisis jurídico y capacidad de decisión.
En ese contexto, considera inevitable la incorporación progresiva de la inteligencia artificial, siempre bajo criterios éticos y con todas las garantías jurídicas.
No es casualidad que esta materia vaya a centrar una de las próximas jornadas organizadas por el Foro Jurídico Valenciano, del que ahora forma parte de su equipo directivo.
Gil también apuesta por acercar la Administración de Justicia a soluciones tecnológicas que ya forman parte de la vida cotidiana de los ciudadanos, como los pagos mediante códigos QR o herramientas similares a las que desde hace años utiliza con éxito la Administración tributaria.
«Las garantías procesales son irrenunciables», sostiene, «pero el garantismo no debe convertirse en un obstáculo para incorporar innovaciones que hagan la Justicia más ágil, eficiente y accesible».
Una visión compartida de la Justicia
La amplitud de su experiencia profesional le ha permitido conocer la Justicia desde perspectivas muy diferentes. Esa visión transversal le ha convencido de que ninguna profesión jurídica puede entender por sí sola la complejidad del sistema.
Por ello defiende una mayor coordinación entre todas las instituciones y operadores jurídicos, así como reformas mejor estudiadas y acompañadas siempre de los recursos necesarios para garantizar el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva.
Para Cristina Gil existe una idea que debería presidir cualquier decisión relacionada con la Administración de Justicia: preguntarse siempre si esa medida mejora realmente el servicio que recibe el ciudadano.
Si la respuesta es afirmativa, considera que el sistema estará avanzando en la dirección correcta.
El futuro del Foro Jurídico Valenciano
Tras asumir recientemente la vicepresidencia del Foro Jurídico Valenciano, Gil evita hablar de legado personal y prefiere centrar el protagonismo en el proyecto colectivo.
Explica que la nueva Junta Directiva comparte una forma de trabajar basada en la iniciativa, la generación constante de propuestas y la búsqueda de soluciones para los retos del sector jurídico.
Su objetivo pasa por consolidar un espacio abierto donde profesionales de cualquier generación puedan debatir, compartir conocimientos y participar activamente en la construcción de una Justicia mejor.
El mensaje final es una invitación abierta a toda la comunidad jurídica valenciana: convertir el Foro en un punto de encuentro donde escuchar, aprender, colaborar y aportar ideas desde el rigor, el respeto y la libertad.
Porque, como resume Cristina Gil durante la entrevista, la Justicia del siglo XXI no solo necesita nuevas leyes o más tecnología; necesita también una visión compartida en la que todas las profesiones jurídicas trabajen con un objetivo común: ofrecer un mejor servicio al ciudadano.
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