- Vox es el partido que más firme se ha mostrado contra la entidad lingüística catalanista
- Pérez Llorca se cierra en banda a no eliminar la subvención y tendría que dar explicaciones por ello
- Es el mayor error histórico del PP en la Comunidad Valenciana y nadie en el partido hace nada por tratar de enmendarlo
Ante las críticas en ciertos sectores valencianistas, hay que decir que Vox no cambió de posición sobre la AVL, sino que votó a favor del conjunto de la ley de presupuestos y de acompañamiento, en la que iba incluida la financiación de la institución.
Durante la tramitación parlamentaria, Vox intentó reducir de forma significativa la dotación de la Acadèmia Valenciana de la Llengua mediante una enmienda de casi un millón de euros. Sin embargo, el PP rechazó esa enmienda, más concretamente el presidente de la Generalitat Valenciana, Pérez Llorca a quien se le debería pedir que hiciera pública las razones por las que se negó en rotundo a aceptar esta petición de Vox, petición que también fue votada en contra por PSPV y Compromís, por lo que el recorte no prosperó.
Cuando llegó la votación final de los presupuestos, Vox votó a favor del texto completo, pese a que mantenía la financiación de la AVL e incluso suponía un incremento respecto al ejercicio anterior. Lo hizo porque el acuerdo presupuestario con el PP incluía otras medidas que el partido consideraba prioritarias —como la denominada «prioridad nacional» en determinadas ayudas, rebajas fiscales y otras iniciativas pactadas— y decidió respaldar el conjunto del paquete legislativo.
Por tanto, no puede decirse que Vox votara «a favor de la AVL» en el sentido de apoyar políticamente la institución. De hecho, el partido ha seguido defendiendo públicamente su supresión o una profunda reforma y ha reiterado sus críticas hacia ella.
La aparente contradicción se explica porque, aunque Vox rechazaba la financiación de la AVL y presentó enmiendas para reducirla, decidió no tumbar unos presupuestos que incorporaban la inmensa mayoría de sus propuestas políticas. Según el portavoz de Vox en Les Corts, alrededor del 99 % de las enmiendas de su grupo fueron aceptadas durante la negociación con el PP, lo que llevó al partido a respaldar el conjunto de las leyes pese a mantener su rechazo a la financiación de la Academia.
Entre las medidas incluidas figuraban la bajada de impuestos; ayudas al campo, la ganadería y la pesca; apoyo a las familias; la eliminación de trabas burocráticas; el impulso a la industria valenciana; medidas para evitar el adoctrinamiento en las aulas; la reducción de subvenciones a los sindicatos; y la implantación de la prioridad nacional en determinadas ayudas sociales, la renta valenciana de inclusión y el acceso a la vivienda.
Si Vox hubiera votado en contra de los presupuestos únicamente porque el PP se negó a reducir la partida destinada a la AVL, todas esas medidas también habrían quedado sin efecto. Desde ese punto de vista, el perjuicio para los valencianos habría sido mucho mayor que mantener una dotación presupuestaria con la que el partido seguía discrepando.
Por ello, resulta difícil atribuir a Vox la responsabilidad de que la AVL mantenga su financiación. Quien tenía la capacidad de aceptar o rechazar las enmiendas era el PP, y la negativa a reducir esa partida fue una decisión de su dirección negociadora. Es una cuestión que el propio presidente de la Generalitat debería explicar.
Conviene recordar, además, que, aunque la estabilidad del Gobierno valenciano dependa del apoyo de Vox, la correlación de fuerzas es clara: el PP cuenta con 40 diputados frente a los 13 de Vox. Por tanto, responsabilizar a Vox de que la subvención a la AVL no se redujera supone ignorar quién tenía realmente la capacidad de decidir durante la negociación presupuestaria.




















