La polémica por las críticas de la coalición catalanista Compromís al futbolista valenciano Ferran Torres apenas tardó unas horas en volverse en contra de la propia coalición. Lo que comenzó como una ofensiva política para denunciar la acumulación de viviendas por parte de sociedades vinculadas al delantero acabó derivando en una cascada de reproches, tanto desde el ámbito político como entre numerosos aficionados, obligando a la formación a rebajar el tono y matizar su discurso.
El origen de la controversia estuvo en las declaraciones del diputado de Compromís en el Congreso, Alberto Ibáñez, quien, durante un debate sobre vivienda, puso como ejemplo a la empresa Eleven Future Invest, vinculada a Ferran Torres, para denunciar la compra de inmuebles con fines especulativos y reclamar restricciones a este tipo de operaciones. Sus
palabras llegaron apenas unas horas después de que el propio Ibáñez hubiera felicitado públicamente al delantero por su decisivo gol en la final del Mundial, una circunstancia que fue rápidamente utilizada por sus adversarios políticos para acusarle de incoherencia.
La reacción fue inmediata. Desde el Partido Popular y otros dirigentes valencianos se defendió al internacional de Foios, al tiempo que en las redes sociales proliferaban las críticas hacia Compromís por situar en el centro del debate a uno de los grandes protagonistas deportivos del momento. El hecho de que Ferran acabara de convertirse en el héroe de la
segunda estrella mundial para España amplificó aún más la repercusión de la polémica.
Ante el creciente ruido mediático, la coalición optó por una evidente recogida de cable. Sus dirigentes insistieron e n que el objetivo de sus críticas nunca había sido el futbolista en sí, sino el modelo de inversión inmobiliaria y la necesidad de limitar la actividad de grandes tenedores y sociedades dedicadas a la compra masiva de viviendas. Con ese cambio de
enfoque, Compromís trató de desplazar el foco desde la figura de Ferran Torres hacia el debate sobre el acceso a la vivienda, evitando alimentar una confrontación con un deportista muy querido en la Comunitat Valenciana.
La rectificación de tono no impidió que la oposición siguiera explotando la controversia, presentándola como un ejemplo de improvisación política y de un intento fallido de utilizar la actualidad deportiva para reforzar un discurso sobre vivienda. Mientras tanto, Ferran Torres permaneció completamente al margen del debate político, centrado en las celebraciones por el título mundial y en responder únicamente a las críticas deportivas recibidas durante el torneo, que aseguró haber dejado atrás con el gol decisivo en la final.
La secuencia deja una imagen poco habitual: una polémica política eclipsada por el impacto emocional de un éxito deportivo. En cuestión de horas, Compromís pasó de intentar abrir un debate sobre la especulación inmobiliaria a verse obligado a explicar que sus palabras no pretendían convertir a Ferran Torres en el blanco de sus críticas, una maniobra de
rectificación que sus rivales calificaron de «recogida de cable» y que volvió a demostrar la dificultad de separar la política de los símbolos cuando el protagonista es uno de los héroes del deporte valenciano y mundial.
Llamativas estas críticas de Compromís cuando callan con los temas de las joyas de Zapatero, el hermano o la mujer de Sánchez entre otros muchos asuntos turbios que envuelven a sus socios de gobierno.
















