El aeropuerto de Valencia inicia noviembre con una de las novedades más destacadas para su operativa inmediata: el establecimiento de Wizz Air como aerolínea con base permanente en las instalaciones de Manises. La decisión trasciende la simple incorporación de trayectos regulares al calendario, ya que la asignación fija de dos aeronaves Airbus A321neo, con capacidad para 239 viajeros cada una, supone una apuesta corporativa a largo plazo capaz de reconfigurar el reparto de cuotas en la capital valenciana.
La compañía húngara arranca la actividad de esta base este 2 de noviembre con el despliegue de siete rutas añadidas, repartidas entre cinco destinos españoles y dos internacionales, junto al aumento de frecuencias en enlaces ya consolidados. La implantación progresiva continuará hasta el 14 de diciembre, fecha en la que llegará el segundo avión para completar el operativo previsto.
Nuevos destinos nacionales y refuerzo del enlace con Italia
El nuevo esquema de vuelos amplía el abanico directo hacia el norte peninsular mediante enlaces con Asturias, Santiago de Compostela, Santander y Bilbao, a los que se suma la conexión con Palma de Mallorca. En el terreno internacional, la aerolínea incorpora trayectos directos hacia Brasov, en Rumanía, y la ciudad italiana de Nápoles. Asimismo, la ruta entre Valencia y Milán Malpensa duplicará su actividad al pasar de siete a catorce frecuencias a la semana, según las previsiones comunicadas.
Esta mayor oferta diversifica las opciones de viaje para residentes y turistas, además de abrir un escenario de mayor rivalidad frente a operadoras con fuerte presencia en el aeropuerto de Valencia, como Ryanair o Vueling. La coincidencia en destinos como Bilbao, Santander, Santiago de Compostela, Palma de Mallorca o Nápoles obligará a las compañías a revisar planteamientos comerciales, lo que suele traducirse en más alternativas de horarios para los usuarios.
Impacto en el empleo local y retos en infraestructuras
La apertura de la base operativa conlleva la contratación de más de ochenta profesionales directos en el entorno local, fundamentalmente pilotos y miembros de tripulación de cabina. Este despliegue generará también dinamismo indirecto en ramas asociadas al transporte, la hostelería y los servicios auxiliares que dan soporte diario a las instalaciones aeroportuarias.
El reto para Manises radicará en asimilar este volumen de operaciones mediante una adecuada coordinación de infraestructuras terrestres, servicios y medidas ambientales, dado que el impacto real dependerá de la ocupación continuada de las plazas y la estabilidad del empleo generado en el territorio valenciano.












