Alejandra Blanco, de la Falla Maestro Rodrigo, asimila su elección en la Corte de Honor

PorPepe Herrero

octubre 2, 2026
  • La candidata de la Falla Avenida Maestro Rodrigo-General Avilés afronta su año en la Corte de Honor con emoción, responsabilidad y la ilusión de representar a «todos los valencianos, pero en especial a todos los falleros»

intensos que las imágenes se mezclan, las caras desaparecen de la memoria y solo queda una sensación: la emoción.

Eso es precisamente lo que le ocurre a Alejandra Blanco Beltrán cuando intenta volver a aquella noche en la que escuchó su nombre en el Roig Arena. La candidata de la Falla Avenida Maestro Rodrigo-General Avilés todavía está procesando que aquel sueño que tantas veces había imaginado se ha convertido en realidad.

«Ha pasado el sueño de mi vida», reconoce durante su entrevista con Onda Fallera Televisión.

Alejandra sabe, sin embargo, que alcanzar la Corte de Honor no era sencillo. Las 73 candidatas llegaban con ilusión y méritos suficientes para ocupar cualquiera de las trece plazas. Por eso, lejos de entender su elección como una victoria sobre las demás, habla de una experiencia compartida.

«Yo creo que todas somos válidas y la verdad que es un sueño haber llegado hasta aquí».

De los nervios a la incredulidad

El sábado comenzó con más tranquilidad de la que Alejandra esperaba. Pensaba que estaría mucho más nerviosa, pero conforme avanzó la tarde los nervios fueron apareciendo.

Y llegaron al máximo cuando se acercó el momento del veredicto.

Hasta que sonó su nombre.

«En el momento en que sonó mi nombre, la verdad que no me lo creía. Me emocioné muchísimo».

Lo vivido después es todavía difícil de reconstruir. Alejandra reconoce que, cuando intenta recordar aquella escena, hay detalles que se le escapan. No recuerda exactamente las caras, ni todo lo que ocurrió alrededor.

Solo recuerda la emoción.

Quizá por eso los vídeos que circulan por las redes se han convertido ahora en una herramienta para volver a aquel instante y descubrir, desde fuera, lo que ella vivió desde el escenario.

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Una imagen que nunca olvidará

Una vez sobre el escenario del Roig Arena, llegó otro de los grandes momentos de la noche.

Alejandra levantó la mirada y contempló el pabellón lleno.

Miles de personas. Miles de falleros.

Y todos ellos formando parte de una imagen que, asegura, permanecerá para siempre en su memoria.

«Ver todo el estadio lleno de gente, toda gente fallera, gente ilusionada, fue de verdad algo que no voy a olvidar nunca jamás».

La emoción hizo que el cansancio desapareciera. El traje dejó de pesar. Las fotografías, los desplazamientos y todo lo que ocurría alrededor dejaron de importar.

Solo quería disfrutar.

«Es un momento que te hubiera gustado que no hubiera acabado», reconoce.

Y probablemente esa sea una de las mejores maneras de explicar lo que supone vivir una noche como aquella: saber que es irrepetible mientras todavía está sucediendo.

«Esto es real»

Pero la verdadera dimensión de lo ocurrido apareció al llegar a casa.

Después de la euforia llegó el silencio. La calma. Y, con ella, una pregunta inevitable.

¿De verdad ha pasado?

Mientras se duchaba, Alejandra comenzó a ser consciente de lo que acababa de ocurrir.

«Decía: esto es real, esto que ha pasado es real».

Todavía hoy continúa asimilándolo. Y sabe que probablemente necesitará tiempo para comprender completamente lo que significa formar parte de la Corte de Honor de la Fallera Mayor de València 2027.

Las integrantes de la Corte del ejercicio anterior ya les han advertido de ello. A ellas también les costó asimilarlo y, según explica Alejandra, será con el paso de los meses, los actos y las invitaciones cuando empiecen realmente a comprender la dimensión del cargo.

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Un año que obliga a cambiarlo todo

La nueva vida también ha obligado a Alejandra a reorganizar su día a día.

Trabajaba como monitora de actividades extraescolares y ya sabía que este año iba a ser complicado compaginar su trabajo con la agenda de la Corte.

Su jefe, Víctor, también fallero, entendió desde el primer momento la situación. De hecho, fue él quien se puso en contacto con ella.

Este año, Alejandra no podrá continuar trabajando como hasta ahora.

Pero la decisión parece clara.

«Lo cojo con muchísimas ganas y, por supuesto, con esa ilusión de al final estar aquí y representar a Valencia y a los falleros».

Porque para ella formar parte de la Corte no significa únicamente acudir a actos, vestir de valenciana o vivir experiencias que recordará toda la vida.

Significa representar.

Y esa palabra aparece con fuerza en su discurso.

La responsabilidad de representar a los falleros

Alejandra entiende que el cargo implica una responsabilidad.

«Creo que representamos a todos los valencianos, pero en especial a todos los falleros».

Por eso considera que el protocolo, las normas y todas las obligaciones que irá aprendiendo durante los próximos meses forman parte de lo que significa asumir este papel.

No lo ve como una carga, sino como una consecuencia natural de representar a una sociedad fallera que mantiene viva una fiesta que, en sus palabras, merece continuar creciendo y manteniendo su esencia.

«Hay que asumir ciertas responsabilidades para que esta fiesta continúe como está siendo hasta ahora».

Es una forma de afrontar el año que va más allá de la ilusión personal. Alejandra quiere disfrutar, pero también quiere estar a la altura de aquello que representa.

¿Y si suena el teléfono?

Queda todavía la gran incógnita del 13 de octubre.

Las trece candidatas saben que el proceso no ha terminado. Una de ellas será elegida Fallera Mayor de Valencia 2027.

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Alejandra reconoce que si recibe la llamada, la reacción será difícil de imaginar.

Sus padres, dice, «alucinarían». Ella también.

Pero hay algo que tiene claro: sería un orgullo y, sobre todo, una enorme alegría para su familia y para su comisión.

«Creo que también se lo merece».

Y cuando llega la pregunta de si estaría dispuesta a asumir el cargo, la respuesta es inmediata.

Sí.

«Estoy dispuesta».

Una declaración directa que resume su estado de ánimo ante lo que pueda ocurrir.

Las 60 amigas que se quedaron en el camino

Pero si hay una parte especialmente emotiva en la entrevista es el mensaje que Alejandra dedica a las 60 candidatas que no forman parte de la Corte.

No habla de derrotas.

No habla de perdedoras.

Habla de amigas.

«Para mí, y bueno, creo que para todas, éramos totalmente válidas».

Solo podían salir trece, pero eso no borra todo lo que las 73 han vivido juntas durante las últimas semanas.

Alejandra asegura que se lleva amigas «de verdad, de corazón» y que todas las candidatas forman parte de una misma historia.

Por eso deja una frase que resume perfectamente su manera de entender este proceso:

«Esto no es un sueño solo de 13, sino un sueño de 73».

Las trece que ahora forman la Corte son, de alguna manera, las representantes de todas.

Y todo lo que vivan durante este año también estará dedicado a ellas.

Alejandra Blanco comienza así una nueva etapa en su vida fallera. Un año que llega cargado de actos, compromisos, aprendizaje y emociones. Un año para descubrir qué significa representar a València y a sus falleros.

Pero, sobre todo, un año para disfrutar de un sueño que comenzó mucho antes de aquella noche en el Roig Arena.

Ahora ya sabe que es real.

Y, aunque todavía le cueste asimilarlo, Alejandra está preparada para vivirlo minuto a minuto.

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