Carlos Martín Giráldez: el arte de pensar el caballo

Hay días en los que el periodismo deja de ser oficio para convertirse en experiencia. Eso es exactamente lo que ocurre cuando uno recorre cientos de kilómetros —en este caso más de 600— para encontrarse con un jinete que no solo doma caballos, sino que los entiende desde dentro. Así ha sido nuestra visita a las instalaciones municipales de Dos Hermanas, donde hemos grabado un nuevo programa de Ecos del Campo CV para Onda Fallera TV y YouTube junto a Carlos Martín Giráldez.

Un modelo a seguir… ¿Para Valencia?

Antes de entrar en la figura del jinete, hay que detenerse en el escenario. Las cuadras públicas de Dos Hermanas representan un modelo que invita a la reflexión: instalaciones municipales, precios accesibles y un equipo humano que, en palabras del propio Carlos, “te trata como si estuvieras en casa”.

Desde la dirección hasta el personal de mantenimiento, todo está orientado a facilitar la vida del jinete. Un sistema que permite convivir en un mismo espacio a profesionales de primer nivel, aficionados y asociaciones terapéuticas. Un ecosistema ecuestre vivo.

La pregunta surge sola: ¿Por qué no en la Comunidad Valenciana?

El jinete que piensa… y el caballo ejecuta

Hay algo que impresiona desde el primer momento al ver trabajar a Carlos Martín Giráldez: la naturalidad. No hay tensión, no hay artificio. El caballo responde como si anticipara cada movimiento.

“Cuando grabas con alguien así, todo es fácil”, comentábamos durante la jornada. Y es que aquí no hay que repetir tomas ni esperar: el caballo sale y ejecuta.

Ese nivel no es casualidad. Nacido en Utrera, cuna de tradición ecuestre, Carlos creció entre caballos como quien crece entre libros o balones. Lo que empezó como un juego infantil —“jugábamos al toro y al caballo”— terminó convirtiéndose en una vocación irrefrenable.

La Real Escuela: primer amor y referencia eterna

Formado en la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, Carlos habla de ella con emoción:

“Ha sido mi primer amor. Y los primeros amores nunca se olvidan”.

Más allá de la nostalgia, reivindica su papel pionero en la historia de la equitación en España, destacando la visión de Álvaro Domecq, capaz de convertir una idea casi utópica en una referencia mundial.

Para Giráldez, la escuela sigue teniendo futuro: “La vida es cíclica. Volverá a estar arriba”.

Tres caballos, tres historias

Durante la grabación conocimos tres caballos que resumen la diversidad de su trabajo:

  • Jacaranda, con raíces valencianas
  • Peluche, ejemplo de doma consolidada
  • Guadalquivir, trabajado en rienda larga

Tres perfiles distintos, un mismo denominador común: tiempo, paciencia y sensibilidad.

Porque si algo deja claro Carlos es que esto no es inmediato:

“Esto es un arte. No es matemática. La fruta no cae del árbol antes de tiempo”.

La verdadera lección: humildad

Si hay una enseñanza que atraviesa toda la conversación, no es técnica. Es humana.

“La equitación te da golpes de humildad constantes”, afirma. Cuando crees dominarlo todo, el caballo te devuelve al punto de partida.

Una filosofía que conecta con los grandes maestros que han marcado su trayectoria, aunque él evita nombrarlos: “Sería injusto, porque todos me han dado algo”.

¿Cuándo confía un caballo?

La respuesta no está en la fuerza, sino en la conexión:

“Cuando prácticamente sobran las ayudas. Cuando todo va con el pensamiento”.

Ese momento, casi invisible para el espectador, es el culmen de años de trabajo. Es cuando jinete y caballo dejan de ser dos.

España: talento que no siempre se valora

Carlos lo tiene claro: España es una potencia ecuestre, aunque no siempre lo reconozca.

Recuerda escenas cotidianas en el campo andaluz —niños cambiando de pie al tranco con naturalidad— como muestra de un talento innato que forma parte de nuestra cultura.

Sin embargo, advierte de un cambio preocupante: la pérdida del aprendizaje integral.

Hoy muchos jinetes llegan, montan y se van. Pero el caballo, insiste, se aprende también limpiándolo, cuidándolo, observándolo.

El futuro: entre lo comercial y la esencia

Mirando hacia adelante, el jinete anticipa una evolución hacia lo comercial en el espectáculo ecuestre. Pero lanza una advertencia clara:

“No podemos perder la equitación. Es la base de todo”.

Sin esa base, el espectáculo se vacía de contenido.

Un mensaje final… y una lección

Antes de despedirnos, Carlos quiso destacar a una figura clave en su crecimiento: su compañero Manuel Pérez. Un recordatorio de que el aprendizaje nunca termina y de que reconocer a quien sabe más es el primer paso para evolucionar.

La jornada concluye con una reflexión que resume todo:

¿El caballo nace o se hace?

Para Giráldez, no hay duda:
“El caballo pone cualidades, pero el jinete lo crea”.

Y después de verlo trabajar, uno entiende que no habla solo de doma. Habla de arte.

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