La red de Cercanías Valencia se prepara para recibir 41 trenes Civia serie 465 que hasta ahora operaban en Madrid. Esta decisión de Renfe, que busca aumentar la capacidad de las líneas C-1, C-2 y C-6, ha generado un significativo revuelo en la Comunitat Valenciana, a pesar de que los nuevos convoyes Stadler, fabricados en Albuixech, se estrenan en la capital española.
El Ministerio de Transportes justifica el movimiento afirmando que estos trenes, compuestos por cinco coches frente a los tres de los modelos que sustituyen (series 447 y 464), permitirán un incremento del 30% en la capacidad. Sin embargo, la llegada de material rodante usado, mientras Madrid estrena trenes de última generación con tecnología valenciana, ha encendido las alarmas y las críticas en la región.
La polémica de los trenes ‘modernizados’ para Valencia
Los 41 trenes Civia serie 465 que se incorporarán a la red de Cercanías Valencia fueron fabricados entre 2003 y 2012, lo que significa que algunos acumulan hasta 23 años de servicio. Aunque Transportes asegura que han sido “modernizados” y mejorados en su confort, esta explicación no ha logrado calmar el descontento de los partidos políticos y usuarios valencianos.
La previsión es que 22 de estos vehículos estén operativos a finales de año, con otros 19 que se sumarán gradualmente en 2027. La contradicción surge al considerar que, mientras el ministro Óscar Puente celebra el estreno de los nuevos trenes Stadler en Madrid —un contrato de más de 1.300 millones de euros que destaca por su tecnología, confort y mayor capacidad—, Valencia recibe unidades con años de rodaje, aunque supuestamente renovadas. Los Stadler, con factoría en Albuixech, prometen espacio para bicicletas, tomas USB y climatización avanzada.
Reacciones políticas y el eterno debate del agravio
La noticia ha sido recibida con críticas tanto por el Partido Popular valenciano como por Compromís. Ambas formaciones llevan toda la legislatura reclamando más inversiones y mejoras en una red de Cercanías que, según denuncian, presenta importantes déficits en frecuencias y capacidad. El traslado de trenes usados desde Madrid para hacer hueco a los flamantes Stadler ha sido interpretado por muchos como un nuevo episodio de agravio comparativo hacia la Comunitat Valenciana.
Mientras el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, y cuadros del PSOE madrileño celebran la renovación del parque de Cercanías en Madrid, que permitirá descongestionar líneas al límite de su capacidad, en Valencia la sensación es que se están recibiendo soluciones de segunda mano. Este debate refuerza la percepción de una desigualdad en la inversión en infraestructuras de transporte entre diferentes territorios, un discurso que, en la Actualidad valenciana, encuentra eco con facilidad.





















