La histórica tradición valenciana concluye una nueva edición después de cuatro jornadas de máxima expectación, con trece participantes y una celebración que ha conseguido recuperar su lugar entre las grandes citas del calendario ecuestre y popular valenciano.
Hay competiciones en las que importan los puntos, los tiempos, las categorías o la raza del caballo. Y luego están Les Corregudes de Joies de Pinedo, donde por encima de todo importa algo mucho más sencillo: disfrutar del caballo, sentir la tradición y mantener viva una costumbre que forma parte de la identidad valenciana.
(FOTOGRAFIAS DE @mcmiguephotos)


Este año concluyen Les Corregudes después de cuatro días de máxima expectación en la playa de Pinedo. Cuatro jornadas en las que el sonido de los cascos sobre la arena ha vuelto a mezclarse con el del Mediterráneo y en las que miles de miradas se han dirigido hacia una pista tan sencilla como espectacular: aproximadamente 700 metros de arena junto al mar.
No hacen falta grandes instalaciones. Tampoco monturas. Solo caballo y jinete —o amazona—, arena, mar y ganas de correr.

Porque esa es precisamente una de las imágenes que hace únicas estas carreras. Los participantes compiten sin montura, a pelo, con sus caballos a galope tendido sobre la playa, sintiendo la brisa del mar en la cara y esa particular sensación de libertad que únicamente puede entender quien alguna vez ha galopado junto a un caballo.
¿Se puede encontrar una estampa más bonita?


Además, Les Corregudes conservan una esencia difícil de encontrar en el deporte ecuestre actual. Aquí no existen categorías por razas, edades o características de los caballos. Tampoco distinciones entre jinetes y amazonas. Hombres y mujeres compiten entre sí, los caballos se cruzan en las diferentes carreras y los tiempos terminan determinando quién continúa avanzando.
Y quizá ahí reside buena parte de su encanto.
Durante estos días no importa tener el caballo con el mejor pedigrí ni pertenecer a una determinada categoría. Importa correr. Importa disfrutar. Importa llegar hasta Pinedo y formar parte de una tradición que ha pasado de generación en generación.
Al final espera la joia, ese pañuelo de tela que da nombre a las carreras y que tradicionalmente se entregaba al vencedor para que pudiera regalárselo a su amada. Un premio sencillo si se mide económicamente, pero de enorme valor sentimental cuando detrás existen siglos de historia.


De una tradición en peligro a una gran cita valenciana
Y si hoy Les Corregudes de Joies viven este momento, hay que reconocer también la encomiable labor de su junta.
Una celebración que llegó a encontrarse en riesgo de desaparecer se ha transformado, gracias al esfuerzo de quienes han trabajado por conservarla y hacerla crecer, en una fecha señalada dentro del calendario valenciano.
Lo es para los amantes del caballo, pero también para quienes defienden nuestras costumbres y tradiciones. Y lo es incluso para quienes simplemente quieren acercarse a la playa y disfrutar de uno de los paisajes más singulares que puede ofrecer el litoral valenciano.
Caballos, Mediterráneo, tradición y competición se dan la mano durante cuatro días en Pinedo.
Este año han sido 13 los participantes encargados de mantener viva esa historia. Trece jinetes y amazonas que han vuelto a demostrar que para crear un gran espectáculo ecuestre no siempre hacen falta obstáculos, reprises, pistas sofisticadas o grandes premios.


A veces basta con una playa, un caballo y 700 metros por delante.
Ahora Les Corregudes de Joies bajan el telón de su edición de 2026. Se proclamará un vencedor, se entregará la joia y los caballos abandonarán la arena.
Pero será únicamente por unos meses.
Porque prácticamente desde el mismo minuto en que termina la última carrera comienza a prepararse la siguiente edición. La junta ya empieza a pensar en Les Corregudes de Joies de Pinedo de 2027, en cómo seguir creciendo sin perder aquello que precisamente las hace especiales.


Después de conseguir recuperar una tradición que estuvo cerca de desaparecer y convertirla nuevamente en una de las imágenes más reconocibles del verano valenciano, la pregunta queda en el aire:
¿Qué sorpresas nos traerán Les Corregudes de Joies de Pinedo en 2027?
Sea lo que sea, hay algo que no debería cambiar nunca: el caballo, la arena, el Mediterráneo y esa maravillosa sensación de libertad de galopar junto al mar.
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