- Tomás Cerdán de Tallada: el jurista valenciano que humanizó la justicia en la España del Renacimiento
La historia del Reino de Valencia ha dado al mundo hombres y mujeres cuya aportación ha trascendido las fronteras de su tiempo. Sin embargo, muchos de ellos permanecen hoy injustamente olvidados por el gran público. Uno de esos nombres es el de Tomás Cerdán de Tallada, un jurista nacido en Játiva durante el siglo XVI que no solo alcanzó las más altas magistraturas de la Monarquía Hispánica, sino que fue uno de los primeros pensadores europeos en defender una justicia más humana y un sistema penitenciario basado en la dignidad de las personas.
Mucho antes de que existieran los modernos principios de reinserción social, cuando las cárceles eran lugares de sufrimiento, abandono y castigo sin contemplaciones, este valenciano ya reflexionaba sobre la necesidad de reformar el sistema penitenciario. Su pensamiento fue extraordinariamente avanzado para su época y le ha valido ser considerado por numerosos especialistas como uno de los auténticos precursores del Derecho Penitenciario moderno.
Un ilustre hijo de Játiva
Aunque los documentos conservados no permiten determinar con absoluta exactitud la fecha de su nacimiento, la mayoría de los investigadores la sitúan entre 1530 y 1532, en la ciudad de Játiva, una de las poblaciones más importantes del antiguo Reino de Valencia.
Historiadores como Pascual y Beltrán o Tramoyeres reconocieron la dificultad de precisar este dato, aunque sí coinciden en destacar el prestigio social de su familia.
Según las investigaciones tradicionales, Tomás era hijo de Guillem Cerdán, oficial del arzobispado con dignidad de canónigo y descendiente de un caballero que había servido al rey Jaime I, y de Violante Tallada, perteneciente a una destacada familia setabense. Aquel ambiente culto y acomodado favoreció que el joven Tomás recibiera una formación excepcional para su tiempo.
Una brillante formación universitaria
Su talento pronto le llevó a ingresar en la Universidad de Valencia, uno de los principales centros de enseñanza del Mediterráneo durante el Renacimiento.
Allí estudió Derecho bajo la dirección de maestros tan prestigiosos como Juan Gélida, fray Jerónimo Pérez y Jerónimo Muñoz, figuras de enorme prestigio intelectual. Muy pronto destacó por su profundo conocimiento del Derecho Político, del Derecho Canónico y de la jurisprudencia, convirtiéndose en uno de los jóvenes juristas más prometedores del Reino de Valencia. Su reputación comenzó a extenderse rápidamente entre abogados, jueces y magistrados.
Un abogado brillante al servicio de la justicia
La verdadera proyección pública de Tomás Cerdán llegó en 1562, cuando intervino en un complejo litigio judicial relacionado con Pablo Gaspar Juan.
Su defensa quedó recogida en una memoria jurídica titulada «Allegationes juris in favorem Pauli Joannes Fontes», una obra que impresionó profundamente al propio rey Felipe II. El monarca quedó tan satisfecho con la calidad técnica de sus razonamientos que revocó la sentencia anterior y decidió nombrarlo abogado fiscal del Consejo del Reino. Este importante cargo lo desempeñó durante aproximadamente doce años, convirtiéndose en una de las principales autoridades jurídicas de la Corona.
La realidad de las cárceles cambia su forma de pensar
Su trabajo como fiscal le permitió conocer directamente el funcionamiento de las prisiones del siglo XVI. Las cárceles de aquella época eran lugares extremadamente duros. Los presos convivían hacinados, apenas existían condiciones higiénicas y los derechos de los reclusos prácticamente no eran tenidos en cuenta. Aquella experiencia marcó profundamente a Tomás Cerdán.
En lugar de aceptar aquella situación como algo normal, comenzó a reflexionar sobre la necesidad de mejorar el trato dispensado a las personas privadas de libertad. Fruto de esas reflexiones nació la obra que lo haría inmortal.
«Visita de la Cárcel y de los Presos»
En 1574 publicó «Visita de la Cárcel y de los Presos», considerada una de las obras más importantes de la historia jurídica española. En sus páginas analizaba el funcionamiento de las prisiones y defendía que la justicia debía ejercerse con firmeza, pero también con humanidad. Su pensamiento rompía con la mentalidad dominante de la época.
Cerdán sostenía que incluso quienes habían cometido delitos seguían siendo personas y debían recibir un trato digno, justo y conforme al Derecho. Aquellas ideas resultarían revolucionarias incluso varios siglos después. Por ello, numerosos especialistas consideran hoy esta obra como uno de los primeros tratados de Derecho Penitenciario de Europa.
Una carrera llena de éxitos… y conflictos
Tras su etapa como fiscal fue nombrado juez de Corte y posteriormente oidor de la Real Audiencia, ocupando algunos de los puestos más importantes de la administración de justicia. Sin embargo, su personalidad tampoco pasaba desapercibida. Los cronistas de la época lo describen como un hombre inteligente, firme, independiente y poco dispuesto a aceptar imposiciones.
Esa forma de ser acabó provocándole enfrentamientos con algunas de las principales autoridades políticas del momento. Uno de los más importantes fue el mantenido con Francisco de Moncada, marqués de Aytona y virrey del Reino de Valencia. Paradójicamente, poco antes había recibido uno de los mayores honores posibles.
Felipe II lo arma caballero
El 5 de agosto de 1586, el propio Felipe II decidió reconocer públicamente sus servicios a la Corona armándolo caballero. Era una enorme distinción reservada únicamente a personas de extraordinario prestigio. No obstante, las disputas políticas posteriores con el virrey acabaron provocando la apertura de un expediente por desacato que desembocó en su jubilación en 1592. Pero Tomás Cerdán no era hombre de rendirse fácilmente.
La rehabilitación
Tras la muerte de Felipe II dirigió una extensa representación al nuevo rey, Felipe III, defendiendo su actuación y solicitando la revisión del expediente. Sus argumentos convencieron nuevamente a la Corona. En 1607 fue nombrado miembro del Consejo Supremo de Aragón, una de las instituciones más importantes de toda la Monarquía Hispánica. Aquello supuso una completa rehabilitación de su prestigio profesional.
Mucho más que un jurista
Además del Derecho, Tomás Cerdán cultivó la literatura. Fue miembro de la célebre Academia de los Nocturnos, una de las instituciones literarias más importantes de la Valencia renacentista. Participó activamente en sus reuniones y escribió diversas composiciones poéticas, demostrando que su talento iba mucho más allá del ámbito jurídico. Su producción intelectual fue muy extensa.
Entre sus principales obras destacan:
- Visita de la Cárcel y de los Presos (1574).
- Verdadero gobierno de la Monarquía de España, tomando por su propio
sujeto la conservación de la Paz (1581). - Veriloquium en regla de estado (1602).
- Allegationes juris in favorem Pauli Joannes Fontes (1564).
Diversos tratados jurídicos y administrativos relacionados con la organización del Estado y la administración de justicia.
El Procurador de Miserables
Uno de los aspectos más admirables de su trayectoria fue el ejercicio del cargo de Procurador de Miserables en la ciudad de Valencia. Esta institución tenía como finalidad defender gratuitamente a quienes carecían de recursos económicos, especialmente presos y personas desfavorecidas.
En una época donde la justicia favorecía con frecuencia a quienes disponían de poder o riqueza, Tomás Cerdán dedicó buena parte de su trabajo a garantizar que también los más humildes pudieran ser escuchados. Ese compromiso social constituye una de las facetas más admirables de toda su trayectoria.
El final de una vida extraordinaria
La fecha exacta de su fallecimiento continúa siendo objeto de debate entre los investigadores. Algunos autores sostienen que murió en 1598. Otros consideran más probable que viviera hasta aproximadamente 1610, apoyándose en documentos posteriores a su nombramiento para el Consejo Supremo de Aragón. Sea cual fuere la fecha exacta, lo cierto es que su legado sobrevivió ampliamente a su vida.
Un valenciano adelantado a su tiempo
Hablar de Tomás Cerdán de Tallada es hablar de uno de los grandes intelectuales del antiguo Reino de Valencia. Fue un jurista brillante, un magistrado respetado, un escritor culto y, sobre todo, un hombre que entendió que la verdadera justicia debía estar guiada por el conocimiento, la equidad y la dignidad humana.
Mucho antes de que Europa comenzara a hablar de derechos penitenciarios, este valenciano ya proponía reformas que hoy siguen siendo plenamente actuales. Su nombre merece ocupar un lugar destacado entre las grandes figuras de nuestra historia.
No solo porque alcanzó las más altas magistraturas de su tiempo, sino porque supo mirar más allá de las leyes para comprender que la justicia solo es auténtica cuando nunca pierde de vista a la persona.
Tomás Cerdán de Tallada representa, en definitiva, el mejor ejemplo del humanismo jurídico valenciano del Renacimiento y una de las personalidades más brillantes que ha dado la historia del Reino de Valencia.
Pedro Fuentes Caballero
Académico de la Real Academia de Cultura Valenciana correspondiente por Dénia
Presidente de la Asociación Cultural Roc Chabàs de Dénia




















