El silencio del socialismo valenciano hunde en la miseria a Diana Morant y a Pilar Bernabé

  • No criticar tramas corruptas cuando en tiempos de Camps eran tan mordaces trae consecuencias
  • Cuanto Camps y Rita, el solo hecho de estar imputados ya consideraban que era motivo de dimisión. Ahora todo se perdona hasta que «haya sentencia firme». El cambio de actitud no pasa desapercibido para la ciudadanía

El socialismo valenciano, encabezado por Diana Morant y Pilar Bernabé, está intentando mantener una posición de cierre de filas con Pedro Sánchez mientras trata al mismo tiempo de evitar que los escándalos nacionales arrastren todavía más al PSPV en la Comunidad Valenciana.

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La estrategia que se percibe públicamente tiene varios ejes. Por un lado, la dirección del PSPV evita romper con Sánchez y sigue defendiendo la estabilidad del Gobierno central. Morant ha insistido en distintas intervenciones en que no quiere que los casos de corrupción “sirvan de salvavidas” político para el PP valenciano.

Por otro lado, el PSPV intenta desplazar el foco hacia la gestión del gobierno valenciano del PP: la dana, la educación, la sanidad o la vivienda. La dirección socialista valenciana está centrando gran parte de su discurso en atacar la gestión autonómica para evitar que el debate político quede monopolizado por los problemas judiciales y los escándalos que afectan al entorno de Sánchez y del PSOE nacional.

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Sin embargo, dentro del propio socialismo valenciano empiezan a aparecer señales de incomodidad. Algunas voces internas consideran que la acumulación de casos y polémicas está desgastando seriamente la marca socialista y dificulta que el PSPV pueda construir una alternativa sólida frente al PP valenciano. Medios nacionales hablan incluso de preocupación en sectores del partido por el impacto electoral que puede tener la identificación total con Sánchez.

En la práctica, el PSPV está optando por una combinación de lealtad institucional y contención política: no romper con Sánchez, defender la presunción de inocencia y, al mismo tiempo, tratar de recentrar el debate en la política valenciana y en el desgaste del gobierno autonómico popular. Pero el problema para los socialistas valencianos es que cada nuevo escándalo nacional vuelve a colocar al partido en una posición defensiva y complica su intento de marcar perfil propio en la Comunitat Valenciana.

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No conviene olvidar que la última vez que el PSPV tuvo la Alcaldía de Valencia fue en el siglo pasado, concretamente en 1991. Han pasado ya 35 años sin que los socialistas sepan lo que es gobernar o ganar unas elecciones municipales en la ciudad. La última alcaldesa socialista de Valencia fue Clementina Ródenas.

El contexto político actual tampoco parece favorecer sus expectativas. La situación nacional y la posición del socialismo valenciano, instalado en una incómoda “tierra de nadie”, dificultan seriamente que el PSPV pueda aspirar a recuperar la Alcaldía en las elecciones del próximo mes de mayo.

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