No todo lo que se escribe es ético, puede gustarnos o ser recomendable; sin embargo, no debemos obviarlo como si no existiera. Conocerlo ampliará nuestros conocimientos y nos permitirá criticar y opinar con “scientia causae” (con conocimiento de causa).
Esta historia, de aparente frustración de sus componentes, provocó un efecto convulsionador, cuya onda expansiva acabó socavando la estructura literaria y los cimientos del sueño americano.
Durante las décadas de los años 40 y 50 surgió en los Estados Unidos un fenómeno cultural y literario que revolucionó las letras estadounidenses. La Universidad de Columbia fue el punto de encuentro de un grupo de alumnos que, unidos por una inquietud literaria, alzaron sus voces como reacción a la atmósfera de conformismo y materialismo de la época. Desarrollaron un estilo literario espontáneo y libre que contrastaba con el método formal del momento. Eran los desertores del “american way of life”, conocidos como “Generación Beat”, un movimiento cultural iniciado por un grupo de amigos escritores que se conocieron a finales de 1944 en el West End Bar de Manhattan, Nueva York.
El ambiente bohemio y universitario neoyorkino fue el escenario perfecto para que unos cuantos jóvenes estudiantes lideraran, poco después, el incipiente movimiento “beat”: Jack Kerouac, Allen Ginsberg, William Burroughs y John Clellon Holmes, a los que se unirían después, Lucien Carr y Neal Cassady.
Por aquella época Lucien Carr compartía habitación con Allen Ginsberg en la Universidad de Columbia, donde conocieron a Jack Kerouac a través de Edie Parker (por entonces novia de Jack). En un encuentro casual, Ginsberg les presentó a William S. Burroughs, a quien había conocido en San Luis (Misuri).
Vivían en Greenwich Village, el barrio bohemio (retratado en la película Próxima parada, Greenwich Village), donde estaban los más famosos clubs de jazz, se fumaba marihuana y los jóvenes poetas se relacionaban con expresionistas abstractos.
Cuatro años más tarde, Lucien Carr apuñaló a su amigo David Kammerer confesándose culpable, argumentando haberlo matado en defensa propia. Carr declaró que Kammerer lo acosaba constantemente, desde su adolescencia en St. Louis, con una obsesión homosexual que se volvió agresiva, incitándole a que le apuñalase hasta la muerte. Carr recurrió a Kerouac y juntos arrojaron el arma al río Hudson. Después, alentados por Burroughs, se entregaron a la policía. Jack Kerouac fue condenado por como cómplice de asesinato y se le fijó una fianza de 2.500 dólares.
El padre de Kerouac se negó en principio a pagarla, pero accedió con la condición de que se casara con Edie Parker. En efecto, se casaron, pero el matrimonio fue anulado un año después.
Por su parte, Carr fue sentenciado a veinte años de prisión por homicidio, de los que sólo cumplió dos en el correccional Elmira de Nueva York.
Eran unos maestros del inconformismo, gentes de mal vivir, alcohólicos, nómadas, rebeldes…, a los que les unía su interés por el jazz, el consumo de drogas (anfetaminas, LSD, marihuana), la búsqueda de la libertad sexual, espiritual, y la experimentación literaria basada en su inspiración en las filosofías orientales. Para la sociedad biempensante norteamericana eran jóvenes antisociales, bichos raros…
El término “Beat” lo acuñó Kerouac, aludiendo a la actitud de protesta y rebeldía contra la sociedad convencional, militarista, capitalista y heterosexual. Buscaban liberarse de las imposiciones de la época por medio de la experimentación transgresora de las drogas, de las alucinaciones, del sexo y de la escritura. Cuestionaban el «sueño americano» y fueron el germen de la nueva contracultura que se avecinaba: el famoso “movimiento hippie”. Norman Mailer los definió como «generación hip», Ginsberg prefería «los subterráneos» y Kerouac quiso darle un sentido más preceptivo adjetivándole “beat” (cansado, derrotado, abatido, marginado).
A los seis años, Jack Keruoac realizó su primera confesión y, como penitencia, le pidieron que rezase un rosario, durante el cual escuchó la voz de Dios diciéndole que tenía un alma buena, que sufriría en la vida y que moriría con dolor y horror.
Esa experiencia, junto con la visión de la Virgen María que tuvo su hermano mientras agonizaba, a causa de una fiebre reumática, y su posterior estudio del budismo, cuando era adulto, solidificó su compromiso con Cristo, como dejó reflejado en su obra.
Debido a sus habilidades como jugador de fútbol americano, obtuvo becas para Boston College, Notre Dame y la Universidad de Columbia, pero al dejar el atletismo abandonó la Universidad. En 1942 se incorporó a la Marina Mercante de Estados Unidos, donde fue dado de baja por motivos psiquiátricos con diagnóstico de «personalidad esquizoide”.
Su relación con los “beat” se enfrió bastante pronto, lo que le llevó a contradecir sus postulados de juventud y a criticar determinadas protestas, a pesar de que fue uno de los custodios del movimiento hippie. Murió de una hemorragia interna causada por una cirrosis hepática debido al excesivo consumo de alcohol. Tenía 47 años.
En su obra quedan manifestados varios aspectos de su vida: el catolicismo (su madre era una mujer muy devota que marcó su personalidad), el jazz, la libertad sexual, el budismo, las drogas y los viajes.
En abril de 1951 terminó de escribir “On the Road” y lo publicó en 1957, mientras vivía en 454 West 20th Street en Manhattan con su segunda esposa, Joan Haverty.
El libro, en gran parte autobiográfico, se convirtió en una novela de culto y un clásico de la literatura norteamericana. Aunque el propio autor la resumiría como la historia de «dos amigos católicos que vagan por el país en busca de Dios», pasó a ser un icono de la generación “Beat”, precursora del movimiento Hippie.
A Kerouac se le consideró «heredero de Charlie Parker» porque pertenecía a la generación que adoraba a Charlie Parker y a Billie Holiday, y abrió la puerta a la de Bob Dylan y The Beatles. Su rostro aparece en el álbum “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” de The Beatles.
Sin “los”Beat”, no se entendería el movimiento hippie, ni a artistas como Bob Dylan, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Jefferson Airplane, David Bowie, Iggy Pop o The Beatles.
El segundo exponente de la “Generación Beat” fue Irwin Allen Ginsberg. Nació en 1926 en Newark, Nueva Jersey, en el seno de una familia judía. Estudió en la Universidad de Columbia (New York) tan solo un curso antes de ser expulsado. Allí conoció a Jack Kerouac y a William Burroughs, con quienes conformaría el trío básico de la Generación Beat. El grupo inicial lo lideró Lucien Carr, pero desapareció tras el asesinato de Kammerer y su lugar lo ocupó Neal Cassady, un elemento que resultaría catalizador de la Beat Generation. Ginsberg se opuso enérgicamente al militarismo, al materialismo y a la represión sexual.
Todo comenzó con la poesía. El 7 de octubre de 1955 se celebró́ un recital en un escenario tan apropiado como la Six Gallery Reading de San Francisco, California. Allí se reunieron los poetas y escritores más granados del underground: Kerouac, Ginsberg, Ferlinghetti…
Hubo, Jazz, alcohol y drogas, muchas drogas: benzedrina, marihuana, caballo (heroína), peyote, ayahuasca…
Esa noche se escucharon los versos inmortales del «Aullido (Howl)», la obra principal de Allen Ginsberg: “Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas, histéricas, desnudas.”
Ginsberg se consideraba heredero de Federico García Lorca y, en Many Loves (Muchos amores), describió su primer contacto sexual con Neal Cassady, su amante y amigo. En algunos de sus poemas posteriores expresa su relación con Peter Orlovsky, su amante de toda la vida.
A fines de los años sesenta, Ginsberg fue invitado a una Conferencia de Escritores en Cuba, pero fue expulsado al poco tiempo por criticar la persecución del gobierno de Fidel Castro a los homosexuales.
Ginsberg era partidario y miembro de la Asociación Norteamericana de Amor Hombre / Niño (NAMBLA), una organización de defensa de la pedofilia y la pederastia en los Estados Unidos, que trabajaba para abolir las leyes de edad de consentimiento y legalizar las relaciones sexuales entre adultos y niños.
En 1994, Andrea Dworkin, en su libro Heartbreak, describió la posición de Ginsberg: “Pensé que era un libertario civil, pero, de hecho, era un pedófilo”.
En 1982 estaban celebrando el Benei Mitzvá cuando se enteraron por la prensa de que la Corte Suprema había declarado ilegal la pornografía infantil. Andrea sabía que era un pedófilo y que no pertenecía a NAMBLA por alguna convicción loca y abstracta; lo decía en serio. Como también habló en serio cuando dijo que era excepcionalmente agresivo sobre su derecho a acostarse con niños y su constante búsqueda de menores de edad.
“La Biblia Beat” del movimiento estaba compuesta por “En el camino”, de Jack Kerouac, seguida de “Aullido”, de Allen Ginsberg y “El almuerzo desnudo” de William S. Burroughs.
En “En el camino”, Kerouac narra los viajes enloquecidos de un grupo de amigos: Dean Moriarty («un demente, un ángel, un pordiosero») y el narrador Sal Paradise (alter ego de Kerouac), recorriendo el continente desde Nueva York a Nueva Orleans, San Francisco, Chicago o Ciudad de México, a bordo de Cadillacs prestados y de Dodges desvencijados, entre orgías de Alcohol, marihuana, éxtasis, angustia y desolación. Es el retrato de una América subterránea, auténtica y desinhibida, ajena al establishment.
“Aullido” fue el primer libro de Allen Ginsberg y produjo una conmoción que cambió para siempre una parte de la poesía norteamericana.
El tercer exponente fue William Seward Burroughs. Nació en San Luis, Misuri, en el seno de una familia acomodada. Su abuelo inventó una máquina de sumar con la que se hizo millonario. Terminó sus estudios en la Universidad de Harvard en 1936 y desde pequeño descubrió sus inclinaciones homosexuales y su pasión por las armas de fuego, que le acompañó toda su vida. Fue el más salvaje de su generación y adicto durante quince años a la heroína («la he fumado, comido, aspirado, inyectado en vena-piel-músculo, introducido en supositorios rectales»).
“El almuerzo desnudo” es una de las novelas más míticas de la literatura norteamericana, donde describe el descenso a los infiernos de la droga; una denuncia horrorizada, sardónica, onírica y alucinatoria del mundo actual, sin esperanza ni futuro.
La obra refleja su agudo pesimismo y sombrío sentido del humor, que forman parte de su permanente rebeldía contra la sociedad convencional. Se retiró pronto del activismo, pero, según Norman Mailer, “El almuerzo desnudo” es una de las mejores obras norteamericanas del siglo XX.
Fue un escritor genial y controvertido, y escribió a cuatro manos con Kerouac “Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques”.
Amante de las armas, homosexual y amigo de bribones y trúhanes, huyó de Estados Unidos a México junto con su pareja, Joan Vollmer, con quien tuvo un hijo.
Construyó un mito de su propia biografía y de su personalísima obra literaria a partir de la tragedia que marcó su vida: el asesinato de su propia esposa.
El jueves 6 de septiembre de 1951, en la calle Monterrey número 122 de la Ciudad de México, los anfitriones estadounidenses organizaron una fiesta donde abundaban la ginebra Oso Negro y la benzedrina, muy habituales en la casa. Un vaso bien cargado de ese coctel de ginebra y benzedrina oscilaba inestablemente sobre la cabeza de una de las invitadas, que se esforzaba por mantener el equilibrio.
A dos metros de ella, su marido empuñaba una Star 380, la legendaria pistola española fabricada en Éibar. Haciendo alardes de su puntería y jugando ambos, divertidamente, a Guillermo Tell, llegó la tragedia. La mujer que se desangraba en el suelo era Joan Vollmer, de 28 años; su marido —sin entender aún si todo era o no real—, William S. Burroughs, en vísperas de convertirse en una de las figuras más influyentes y disruptivas de la literatura y el arte del siglo XX, contemplaba atónito el cuerpo yacente de su mujer.
Aquella tragedia marcó su escritura como una forma de expiación: “Me veo obligado a llegar a la terrible conclusión de que nunca me habría convertido en escritor si no hubiera sido por la muerte de Joan”.
Fue declarado culpable de homicidio involuntario, por lo que estuvo encarcelado durante trece días. Se desentendió́ de Billy, su hijo. Aseguró que se hizo escritor esa misma noche.



















Como siempre , tus escritos son una maravillavilla .