El gobierno de Catalá no verá alterada su estabilidad parlamentaria en el Ayuntamiento de Valencia a pesar de la crisis interna que sacude a sus socios. Los concejales Juan Manuel Badenas y Cecilia Herrero han confirmado su intención de seguir respaldando el proyecto municipal como ediles no adscritos, garantizando que el ejecutivo de la alcaldesa María José Catalá conservará la mayoría operativa necesaria para sacar adelante las iniciativas de la ciudad.
La confirmación de este escenario llega en un momento de fuerte tensión orgánica para el grupo que hasta ahora sostenía el pacto municipal. Los dos representantes locales han criticado duramente las formas empleadas por la cúpula de su formación política, denunciando que tuvieron constancia oficial de su baja en el partido a través de la propia secretaría general consistorial y no por una comunicación directa desde la sede central.
Ruptura orgánica por argumentos que los ediles tildan de absurdos
Ambos concejales han calificado de carentes de fundamento los argumentos esgrimidos por la dirección del partido para tramitar sus expedientes de expulsión disciplinaria. Según han detallado los propios afectados, las acusaciones formuladas contra ellos abarcan hechos de escasa trascendencia política, entre los que se citan la interacción en redes sociales mediante la difusión de un retuit o incluso la asistencia particular a una cena con amigos.
Esta serie de imputaciones ha precipitado una fractura irreconciliable que deja al grupo municipal dividido a la mitad en la sección de Actualidad del hemiciclo. Pese a la dureza del enfrentamiento con la estructura nacional de la fuerza conservadora, tanto Badenas como Herrero han dejado claro que su compromiso prioritario está vinculado a los compromisos de gestión adquiridos con los vecinos en las urnas y no a las directrices partidistas.
Permanencia en el hemiciclo con competencias delegadas
La salida forzosa de la formación abre una etapa inédita en la bancada local pero no supondrá su renuncia al acta conseguida en los comicios. Los dos concejales pasarán a la condición de no adscritos dentro del organigrama de la corporación, reteniendo además las áreas de gestión y delegaciones que ya desempeñaban bajo la presidencia del consistorio.
La continuidad de ambos munícipes despeja las dudas inmediatas que amenazaban la continuidad técnica de la administración urbana, tal como adelantó la información municipal publicada sobre este relevo de estatus. De este modo, el gobierno de Catalá esquiva el riesgo de parálisis en el pleno y retiene la correlación de votos que sustenta sus políticas principales.


















