La amazona valenciana Lucía Galbis Cerveró ha conseguido la medalla de bronce en la categoría de 4 años del Campeonato de España de Caballos Jóvenes, celebrado en Murcia. Un resultado especialmente meritorio junto a Roma, una yegua criada por la propia amazona y con la que llegó al campeonato después de una preparación contrarreloj y prácticamente sin expectativas deportivas.
La amazona afrontaba la competición con un objetivo mucho más modesto: clasificarse para la final, disfrutar de la experiencia y permitir que su madre volviera a verla competir después de muchos años.
Había regresado hacía apenas un mes y fue precisamente la insistencia de su madre la que terminó convenciéndola para intentar clasificar a Roma para el Campeonato de España.
«Por insistencia de mi madre clasifiqué a la yegua en tiempo récord para poder ir. No iba con expectativas de nada, simplemente quería pasar a la final», explica Galbis.
Pero Roma tenía preparada una sorpresa.

Una primera prueba que cambió las expectativas
El campeonato se desarrolló durante dos jornadas, con una prueba preliminar y una final.
En el primer día, las sensaciones superaron todo lo que Lucía esperaba. Roma respondió pese a la escasa preparación conjunta y permitió a la amazona empezar a pensar que aquella participación podía terminar siendo mucho más especial de lo previsto.
«Tuve muy buenas sensaciones y la yegua superó todas mis expectativas. Cuando me regaló esa prueba salí muy, muy contenta».
La segunda jornada fue diferente.
Galbis reconoce que terminó con cierta decepción personal porque consideró que no había podido mostrar todo el potencial de Roma. Dos errores terminaron teniendo un coste importante en la puntuación.
Sin embargo, incluso en un día en el que su amazona consideraba que no había conseguido presentar a la yegua como quería, Roma volvió a responder y el resultado final fue una medalla de bronce nacional.
«Salí un poco decepcionada conmigo misma porque siento que no la pude presentar todo lo bien que ella se merecía. Tuvimos dos fallos que nos costaron caros, pero aun así consiguió regalarme la medalla de bronce, por lo que no le puedo pedir más».

La dificultad de competir con un caballo de cuatro años
Sobre el papel, los ejercicios correspondientes a estas categorías pueden parecer relativamente básicos. La verdadera dificultad está en otro lugar: se está trabajando con caballos extremadamente jóvenes y todavía con poca experiencia en competición.
Un entorno desconocido, el ambiente de un Campeonato de España, la pista, los movimientos alrededor del caballo y la propia tensión competitiva pueden influir mucho más en un ejemplar de cuatro años.
«El recorrido realmente es básico. La dificultad está en que al final los caballos son inexpertos y muy jóvenes. Todo lo que conlleva un sitio nuevo y hacer la prueba tiene su dificultad, porque el control no es el mismo con uno de cuatro años que con uno de siete», señala.
La segunda jornada supone además un nuevo desafío. El caballo ya acumula la experiencia y el esfuerzo del primer día y las clasificaciones pueden cambiar considerablemente.
Y precisamente ahí adquiere todavía más valor la regularidad necesaria para terminar entre los mejores.

Roma, mucho más que una yegua de competición
Detrás de esta medalla existe además una relación especial.
Roma ha sido criada por la propia Lucía Galbis.
No es simplemente una montura que haya llegado a sus manos para competir. La amazona la ha visto crecer y desarrollarse desde el principio, creando un vínculo que ahora se traslada a la pista.
Para Lucía, esa confianza es precisamente una de las principales virtudes de la yegua.
«Tengo un vínculo muy grande con ella. Confía en mí al cien por cien y eso hace que esté súper tranquila. Si yo le transmito que todo está bien, ella se relaja».
A esa confianza se suma el carácter de Roma cuando llega el momento de mostrarse.
«Ella misma se encanta y le encanta que la vean, y eso ayuda mucho».
Una personalidad que, acompañada de la seguridad que encuentra en su amazona, ha permitido que una yegua de solo cuatro años responda en uno de los escenarios más importantes de su todavía corta trayectoria deportiva.

Un bronce ante caballos y jinetes de gran nivel
Lucía Galbis tampoco oculta su sorpresa por haber terminado en las primeras posiciones.
El nivel que encontró en Murcia era elevado, tanto por la calidad de los caballos como por la experiencia y capacidad de muchos de sus jinetes.
Precisamente por eso, el tercer puesto adquiere para ella todavía mayor importancia.
«No me esperaba para nada estar tan arriba de la tabla porque el nivel era muy alto, había muchos caballos muy buenos y muchos jinetes muy buenos. Solo haber podido estar ahí y pelear me hace sentir muy orgullosa de mi yegua».
Una competición que Roma, pese a su juventud y a la preparación acelerada de las semanas anteriores, terminó haciendo parecer más sencilla de lo que realmente era.

Una medalla también para su madre
Y existe otro componente que hace especial este Campeonato de España.
Lucía llevaba años fuera y su madre hacía mucho tiempo que no tenía la oportunidad de verla competir. Cuando decidió preparar a Roma a contrarreloj, una parte importante de aquella decisión fue precisamente poder volver a compartir una competición con ella.
La expectativa era pasar a la final.
El resultado fue regresar con un bronce.
«Estoy muy satisfecha porque no era para nada lo que esperaba. Mis expectativas estaban en pasar a la final, disfrutar y hacer disfrutar a mi madre, porque llevo muchos años fuera y ella llevaba mucho tiempo sin verme competir».
El deporte tiene a veces estas historias. Se empieza una competición buscando simplemente disfrutar de nuevo de aquello que durante años ha formado parte de una vida y se termina subiendo al podio de un Campeonato de España.
Para Lucía Galbis, además, hacerlo con Roma tiene un significado difícil de comparar con cualquier otro resultado.
Porque antes de ser una medallista nacional, Roma fue una potra a la que vio crecer.
Y quizás por eso la mejor valoración del campeonato no esté en la clasificación ni en el color de la medalla, sino en las palabras de su amazona:
«Me siento muy orgullosa de mi yegua porque la he visto crecer desde cero. Esto es una sensación inexplicable».
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