Desde movimientos asociativos como España 2000 o La Resistencia se han puesto en marcha patrullas ciudadanas de voluntarios que, de manera legal y con el compromiso de actuar siempre dentro de la legalidad, van a patrullar durante las noches diferentes barrios conflictivos de Valencia.
Inicialmente lo harán en la playa de la Malvarrosa, ante la creciente inseguridad que los diferentes gobiernos son incapaces de detener y que, según sus promotores, muchos medios encubren cuando quienes delinquen son extranjeros. Así sucedió recientemente en una pelea con cuchillos y hachas en un parque de Valencia, donde la Policía detuvo a ocho individuos, todos ellos extranjeros, pero de los que, según denuncian, apenas se ha informado.
También ocurrió con el argelino que dejó en coma a un hombre en San Marcelino y que había sido condenado ya en 18 ocasiones y, aun así, seguía en libertad y sin ser extraditado. O con el hombre detenido por matar a un joven en un bar de un distrito marítimo, también extranjero.
Impulsores de la iniciativa y su metodología
Esta inacción política ha llevado a estos ciudadanos a rebelarse y coordinarse dentro de la ley para intentar hacer más seguras las calles de Valencia. Y esa coordinación tiene que estar dirigida por alguien que conozca perfectamente el problema y las leyes.
Así lo han considerado tanto José Luis Roberto, líder de España 2000, como el que fuera inspector de la Policía Nacional Ricardo Ferris, destituido por Marlaska después de afirmar que, en los dos últimos años, todos los detenidos por delitos en su zona eran extranjeros. Una frase que le costó una denuncia ante los juzgados por un delito de odio, del que fue absuelto. A pesar de la manipulación mediática y política que, según sus defensores, se hizo de sus palabras, fue en sede judicial donde quedó determinada su situación de inocencia.
Ambos son quienes están impulsando estas patrullas.
Así lo cuenta hoy El País en un amplio reportaje en el que ofrecen numerosos detalles sobre los dos promotores, incluyendo información sobre sus empresas, con la intención, según sus críticos, de desprestigiarlos, pero consiguiendo el efecto contrario: llamar la atención sobre la iniciativa y dar la imagen de que, ante la falta de medidas efectivas para reducir la inseguridad ciudadana, este tipo de acciones son necesarias.
Reacciones y el debate sobre la seguridad ciudadana
Para ello han diseñado un polo con la imagen de la patrulla y una gorra que permita identificar a sus integrantes y que también sirva a las autoridades para reconocerlos. Como ellos mismos señalan, actuarán siempre dentro de la legalidad y comunicarán a las autoridades sus movimientos, pues su intención declarada es ayudar a la Policía en los puntos calientes donde se concentran más actividades delictivas.
Además, llevarán un silbato para llamar la atención cuando detecten algo anormal y deberán cumplir un código de buen comportamiento. Su misión será retener al presunto delincuente hasta la llegada de las autoridades.
Su intención es comenzar por la zona de la Malvarrosa y no descartan ampliar posteriormente su actividad a otras zonas, como el centro de Valencia. Los integrantes serán totalmente voluntarios y no será necesario estar afiliado a ninguna asociación. Cualquier ciudadano que cumpla los requisitos podrá integrarse en las patrullas.
Este tipo de movimiento pone muy nerviosa a la izquierda y a la extrema izquierda valenciana porque puede romper el relato que, según sus promotores, emplean para hablar del rechazo a la inmigración ilegal y del aumento de la delincuencia en la ciudad.
Porque, según defienden, lo que se demuestra es que no se está en contra de la inmigración, algo que consideran una mentira y una manipulación. De hecho, las empresas de los organizadores cuentan con trabajadores extranjeros. Lo que se rechaza, afirman, es el encubrimiento de los delitos cuando estos son cometidos por extranjeros que se encuentran ilegalmente en España.
Y cuando a la izquierda se le desmontan los relatos, algo que, según esta posición, ocurre con facilidad, recurren al insulto y a las mentiras, como cuando califican a estas patrullas de “fascistas”.
Es decir, querer una ciudad tranquila, sin peleas en los parques, sin robos, sin violaciones, sin apuñalamientos, sin asesinatos y donde las mujeres, los niños, los ancianos y cualquier ciudadano puedan pasear tranquilamente y sin miedo es ser fascista…
Pues, ¿Qué queréis que os diga?




















