La campaña de recolección de aceituna en la Comunitat Valenciana, que se generalizará a finales de septiembre, se enfrenta a un panorama incierto. La evolución a la baja de los precios del aceite de oliva, que ya acumulan una caída superior al 15% desde el inicio de la campaña anterior, ha encendido las alarmas entre los productores, que ven cómo su rentabilidad se reduce incluso antes de iniciar la recogida.
Esta situación es especialmente preocupante, ya que la organización agraria LA UNIÓ considera que la presión bajista no se justifica únicamente por la relación entre oferta y demanda. Aunque la producción estatal fue un 9% inferior a la anterior y la comercialización se redujo un 2,6%, los precios se mantienen muy por debajo de los niveles de campañas previas.
Factores que presionan a la baja el mercado del aceite
LA UNIÓ subraya que esta caída de precios se produce sin una estimación consolidada de la cosecha 2026-2027. En la Comunitat Valenciana, las aceitunas aún están en desarrollo, y el impacto de las altas temperaturas y la disponibilidad hídrica en el rendimiento final es todavía desconocido. Además, las importaciones españolas de aceite de oliva han aumentado un 16% respecto a la media de las últimas cuatro campañas, lo que incrementa la presión sobre el mercado justo antes de la nueva cosecha.
La organización critica que se favorezca la entrada de aceite de terceros países sin garantizar condiciones de competencia equivalentes. Los productores europeos deben cumplir exigencias productivas, ambientales, laborales y fitosanitarias que no siempre se aplican en los países de origen de las importaciones, generando una desventaja competitiva.
Retos del olivar tradicional valenciano ante el aumento de costes
El olivar valenciano, gran parte del cual es tradicional, de secano y ubicado en zonas de interior o montaña, es particularmente vulnerable. Estas explotaciones tienen menores posibilidades de mecanización y, por tanto, costes unitarios de producción superiores a los sistemas intensivos. A esto se suma un incremento de los costes de producción cercano al 12% en los últimos tres años, según la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO).
Esta combinación de costes elevados y cotizaciones descendentes amenaza con situar a muchas explotaciones tradicionales por debajo de sus umbrales de rentabilidad. LA UNIÓ reclama al Ministerio de Agricultura mayor transparencia y actualización de la información sobre existencias, importaciones y previsiones de cosecha para evitar movimientos especulativos que perjudiquen a los agricultores. Insisten en que defender el aceite de oliva implica garantizar un precio digno para el productor, más allá de la promoción al consumidor.





















