El joven rejoneador valenciano repasa para Ecos de Valencia sus inicios, las dificultades de abrirse camino en el mundo del rejoneo y los objetivos que se marca para seguir creciendo en una disciplina donde las oportunidades para las nuevas generaciones siguen siendo escasas.
La afición de Salvador Gil por el caballo nació antes incluso de comprender todo lo que rodea al mundo del rejoneo. Procedente de una familia sin tradición taurina y ajena por completo al sector, recuerda que desde muy pequeño sentía una atracción especial por los caballos. Cada vez que veía uno, pedía a su padre acercarse para contemplarlo, una pasión que llevó a sus padres a apuntarle a clases de equitación cuando apenas era un niño.
Fue precisamente esa relación con el caballo la que terminó despertando una vocación que, con el paso de los años, se ha convertido en su proyecto de vida.
El momento que marcó el inicio de ese sueño llegó cuando tenía apenas cuatro o cinco años. Su padre lo llevó a la plaza de toros de Elche y allí descubrió al maestro João Moura. Aquella tarde fue suficiente para despertar una ilusión que todavía hoy mantiene intacta.
«Desde muy pequeño siempre he soñado con ser rejoneador. Siempre he sentido la necesidad de querer torear», explica.
Abrirse camino desde cero
Sin antecedentes familiares en la tauromaquia, Salvador Gil reconoce que una de las mayores dificultades ha sido aprender cómo funciona un mundo al que llegó sin contactos ni experiencia previa.
A ese desconocimiento inicial se unió otro reto aún más complejo: construir su propia cuadra.
Mientras otros jóvenes pueden iniciar su carrera con caballos ya preparados para la competición, él tuvo que formar los suyos desde cero.
«Preparar una cuadra de caballos en casa ha sido uno de los mayores desafíos, porque acceder a caballos ya hechos es muy complicado debido a su elevado coste.»
Ese esfuerzo diario forma parte del camino que continúa recorriendo con paciencia y constancia.
Un momento de aprendizaje
El rejoneador valenciano considera que atraviesa una etapa de crecimiento personal y profesional.
Lejos de pensar que ya ha alcanzado su techo, asegura que cada entrenamiento le recuerda todo lo que aún puede mejorar.
«Estoy en un momento de muchos cambios y de aprendizaje continuo. Cada día me doy cuenta de todo lo que me queda por aprender.»
También destaca el respaldo que recibe por parte de quienes siguen su evolución.
A través de las redes sociales, explica, percibe el apoyo de muchos aficionados que le transmiten su deseo de verle anunciado en más carteles, un impulso que le anima a continuar trabajando.

Dos tardes para el recuerdo
Aunque su trayectoria todavía es corta, Salvador Gil guarda dos actuaciones de manera muy especial.
La primera corresponde a su debut como rejoneador, el 16 de septiembre de 2023 en Villapalacios (Albacete).
Aquella tarde consiguió abrir la puerta grande tras cortar dos orejas, un estreno que recuerda con especial cariño por todo lo que significó a nivel personal.
La segunda tuvo lugar el 3 de agosto de 2025 en Villalpardo (Cuenca), dentro del Certamen de Jóvenes Promesas del Rejoneo, retransmitido por Castilla-La Mancha Media.
En aquella actuación logró cortar un rabo al quinto toro y protagonizó uno de los momentos más destacados del festejo al ejecutar un par de banderillas a dos manos, de frente y sin cabezada, montando a su yegua Chicuela.
Son dos actuaciones que considera fundamentales dentro de su todavía joven carrera.
La falta de oportunidades
Si hay un problema que preocupa especialmente a Salvador Gil es la escasez de festejos de rejones.
Considera que esa realidad limita enormemente las posibilidades de quienes intentan abrirse camino en esta modalidad taurina.
«La mayor dificultad que tenemos los jóvenes rejoneadores es la falta de oportunidades, porque se organizan muy pocos festejos de rejones.»
Por ese motivo evita marcarse metas excesivamente lejanas.
Prefiere avanzar paso a paso y centrarse en aprovechar cada ocasión que surja.
«Mi principal objetivo ahora mismo es dar lo mejor de mí cada vez que tenga la oportunidad de torear. Para eso entreno todos los días.»

El deseo de actuar en casa
A pesar de ser valenciano, Salvador Gil todavía no ha tenido la oportunidad de actuar en su propia tierra.
Una circunstancia que atribuye precisamente al reducido número de corridas de rejones que se celebran en la Comunitat Valenciana y a la dificultad de acceder a carteles donde habitualmente participan figuras ya consolidadas.
«Aún no he podido torear en mi tierra, pero tengo muchas ganas de que llegue esa oportunidad. Creo que todos los que empezamos merecemos poder demostrar nuestro trabajo delante de nuestra afición.»

Un estilo propio
Aunque reconoce la influencia de grandes figuras del rejoneo, Salvador Gil tiene claro que su objetivo no pasa por imitar a nadie.
Su intención es aprender de los mejores sin renunciar a desarrollar una personalidad propia en la plaza.
Entre sus referentes históricos destaca al maestro João Moura, mientras que entre los grandes nombres actuales señala a Diego Ventura. También muestra una especial admiración por Ginés Cartagena padre, uno de los rejoneadores que más han marcado su forma de entender esta disciplina.
«Intento aprender de los mejores, pero siempre defendiendo mi propio estilo y sin copiar a los demás.»
Un llamamiento a la afición
Al finalizar la entrevista, Salvador Gil quiso dirigir un mensaje a los aficionados valencianos.
Considera que el futuro del rejoneo depende en buena medida del respaldo del público y de que aumente la asistencia a los festejos.
«Me gustaría animar a la afición valenciana a acudir a los toros. Cuanta más gente vaya a las plazas, más festejos podrán organizar los empresarios y más oportunidades tendremos los jóvenes para demostrar nuestro trabajo.»
Mientras tanto, el rejoneador continúa preparándose con la misma ilusión con la que aquel niño que descubrió a João Moura en la plaza de toros de Elche decidió que quería dedicar su vida al caballo y al rejoneo. Un camino que sigue recorriendo con paciencia, entrenamiento y la convicción de que cada oportunidad cuenta.
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