- Tras el gol de Iniesta en Sudáfrica, el valenciano Ferrán Torres sube al Olimpo del Mundial con el gol que dio la victoria a la Selección Española
Nueva York ya forma parte de la historia del fútbol español. La ciudad que nunca duerme contempló cómo España conquistó su segunda Copa del Mundo al derrotar por 1-0 a Argentina en una final resuelta en la prórroga, gracias a un gol con acento valenciano. Ferran Torres, nacido en Foios, emergió cuando más lo necesitaba la selección para derribar a la vigente campeona y colocar una nueva estrella sobre el escudo de La Roja.
Fue un desenlace a la altura de un campeonato inolvidable. España dominó durante buena parte del encuentro, acumuló ocasiones y encontró una y otra vez la resistencia de Emiliano Martínez. Cuando el reloj avanzaba hacia los penaltis, apareció el delantero valenciano. En el minuto 106, culminó una brillante acción colectiva iniciada por Pedro Porro y continuada por Nico Williams para enviar el balón al fondo de la red y desatar la locura entre los miles de aficionados españoles desplazados hasta el MetLife Stadium.
Ferran en la Comunitat Valenciana
Si el gol ya tenía aroma de historia, la celebración lo convirtió en un símbolo. Ferran Torres sacó una Senyera y la mostró con orgullo sobre el césped de Nueva York. La bandera valenciana ondeó en el escenario más grande del fútbol mundial como homenaje a su tierra y a unas raíces que el delantero nunca ha escondido. La imagen recorrió el planeta: el héroe del Mundial reivindicando su origen en el instante más importante de su carrera.
El destino reservó para Ferran un papel que pocos habrían imaginado antes del torneo. Cuestionado en algunos momentos de la temporada, el atacante valenciano respondió de la mejor manera posible: marcando el gol que devuelve a España a la cima del fútbol mundial dieciséis años después del inolvidable título de Sudáfrica. Tras el encuentro, el propio jugador resumió el momento con una frase destinada a permanecer en la memoria colectiva: «El destino estaba escrito».
La victoria también confirmó la madurez del proyecto de Luis de la Fuente. España fue superior durante la mayor parte de la final, controló el juego, apenas concedió opciones a Argentina y encontró el premio a su insistencia cuando el partido parecía condenado a decidirse desde los once metros.
Repercusión en Valencia
Pero por encima de cualquier análisis táctico quedará una fotografía para el recuerdo: Ferran Torres, sonriente, con la Copa del Mundo en las manos y la Senyera sobre los hombros. En Nueva York no solo ganó España. También ganó el fútbol valenciano, que encontró en uno de sus hijos el héroe inesperado de una noche que ya pertenece para siempre a la historia del deporte.
















