La Generalitat Valenciana y la Comunidad de Madrid han sellado un frente común en defensa de intereses vitales para nuestra tierra: una política hídrica de Estado y la protección de los agricultores valencianos frente a la competencia desleal. El conseller Miguel Barrachina y su homólogo madrileño, Carlos Novillo, se reunieron para alzar la voz en Madrid, buscando un trato equitativo para el sector agroalimentario y soluciones duraderas para el agua.
Ambos gobiernos comparten la visión de que el agua no puede ser rehén de disputas partidistas. Abogan por una gestión nacional basada en criterios técnicos, la solidaridad entre territorios y la inversión en infraestructuras hidráulicas. Es un clamor por un Pacto Nacional del Agua que garantice la cohesión territorial, la seguridad alimentaria y el bienestar de los ciudadanos, lejos de decisiones arbitrarias que perjudiquen a quienes producen nuestros alimentos.
Exigencia de igualdad en el mercado agroalimentario
Uno de los puntos centrales del encuentro fue la exigencia de reciprocidad para los productos agroalimentarios importados a la Unión Europea. La Comunitat Valenciana, impulsora de esta posición ya aprobada por todas las autonomías, reclama que todo producto que entre en el mercado europeo cumpla las mismas exigencias sanitarias, ambientales y de trazabilidad que se imponen a nuestros agricultores y ganaderos. No se trata de proteccionismo, sino de justicia, como señaló Barrachina.
Esta demanda es crucial para sectores estratégicos valencianos como los cítricos, frutas, hortalizas y el arroz, que sufren una presión creciente por la entrada de producciones de terceros países con estándares de calidad y costes de producción inferiores. La propuesta incluye cláusulas espejo efectivas, controles fitosanitarios reforzados y sistemas europeos de vigilancia para garantizar la transparencia y la competencia leal.
La PAC y el futuro del sector primario
Además de la cuestión hídrica y la competencia desleal, Barrachina y Novillo abordaron la necesidad de una Política Agraria Común (PAC) que realmente apoye a los agricultores. El próximo marco europeo debe centrarse en la rentabilidad de las explotaciones, la simplificación administrativa, el relevo generacional y la defensa de los productores ante una carga normativa cada vez mayor. Es fundamental que la PAC tenga en cuenta las particularidades de nuestra Actualidad agraria para asegurar su viabilidad.
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La cooperación entre comunidades autónomas, como la demostrada por Valencia y Madrid, es esencial para defender una agricultura competitiva y con seguridad jurídica. La voz unida de estos territorios busca influir en el Ministerio de Agricultura y en la Comisión Europea, trasladando la urgencia de estas demandas para el futuro de nuestro campo.
















