La Copa de España de Veteranos coronó en Segovia a un jinete que llevaba años persiguiendo una victoria nacional. El triunfo llegó de la mano de un caballo al que apenas había comenzado a competir dos meses antes.
En el deporte ecuestre existen victorias que valen más por el camino recorrido que por el propio trofeo. La conseguida por Alfonso Blanco en la Copa de España de Veteranos 2026 pertenece a esa categoría.
El jinete se alzó con el título en Segovia tras un fin de semana marcado por la igualdad. Después de las dos primeras calificativas, disputadas viernes y sábado, hasta once de los veintiocho participantes permanecían empatados en cabeza tras completar ambos recorridos sin penalizaciones. Todo quedaba abierto para una tercera y definitiva prueba en la que no bastaba con mantener el cero: también era necesario marcar el mejor tiempo.
“Cuando vi que era yo quien conseguía la victoria, mi sensación fue de total alegría y orgullo”, recuerda Blanco. “Pensé que esta vez había tenido ese punto de suerte necesario para ganar que en otras competiciones no había tenido”.

Sin embargo, la victoria no fue fruto únicamente de la fortuna. La realidad comenzó a tomar forma la noche del sábado. Durante la tradicional cena de hermandad de los veteranos, organizada por Carlos Villalvilla, Alfonso ya comentaba a algunos compañeros cuál era su intención para la jornada decisiva: intentar conseguir el mejor tiempo de la final y luchar por el triunfo.
Sabía que no contaba con el caballo más rápido de la competición, pero también conocía perfectamente las virtudes de su montura. Captain Connor destacaba por su regularidad, limpieza en el salto y fiabilidad. El domingo, tras inspeccionar el recorrido junto a su profesor, Nicolas Cardona, definieron una estrategia clara: mantener un galope fluido y buscar giros rápidos que permitieran arañar segundos sin comprometer la seguridad del recorrido.
El plan funcionó.
Un binomio construido en tiempo récord
Uno de los aspectos más llamativos de esta victoria es la escasa trayectoria competitiva del binomio. Alfonso Blanco comenzó a competir con Captain Connor en abril de 2026, apenas unas semanas antes de la Copa.
Por ello, el recorrido inaugural del viernes tuvo un significado especial. Completar aquella primera prueba sin faltas supuso mucho más que sumar un resultado. Fue la confirmación de que caballo y jinete podían afrontar con garantías una competición de esta exigencia.
“Conseguir el recorrido sin faltas el primer día fue muy importante para coger moral y ser consciente de que podíamos hacerlo y hacerlo bien”, explica.
A partir de ese momento, la confianza fue creciendo. Blanco reconoce que desde el primer recorrido percibió una sensación de comodidad poco habitual en un binomio tan reciente. Su objetivo durante todo el campeonato fue ofrecer a Captain Connor un ritmo constante y favorable para que pudiera expresar todas sus cualidades.
La respuesta del caballo fue impecable.

La experiencia de los veteranos
La categoría de Veteranos posee una personalidad propia dentro del calendario nacional. Lejos de la presión que caracteriza a otras competiciones, reúne a jinetes y amazonas con trayectorias muy diferentes, unidos por la pasión por los caballos y por el deporte.
Según Blanco, gran parte de los participantes compiten principalmente por afición. Algunos proceden de carreras deportivas de alto nivel, otros siempre han permanecido en pruebas amateur y muchos incluso comenzaron a montar ya en edad adulta.
En ese contexto, considera que los campeonatos no se deciden únicamente por la técnica.
“Creo que los que finalmente acaban ganando es más por gestión emocional y por ambición, aunque también es muy importante tener un buen caballo y estar compenetrado con él”.
Precisamente esa serenidad fue uno de los factores diferenciales de su actuación en Segovia. El propio jinete reconoce que afrontó los recorridos con una tranquilidad superior a la habitual. Aunque siempre existen obstáculos o combinaciones que generan respeto antes de salir a pista, en esta ocasión no encontró ningún punto especialmente comprometido, circunstancia que contribuyó a que pudiera montar con mayor confianza.
“La clave fue la regularidad y conseguir montar más tranquilo que otras veces”, resume.

El valor de una primera victoria
Blanco no oculta que la Copa de España de Veteranos posee para él un significado muy especial. Se trata de su primera victoria en una competición de ámbito nacional después de más de una década participando en la categoría.
Al mismo tiempo, analiza el resultado con realismo. Reconoce que el nivel deportivo de la Copa era algo inferior al de los Campeonatos de España de Veteranos que se celebran cada año en Pineda, tanto por participación como por nivel medio de los binomios. Pero eso no disminuye el valor personal del logro.
“Solo hay una primera vez”, afirma.
Y esa primera vez llega además después de una trayectoria singular. Como muchos veteranos, Alfonso abandonó la competición durante años para centrarse en su vida profesional. Entre los 25 y casi los 40 años permaneció alejado de las pistas. Cuando regresó lo hizo con ilusión renovada y con una visión diferente del deporte.
“Ahora entiendo la hípica como un deporte genial que me hace disfrutar de la naturaleza, de los caballos y de la competición”.
También reconoce que hoy dispone de más medios para desarrollar su afición: mejores caballos, mejores profesores y más oportunidades para competir con regularidad.
Persistencia y aprendizaje
Si tuviera que resumir en una frase todo el camino recorrido hasta este título nacional, Alfonso Blanco volvería a una idea sencilla pero profundamente ligada al deporte ecuestre: dejarse ayudar por quienes saben más y mantener la constancia incluso cuando los resultados tardan en llegar.
La Copa de España de Veteranos 2026 quedará en su memoria por muchas razones. Por la igualdad de la competición. Por la conexión inmediata con Captain Connor. Por una estrategia perfectamente ejecutada en la final. Pero, sobre todo, porque representa la recompensa a años de trabajo, aprendizaje y perseverancia.
Una victoria que tardó más de diez años en llegar y que, precisamente por eso, adquiere un valor difícil de medir únicamente con una clasificación.

Fotografía cortesía de la Federación Hípica de Castilla y León





