Arrozales: El conseller de Agricultura, Miguel Barrachina, ha alzado la voz contra la decisión del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de rechazar la autorización excepcional para aplicar por vía aérea un formulado específico contra la piricularia. Esta enfermedad, que afecta gravemente al cultivo del arroz, representa un serio riesgo para uno de los sectores agrícolas más emblemáticos y estratégicos de la Comunitat Valenciana, dejando a los agricultores en una situación de indefensión.
La Generalitat había solicitado extender una autorización ya existente para tratamientos terrestres, adaptándola a la vía aérea. Esta modalidad es crucial en parcelas inundadas, donde la maquinaria terrestre se atasca, dificultando el control de la enfermedad. Según Barrachina, esta es la segunda vez que el Ministerio ignora una petición justificada por criterios técnicos y científicos, lo que considera una falta de compromiso con los arrozales valencianos .
El riesgo de la piricularia para la Denominación de Origen
La negativa llega en un momento crítico. Desde 2023, el IVIA ha confirmado la aparición y extensión de resistencias de la Pyricularia oryzae a los fungicidas habituales, situación agravada en las campañas 2024 y 2025. Esto se traduce en importantes pérdidas de producción y calidad del grano, afectando especialmente a variedades protegidas por la Denominación de Origen Arroz de Valencia, como Bomba, Albufera y J. Sendra.
El impacto va más allá de la rentabilidad; pone en peligro la continuidad de un modelo agrícola esencial para la conservación del Parque Natural de l’Albufera. La Comunitat Valenciana, con más de 15.000 hectáreas de arroz, ha sido históricamente un referente en gestión integrada de plagas y uso responsable de fitosanitarios. Por ello, la Conselleria de Agricultura considera «injustificable» que se ignore una necesidad agronómica real, respaldada por datos científicos y los ensayos realizados.
La Generalitat anuncia acciones administrativas
Barrachina ha insistido en que el producto solicitado estaba previsto para un uso estrictamente controlado: limitado en el tiempo, con un máximo de dos aplicaciones, en fases específicas del cultivo y antes de la formación del grano comercializable. Todo esto, dentro del marco de la normativa europea para autorizaciones excepcionales. La decisión ministerial, según el conseller, demuestra un desconocimiento de la realidad del campo.
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Ante esta situación, la Conselleria de Agricultura ya está estudiando las acciones administrativas pertinentes para proteger al sector arrocero valenciano. Barrachina ha concluido que la Generalitat no se resignará y defenderá al sector «con todos los instrumentos legales y técnicos» a su alcance, recordando que detrás de cada hectárea de arroz hay empleo, patrimonio, paisaje y futuro para la Albufera y toda la Comunitat Valenciana.




















