Con solo 24 años, Claudia Zurita González se ha convertido en el reflejo de una nueva generación de amazonas que combinan deporte, estilo de vida internacional y redes sociales sin renunciar a ninguna de sus pasiones. Afincada en Barcelona, amante de Valencia, estudiante internacional y creadora de contenido en Instagram, Claudia demuestra que el mundo ecuestre y el universo digital no están enfrentados, sino que pueden convivir de forma natural.


Su última experiencia deportiva la llevó hasta Dublín, Irlanda, donde representó al equipo de hípica de su universidad, Trinity College, en una competición universitaria celebrada en la Brennanstown Riding School. Allí compitió junto a estudiantes de algunas de las universidades irlandesas más reconocidas con tradición ecuestre, entre ellas University College Dublin (UCD), en un evento que reunió a jinetes de todos los niveles.
La competición destacó por su formato particular: ningún participante podía competir con su propio caballo. Cada jinete disponía únicamente de diez minutos para conocer al animal asignado antes de entrar a pista y comenzar el calentamiento. Un reto que ponía a prueba no solo la técnica, sino también la capacidad de adaptación y la conexión inmediata entre caballo y amazona.
“Estaba bastante nerviosa porque una de las condiciones era conocer al caballo apenas diez minutos antes de entrar a la pista”, explica Claudia. “Pero tuve una química muy buena con Pegasus desde el principio y la verdad es que salí súper satisfecha de esa prueba”.
Pegasus, un ejemplar de raza Irish Sport Horse, fue el compañero que le tocó en suerte durante la competición. Aunque el tiempo para crear vínculo fue mínimo, la amazona asegura que la conexión apareció de forma instantánea.


“El caballo fue súper noble”, recuerda. “Aunque no pude conocerlo durante mucho tiempo, destacaría lo fantástico que fue. Saltó absolutamente todos los obstáculos y además en muy buen tiempo”.
La prueba consistía en un recorrido de nueve obstáculos con alturas que iban desde los 80 centímetros hasta el metro. Claudia logró una destacada tercera posición en la categoría de salto de un metro, un resultado especialmente valioso teniendo en cuenta la exigencia del formato y el nivel de los participantes.
“Creo que lo más difícil fue no competir con tu propio caballo”, comenta. “Pero al mismo tiempo también era algo positivo porque todos los estudiantes competíamos en igualdad de condiciones. Nadie tenía ventaja”.
Más allá del resultado, la experiencia dejó una huella imborrable en la joven amazona. Para Claudia, representar a Trinity College en una competición internacional fue mucho más que un simple concurso ecuestre.
“Es una experiencia que me llevo tatuada para siempre”, asegura. “Me siento súper orgullosa y agradecida de haber podido representar a una de las universidades más importantes del mundo. Lo volvería a hacer sin pensarlo dos veces”.
Uno de los aspectos que más le sorprendió fue el altísimo nivel del deporte ecuestre universitario en Irlanda. Según explica, la cultura hípica está mucho más integrada en el entorno académico de lo que suele verse en España.


“Me sorprendió muchísimo, y para bien, el nivel del club de las universidades”, afirma. “Había jinetes internacionales e irlandeses de todos los niveles, desde principiantes hasta los más avanzados. Se nota muchísimo la tradición ecuestre que tienen allí”.
Precisamente por eso, Claudia cree que iniciativas similares deberían impulsarse con más fuerza en España. Para ella, este tipo de competiciones no solo fomentan el deporte, sino también valores como la disciplina, la convivencia y el compañerismo entre estudiantes de distintos países y culturas.
“Ojalá se manifestaran más experiencias así en España”, señala. “Es increíble cómo en Irlanda las universidades apoyan tanto este deporte y crean oportunidades para que los estudiantes puedan competir representando a sus centros”.
Aunque la competición tuvo lugar hace aproximadamente un mes, Claudia compartió recientemente las imágenes y vídeos del evento en sus redes sociales tras recibir el material audiovisual oficial. Las publicaciones despertaron rápidamente interés entre sus seguidores, acostumbrados a ver una faceta de ella que combina viajes, estilo de vida y pasión por los caballos.
Porque si algo define a Claudia Zurita González es precisamente esa capacidad de romper etiquetas. En una época en la que todavía existen ciertos prejuicios dentro del deporte tradicional, ella representa a una generación que entiende que se puede amar el campo, entrenar en una pista de salto y al mismo tiempo desenvolverse con naturalidad en el mundo digital.
Afincada en Barcelona, enamorada de Valencia y con una vida marcada por la movilidad internacional, Claudia sigue construyendo un camino propio donde la elegancia, la disciplina y la autenticidad van siempre de la mano. Y si Irlanda le dejó algo claro, es que algunos recuerdos, como aquel recorrido junto a Pegasus en Dublín, quedan para siempre.




