El Paseante evoca jornadas pasadas en Toledo, la ciudad imperial: plaza de Zocodover, hospital de Tavera, el Alcázar y tanto sitios mágicos, como las sinagogas o el monasterio de san Juan de los Reyes.
Y por supuesto, la Catedral y dentro de la Catedral, evoca cada vez que ha entrado en la sacristía y se ha detenido extasiado ante El Expolio de El Greco.
Encargado por el Cabildo de la Catedral fue, junto a Santo Domingo el Antiguo la primera gran obra que ejecutó en Toledo . La entregó en 1579 y la firma con la que proclama el orgullo de su autoría se advierte en la hoja de papel que aparece doblada en el primer plano.
Era un tema inusual en Occidente pero que se justificaba por el lugar al que iba destinado,el vestuario de la sacristía , en donde el sacerdote se preparaba para el sacrificio de la misa . Al no existir precedentes visuales, El Greco acudió a la tradición bizantina más cercana, a la iconografía del despojo de las vestiduras de Cristo, previo a su crucifixión. En todo caso, la composición con la que resolvió la historia es absolutamente original y no se encuentra ningún precedente . Partiendo de un esquema plenamente manierista, ocupa un único plano inmediato y monumental sobre el que dispone a las figuras que a penas cuentan con espacio suficiente para desenvolverse. Esta peculiar concepción espacial se ha interpretado como un rasgo del bizantinismo propio del pintor. Al igual que en los mosaicos prescinde de un espacio real y agrupa las figuras con cierta isocefalia que acentúa la angustia del drama que está a punto de comenzar. Las rupturas manieristas se detectan también en los cambios de puntos de vista con los que afronta la representación de las tres Marías, para las que adopta una perspectiva desde arriba, en contraste con la frontalidad que preside la escena principal, en la fuerte linea diagonal que describe el madero y el escorzo del sayón que prepara la cruz y en el que se rastrean todavía ecos miguelangelescos . Cromáticamente, El Greco recupera lo mejor de su estancia en Venecia, el manejo del color, ya que es la gran mancha roja la que construye el cuadro, aumenta la carga dramática y aísla la soledad de Cristo. La fuerza de este rojo actúa como un imán centrípeto atrapando el fiel en la historia que desarrolla.
La concepción iconográfica deriva de las fuentes medievales ortodoxas que el cretense supo usar magistralmente. La fuente de inspiración primaria fueron las Meditaciones sobre la Pasión de San Buenaventura en las que se incluye la presencia de las santas mujeres, que tanto molestaron al cabildo catedralicio. De San Buenaventura procede igualmente la soga con la que Cristo es atado…» y a Él le arrastraron atado con una soga como se hacía con los ladrones» .El evangelio apócrifo de Nicodemo y ciertos detalles sacados de los evangelios de San Juan y de San Lucas fueron las otras fuentes sobre las que se inspiró El Greco y que le ocasionaron el consiguiente pleito. Además de las tres Marías , el cliente denunció » impropiedades….que ofuscan la dicha historia » como era la presencia del soldado con armadura del siglo XVI. Se trata de una licencia artística que ha dado pie a varias interpretaciones. Unos le han identificado con Loginos, el centurión romano que contempla impasible la escena, para luego convertirse al cristianismo . Para otros , se trataría, en cambio, de un recurso grequiano destinado a reforzar el carácter intemporal y simbólico del cuadro. Se trata de la otra figura no contemplada en los textos y que, por tanto, contravenía la recomendación de la propiedad histórica es la del personaje que desde el fondo señala con fuerza al espectador, a quien reclama la mirada .
Tras el pleito planteado entre el Greco y el Cabildo, el pintor acabó recibiendo como pago 350 ducados pero no tuvo que cambiar las figuras que habían generado el conflicto.
Apreciado lector, no lo dudes. Si vas a Toledo ha de entrar en la Catedral y detenerte en pausa, en silencio y pensar, seas o no sean creyente, en la tremenda imagen de Jesús de Nazaret, antes de su pasión y muerte: “Padre, que se haga tu voluntad y no la mía… Padre, perdónalos por que no saben lo que se hacen…”




