- La candidata a Fallera Mayor Infantil de València 2027 afronta su año en la Corte con ilusión, mucha emoción y una banda sonora propia: ‘Superestrella’, convertida ya por las candidatas en ‘Superfallera’
Todavía le cuesta creérselo. Paula Gómez del Castillo habla de su elección como componente de la Corte de Honor Infantil de València 2027 con la naturalidad de una niña que todavía está intentando asimilar que aquello que parecía imposible terminó sucediendo. «No me lo creo, ni todavía me lo creo», reconoce durante su entrevista con Onda Fallera.
Paula pertenece a la comisión Falla Fuencaliente-Lebón y tiene por delante un año que, hasta hace apenas unas semanas, probablemente ni ella misma imaginaba de esta manera. El recuerdo del día de la elección permanece intacto. Estaba tranquila, pero los nervios comenzaron a aparecer cuando se acercaba el momento del veredicto.
Entonces decidió cerrar los ojos.
«Dije: voy a cerrar los ojos, a ver si me da suerte». Y la suerte llegó. Cuando escuchó su nombre, esta vez sí lo oyó perfectamente. La sorpresa fue inmediata. «Me quedé súper alucinada, súper emocionada porque yo no me lo esperaba para nada», cuenta.
Después llegó uno de esos momentos que quedan grabados en la memoria fallera: salir y encontrarse con todo el mundo pendiente de ella. Una escena que todavía le parece difícil de creer.
La siguiente parada fue su falla. Allí la esperaba una bienvenida a la altura de la noticia. Flores, brindis, palabras y, sobre todo, mucho cariño. Paula recuerda aquel recibimiento con la misma emoción con la que habla del momento de la elección.
En casa también hubo que asimilar la noticia. Sus padres, María del Castillo Perales y Óscar Gómez Gómez, y su hermano Martín, presidente infantil de la comisión junto a ella durante este ejercicio, están viviendo el año a su lado. «Muy bien, de momento muy bien», explica Paula cuando se le pregunta cómo están llevando esta nueva etapa.
Un lunes imposible de olvidar
Si el sábado Paula descubrió que formaba parte de la Corte, el lunes comprobó que la noticia ya había recorrido todos los rincones de su entorno.
En el colegio La Purísima del Grau, donde cursa sexto de Primaria, sus compañeros quisieron recibirla de una manera especial. Al llegar, le dijeron que tenía que salir de nuevo. Entonces apareció el pasillo humano formado por los alumnos del centro.
Paula no se lo esperaba.
«Alucinada», responde cuando recuerda aquel momento. De nuevo, la sensación de que todo aquello estaba ocurriendo de verdad volvía a aparecer.
Y mientras el calendario fallero empieza a llenarse de compromisos, también toca hacer algunos sacrificios. Paula practica telas aéreas y quería retomar el patinaje artístico, pero este año ambas actividades tendrán que esperar. El ejercicio que comienza está reservado para una experiencia mucho más extraordinaria.
La Crida, la Exaltación y la emoción de la Ofrenda
Hay tres palabras que aparecen rápidamente cuando Paula habla de los actos que espera con más ilusión: Crida, Exaltación y Ofrenda.
La Crida tiene para ella un significado especial. No solo por el acto en sí, sino por todo lo que representa una jornada que comienza desde muy temprano. Macrodespertà, falla, churros y, finalmente, las Torres de Serranos.
Este año, además, la vivirá desde un lugar completamente diferente.
«Será impactante porque habrá un montón de gente, todo el mundo mirándote y guau», imagina cuando piensa en el momento de subir a las Torres.
La Exaltación será otro de los grandes momentos. Será allí cuando reciba oficialmente la banda como integrante de la Corte de Honor Infantil. Y después estará la Ofrenda, quizá uno de los instantes que más emoción despiertan en cualquier representante infantil de la fiesta.
«Es una emoción pasar por la Geperudeta como Corte, es mucha emoción», asegura.
De ‘Superestrella’ a ‘Superfallera’
Y entre tanta tradición, protocolo y emoción también hay espacio para la música y para la diversión.
Si Paula tuviera que elegir una canción para acompañarla durante este año, la respuesta es inmediata: ‘Superestrella’. Tanto le gusta que las integrantes de la Corte ya han hecho su propia versión fallera, rebautizándola como ‘Superfallera’.
La canción se ha convertido en una pequeña banda sonora de su grupo. Paula incluso se anima a cantar unos segundos durante la entrevista, imaginando cómo podría sonar desde el coche oficial.
«Siempre va a ir», sentencia cuando le preguntan si ‘Superestrella’ tendrá sitio en el coche durante el año.
Y la idea de convertir la canción en un videoclip con las trece componentes de la Corte queda flotando en el aire. Coreografía todavía no hay, pero Paula deja la puerta abierta: «Podríamos hacerlo».
«Soy una niña muy fallera»
Llegará el 13 de octubre. El día que las trece candidatas conocerán quién será la próxima Fallera Mayor Infantil de València.
Paula sabe que será una jornada de nervios. También de ilusión. Y, si suena el teléfono, de una emoción todavía mayor.
Pero cuando se le pregunta por qué debería ser ella la elegida, no duda demasiado: «Soy una niña muy fallera, muy amable, muy simpática, divertida». Y considera que esas son las cualidades que podría aportar como Fallera Mayor Infantil de València.
Eso sí, todavía no sabe qué diría si aquel teléfono suena.
«No lo sé todavía», repite entre risas.
Lo que sí tiene claro es que el resultado no borrará todo lo vivido hasta entonces. De hecho, cuando se dirige a las niñas que no lograron superar el proceso de selección, Paula lanza un mensaje que resume buena parte de su manera de entender esta experiencia.
Les recuerda que ya son unas privilegiadas por haber llegado hasta allí y pone el acento en algo que para ella parece más importante que cualquier título: haber compartido el camino.
«Hemos disfrutado un montón las 73 juntas, y eso es lo que importa».
Por ahora, Paula Gómez del Castillo sigue descubriendo qué significa ser componente de la Corte de Honor Infantil de València. Quedan muchos actos, muchas emociones y muchas primeras veces. Y también queda el 13 de octubre, ese día que todavía parece lejano y que, sin embargo, cada vez está más cerca.
Hasta entonces, Paula tiene una receta sencilla: disfrutar.
Y, por supuesto, que nunca falte ‘Superfallera’.



















