El gran rejoneador navarro, hijo de Pablo Hermoso de Mendoza, habla con Ecos del Campo CV sobre la afición valenciana, la importancia de la selección y el trabajo con los caballos y ese momento en el que el jinete debe dejar que sea el animal quien se exprese. En Ondara, cerró la tarde con dos orejas y salió a hombros junto a Lea Vicens y Andy Cartagena
Hay nombres que forman parte de la historia del rejoneo y que, con el paso de las generaciones, han conseguido mantener viva una forma de entender el toreo a caballo basada en la doma, la selección, el trabajo y, sobre todo, en la creación de un auténtico binomio entre jinete y caballo.
Guillermo Hermoso de Mendoza pertenece a una de esas grandes sagas. Hijo del reconocido rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, ha construido su propia trayectoria dentro de una disciplina en la que el apellido tiene peso, pero en la que cada tarde el torero debe demostrar sobre el ruedo su propia capacidad.
En la histórica plaza de toros de Alicante, la Joya Levantina, Guillermo atendió a Ecos del Campo CV para hablar precisamente de aquello que constituye la esencia de su profesión: el caballo.
Una saga muy querida en la Comunidad Valenciana
La primera cuestión estuvo relacionada con Valencia y con una reivindicación que comparten muchos aficionados al caballo: la recuperación del rejoneo en la Feria de Julio.
En Valencia, los rejones tienen presencia durante Fallas, pero no actualmente dentro de la programación de julio. Guillermo reconoce que le gustaría volver a formar parte de esa feria y recuerda que en anteriores temporadas incluso se celebraron corridas mixtas.
«Ojalá conseguiríamos que volvieran los rejones, una corrida mixta.»
El rejoneador entiende que la decisión corresponde fundamentalmente a las empresas encargadas de organizar los festejos.
«El empresario es el que organiza.»
Pero su disposición a regresar a Valencia es absoluta.
«Ojalá me pudieran contratar y estar en la Feria de Julio, en Fallas.»
Guillermo conoce bien la afición existente en la Comunidad Valenciana y sabe, además, que tanto él como su padre han recibido tradicionalmente un importante respaldo por parte del público valenciano.
«Creo que hay una gran afición al caballo.»
Una relación entre la familia Hermoso de Mendoza y la afición valenciana que se ha ido construyendo a lo largo de los años y que Guillermo reconoce con especial cariño.

Hijo de una leyenda, pero con su propio camino
Ser hijo de Pablo Hermoso de Mendoza significa formar parte de una de las sagas más importantes del rejoneo contemporáneo.
Pero también implica crecer desde muy pronto rodeado de caballos, de entrenamiento, de plazas y de una forma de vida en la que el caballo ocupa un lugar central.
La influencia familiar está presente especialmente en la manera de entender la selección y preparación de los animales.
Guillermo explica que, de todos los caballos que lleva actualmente, solamente uno ha sido criado en casa, mientras que el resto procede de procesos de selección.
Y pone como ejemplo el trabajo realizado por su propio padre con su yeguada.
La comparación con el mundo ganadero resulta especialmente significativa: al igual que se selecciona buscando determinadas características en el toro bravo, también en el caballo de rejoneo se buscan cualidades concretas.
Selección: encontrar al caballo que puede llegar a ser especial
Para Guillermo, el temple no aparece de manera espontánea.
«Con muchas horas, con selección.»
La selección constituye uno de los primeros pasos para encontrar un caballo capaz de desarrollar una carrera en el rejoneo.
El objetivo es localizar animales con determinadas cualidades que puedan posteriormente desarrollarse mediante el entrenamiento.
«Seleccionas un caballo valiente, un caballo con ciertos movimientos.»
La valentía es fundamental. Pero también lo son la movilidad, la capacidad de aprendizaje, la expresividad y las condiciones necesarias para enfrentarse a un toro manteniendo la concentración y la confianza.
Después llega el trabajo.
«Luego el trabajo de tantas horas para que lleguen aquí.»
Son precisamente esas horas de entrenamiento las que permiten transformar unas buenas condiciones naturales en un caballo preparado para competir al máximo nivel.

Cuando el caballo empieza a guiar al jinete
Quizá uno de los momentos más interesantes de la conversación llegó cuando preguntamos a Guillermo si existen situaciones en las que el jinete deja a un lado la doma y permite que el caballo actúe por sí mismo.
Su respuesta fue clara:
«Sí, indudablemente.»
Pero el rejoneador establece una diferencia importante entre los caballos.
Hay ejemplares que poseen una capacidad especial para expresarse delante del toro.
«Hay quizás caballos más artistas, caballos más expresivos.»
Son precisamente esos animales los que pueden llegar a marcar la diferencia.
«Muchas veces ellos son los que te van guiando a ti más que tú a ellos.»
Una frase que explica perfectamente hasta dónde puede llegar la compenetración entre un jinete y su caballo.

El binomio como centro del rejoneo
Para Guillermo Hermoso de Mendoza, el rejoneo no puede entenderse únicamente desde la perspectiva del jinete.
El verdadero protagonista es el binomio.
«Al final es un binomio entre caballo y jinete.»
Ambos deben complementarse, entenderse y reaccionar conjuntamente ante la embestida.
El jinete inicia la acción, pero el caballo debe aportar su propia personalidad, sus capacidades y su experiencia.
«Tienes que fluir para entre ambos intentar hacer lo más artístico posible.»
Ese concepto de fluir es fundamental. Cuando caballo y jinete dejan de actuar como dos elementos independientes y empiezan a funcionar como una unidad, aparece la expresión artística que busca el rejoneador.
El temple no se improvisa
Frente a un toro que embiste, el caballo necesita mantener la serenidad.
El temple es una cualidad que se construye con tiempo y entrenamiento, pero que también depende de las características innatas del animal.
Por eso Guillermo insiste en la combinación entre selección y trabajo.
No basta con tener un caballo con buenos movimientos. Debe existir valentía y capacidad para afrontar situaciones comprometidas.
La selección permite encontrar esas condiciones y el entrenamiento permite desarrollarlas.
Es un proceso largo en el que cada caballo necesita su propio tiempo y una preparación adaptada a sus características.
La herencia de una forma de entender el caballo
En las palabras de Guillermo aparece también la influencia de una familia que lleva décadas vinculada al caballo y al rejoneo.
Su padre, Pablo Hermoso de Mendoza, desarrolló una forma de entender el toreo a caballo en la que la evolución del caballo y la creación de monturas especializadas adquirieron una importancia fundamental.
Guillermo continúa trabajando sobre esa base, pero construyendo su propio camino profesional.
La herencia no se limita a un apellido. También está presente en el conocimiento del caballo, en la selección, en la preparación y en la capacidad de entender qué puede aportar cada animal dentro de una cuadra.
Dos orejas y puerta grande en Ondara
Después de la entrevista, llegó la hora de demostrar sobre el ruedo todo aquello de lo que habíamos hablado.
Y la tarde no pudo terminar mejor para Guillermo Hermoso de Mendoza.
El rejoneador cerró su actuación en Ondara con dos orejas, consiguiendo finalmente la salida a hombros junto a Lea Vicens y Andy Cartagena.
Un triunfo que puso el broche a una tarde especialmente importante para el rejoneo y que permitió a los tres protagonistas compartir la salida triunfal.
En el caso de Guillermo, las dos orejas dieron forma sobre la arena a una filosofía que había explicado minutos antes ante nuestros micrófonos: detrás del espectáculo existe una enorme cantidad de trabajo, una selección minuciosa de los caballos y una búsqueda constante de ese punto en el que el animal deja de limitarse a obedecer y comienza a expresarse.
Porque el gran caballo de rejoneo no es solamente el que ejecuta correctamente un ejercicio.
Es aquel que, cuando llega el momento de la verdad, es capaz de aportar valentía, personalidad, expresión y arte.
Y cuando caballo y jinete consiguen fluir juntos, como explica Guillermo Hermoso de Mendoza, es cuando el rejoneo alcanza una de sus máximas expresiones.
Dos orejas, salida a hombros y una tarde compartida con Lea Vicens y Andy Cartagena. Un triunfo que confirma el presente de Guillermo Hermoso de Mendoza y la continuidad de una saga que ha hecho del caballo una auténtica forma de entender el toreo.























