He querido jugar a un Pasapalabra sobre la acción de este Gobierno. Las reglas son las del programa: una letra, una pregunta, una respuesta. Solo cambian dos cosas. La primera es que aquí no hay bote de dinero que ganar, sino un bote de motivos para echarlos —con la B de echarlos y la B de Bildu—, y la segunda es que ninguna de las respuestas es inventada. Todas han ocurrido. Todas están a un buscador de distancia.
Conteste usted, lector, antes que el concursante. Verá que casi todas las sabe. Y verá también que, sabiéndolas, no hay argumento que resista el 29 de noviembre.
A – Persona del Gobierno a la que han condenado a 24 años de prisión. Ábalos. El que le llevó a La Moncloa, condenado por organización criminal. Le nombró él, le protegió él, «no sabía nada» él. Ni Sánchez sin Ábalos, ni Ábalos sin Sánchez.
B – Partido con el que Sánchez dijo que nunca pactaría. Bildu. Ya no solo pacta: les debe la investidura, los presupuestos y dos de cada tres leyes. En boca de este señor, «nunca» dura una legislatura.
C – Lo que fabricaban en Ferraz mientras la trama cobraba comisiones. Cloacas. Espías internos, guerras sucias contra los suyos. En el partido del Gobierno había dos estructuras: la ofi cial y la delictiva. A veces coincidían.
D – Desastre natural a cuyos vecinos dejó abandonados con un «si necesitan ayuda, que la pidan». DANA. Mientras el agua arrasaba barrios, el presidente ponía condiciones desde el teleprompter. Los vecinos pidieron. Dos de cada tres veces, la ayuda no llegó.
E – Figura que eligió el Gobierno para dejarnos encerrados ilegalmente durante el COVID, según el propio Tribunal Constitucional. Estado de alarma. Gobernó por decreto, te multó por pasear y luego el TC le dio la razón a tu barrio. La Constitución, doblada como un pañuelo.
F – Vehículo ofi cial de turismo presidencial con más kilómetros que servicio público efectivo. Falcón. Tu nevera vacía, su bodega llena. La pegatina de «España Avanza» bien visible en la cola del despegue.
G – Calificativo que daba a quienes
G – Califi cativo que daba a quienes quisieron romper España, hoy socios de Gobierno. Golpistas. Ayer «enemigos de la democracia», hoy imprescindibles. La dignidad institucional, amortizada.
H – Lo que recauda a ritmo de récord mientras tú apuras la nómina. Hacienda. Tú pagas más que nunca; los servicios, no mejor que nunca. ¿A dónde va? Misterios del erario.
I – Regalo procesal a los condenados por sedición y malversación. Indultos. Porque la ley es la ley, salvo que incómode a un socio. Y el socio, en este Gobierno, siempre manda.
J – Cosa que le encontraron al presidente Zapatero en su caja fuerte al dejar La Moncloa. Joyas. Regalos de Estado que salieron en la caja fuerte en vez de en el inventario. La ética republicana, empeñada.
K – Escolta del ministro que escoltaba maletines. Koldo. 19 años por ser la correa de transmisión. Un escolta con chalé, pisos y 10.000 euros mensuales de «gastos fi jos». Servicio completo: escoltas los bolsos y los delitos.
L – Ley estrella de Igualdad que rebajó condenas a agresores sexuales. Ley ‘solo sí es sí’. Reformaron el Código Penal para quedar bien y salieron excarcelados los peores. Las mujeres, como el Código: reformables.
M – Artículo sanitario comprado a 7,5 euros la unidad y a dedo. Mascarillas. 12,5 millones a una empresa de un comisionista. El negocio que hoy paga con cárcel su organización criminal.
Ñ – Lo que pasó con las urnas en las primarias del PSOE, según se denunció entonces. AMAÑO. El partido que habla de blindar la democracia ya practicaba el pucherazo en casa. Las urnas, como los cargos: se reparten entre amigos.
O – Consecuencia última de la polarización que él llevó al extremo. Odio. Él dividió España entre buenos y malos, progresistas y fachas, y ahora se hace el sorprendido de que el país arda. Quemó el puente y vende las cenizas como paisaje.
P – Otro partido con el que dijo que jamás pactaría y acabó en su Gobierno. Podemos. «No me sentaré con ellos», dijo. Luego vicepresidencias, ministerios y el CIS. La coherencia, en horario de Vallecas.
Q – Lo que interpone contra jueces, periodistas y tuiteros en lugar de dar explicaciones. Querellas. Contestar no; querellar, siempre. La libertad de expresión, según el deslenguado de turno.
R – Empresa pública del Ministerio de Transporte donde, según la investigación del caso Koldo, se colocaba a la gente y se pagaban favores que no eran billetes. Y que,
como sus trenes, siempre va con retraso. RENFE. El AVE del enchufe: sale de la sede del partido y llega a la mesa de contratación.
S – Delito que eliminó del Código Penal para que a los suyos les saliera gratis. Sedición. Rebajar el delito de quienes quisieron romper el país no es justicia: es tarifa plana de impunidad.
T – Vicepresidenta desaparecida durante la DANA mientras se acomodaba el sueldo de comisaria en Bruselas. Teresa Ribera. A los valencianos les tocó el temporal; a ella, la plaza europea. Las catástrofes, como las dimisiones: en función de la agenda personal.
U – Adjetivo que aplica a cualquier persona que no piense como él. Ultraderecha. Tú, tu vecina y el alcalde del pueblo: todos ultraderecha. Con siete años llamando facha a media España, la palabra ya no signifi ca nada. Signifi ca: «no me vota».
V – Política pública cuyo fracaso le ha costado las elecciones. Vivienda. Los decretos que le tumbaron sus propios socios son el epitafi o de la legislatura. Años de alquiler progresista: ahora os toca la hipoteca electoral.
X – Etiqueta ofi cial para cualquier debate sobre inmigración que no sea un aplauso. Xenofobia. Preguntar cuántos entran y con qué papeles ya es delito de opinión. El racismo real queda eclipsado por su uso electoral del término.
Y – Primera persona del singular, la única que aparece en su programa de Gobierno. Yo. «Yo me niego, yo convoco, yo decido». La democracia, en esa oración, no sale ni de complemento.
Z – Primer Presidente del Gobierno imputado en la historia de la democracia. Zapatero. Caso Plus Ultra: tráfi co de infl uencias, sociedad offshore en Dubái y comisiones que él niega todo. El partido que te da lecciones de ética, imputado. Suena a mantra.
En Pasapalabra hay una regla de hierro: cuando el tiempo se acaba, se acaba. No hay réplica, no hay negociación con el presentador, no hay socio de última hora que te regale cuatro segundos. Suena la sirena y te levantas de la silla.
Este Gobierno lleva siete años sentado en esa silla respondiendo siempre la misma letra: la I de impunidad, la M de me lo merezco, la Y de yo. Ha tenido tiempo, mayoría absoluta de ruido y mayoría de excusas. El tiempo se acabó.
Que nadie se engañe con el cuento del miedo: lo que el 29 de noviembre se decide no es izquierda contra derecha, sino decencia contra amaño. No es un Gobierno que se equivoque, es un Gobierno que se aprovecha. Y lo que se aprovecha de un país, tarde o temprano, el país lo devuelve.
En Valencia decimos botar cuando algo hay que echar de un sitio. A un Gobierno así no se le rinde pleitesía: se le bota. Ni un minuto más de Falcón, ni un minuto más de «que la pidan», ni un minuto más de socios con pasado de sangre y futuro de sillón.
El rosco está terminado. Todas las letras respondidas. Y la última palabra, como debe ser en toda democracia que se precie, la tienen ustedes.
Que la RAE se entere: el 29-N, botar también es votar.



















