El Hospital Clínico Universitario de València está a punto de estrenar un nuevo edificio de hospitalización, con las obras ya al 98% de ejecución. Este proyecto, que ha supuesto una inversión de más de 71 millones de euros por parte de la Generalitat, promete transformar la capacidad asistencial del centro y ofrecer espacios más modernos y funcionales tanto para pacientes como para profesionales sanitarios.
La previsión es que las obras concluyan en septiembre, para dar paso a la fase de equipamiento interior. La puesta en marcha de este nuevo pabellón se realizará de forma escalonada a partir de noviembre, añadiendo una inversión adicional de 25 millones de euros en tecnología y montaje.
Más capacidad y servicios especializados
El nuevo edificio ampliará significativamente la oferta del Hospital Clínico València, incorporando 168 habitaciones, de las cuales 91 serán individuales y 77 de uso individual con posibilidad de ser dobles. Además, contará con 29 boxes de críticos, reforzando la atención en situaciones de alta complejidad.
Esta ampliación no solo se traduce en más camas, sino también en la incorporación de unidades asistenciales dotadas de tecnología avanzada. El conseller de Sanidad, Marciano Gómez, ha destacado que la finalización de este edificio representa un salto cualitativo en la atención hospitalaria, permitiendo al centro responder al crecimiento de la demanda asistencial y consolidarse como referente en la Actualidad valenciana.
Nuevas áreas asistenciales en once plantas
El nuevo pabellón, que se suma a la Fase 2 del edificio de consultas externas ya en funcionamiento, aumentará la superficie asistencial del hospital en un 30%. Con nueve plantas y dos sótanos, albergará servicios clave como Radiodiagnóstico, Rehabilitación y Farmacia Hospitalaria, que incluirá dos nuevas salas blancas y un área para terapias avanzadas.
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También se ubicarán en sus instalaciones áreas específicas para Hematología, Nefrología, Medicina Interna, Oncología y Neumología. Esto no solo mejorará la capacidad de atención a los pacientes, sino también las condiciones de trabajo para los profesionales, optimizando los recursos del complejo hospitalario que, con ambas fases, superará los 117.000 metros cuadrados de superficie asistencial.
















