- La asociación de vecinos de la Malvarrosa fue muy crítica en su día por las patrullas de Los Ángeles de la Noche
- El tiempo ha dado la razón a las patrullas
Leo que las asociaciones de vecinos del Cabañal y la Malvarrosa se reunirán el próximo 28 de octubre con el delegado del Gobierno para abordar el creciente problema de inseguridad en sus barrios.
Denuncian más actos vandálicos, más robos, vehículos asaltados y jeringuillas abandonadas en los parques. Una situación que deteriora la convivencia y que los vecinos llevan tiempo soportando.
Pero hay algo que conviene recordar.
Este verano, cuando las patrullas ciudadanas nocturnas recorrieron la Malvarrosa, el presidente de la asociación de vecinos puso el grito en el cielo. Llegó a calificar aquella iniciativa de extremista. Ahora, cuando los problemas de seguridad que motivaron esas patrullas siguen ahí y, según denuncian los vecinos, van a más, la misma asociación busca amparo en la Delegación del Gobierno.
El giro vecinal frente a las patrullas nocturnas del verano
Lo que antes se condenaba como una iniciativa extremista ahora parece una llamada desesperada ante una realidad que no desaparece por mucho que se quiera ignorar.
Los vecinos tienen todo el derecho a exigir seguridad. Para eso están las instituciones: para prevenir los delitos, perseguir a quienes los cometen y garantizar que la gente pueda pasear por sus calles, llevar a sus hijos al parque o aparcar su coche sin vivir con la preocupación constante de lo que pueda ocurrir.
La cuestión es si la reunión del 28 de octubre servirá para algo más que para hacerse la foto y escuchar las quejas de los afectados.
Sinceramente, tengo mis dudas. A la vista de la gestión del Gobierno en otros asuntos y con la precampaña electoral en el horizonte, cuesta creer que la seguridad ciudadana vaya a convertirse de repente en una prioridad. Y lo que hace el Gobierno acaba marcando, en buena medida, la actuación de sus delegados.
Dudas sobre la eficacia real del encuentro institucional
Los vecinos no necesitan reuniones para que les expliquen que tienen un problema. Necesitan medidas, presencia policial y resultados.
Porque la inseguridad no se combate con discursos ni con reuniones a puerta cerrada. Se combate actuando antes de que los barrios se deterioren hasta el punto de que sus propios vecinos sientan que han perdido el control de sus calles.
Cuando la razón se impone a la ideología
Y una última reflexión: quizá habría sido más útil escuchar a quienes ya advertían del problema este verano, en lugar de descalificar iniciativas como la de Los Ángeles de la Noche. Cuando la realidad termina dando la razón a quienes fueron criticados, lo mínimo exigible es reconocerlo.
Los vecinos de la Malvarrosa y el Cabañal merecen algo más que promesas. Merecen que alguien se tome en serio su seguridad.
Al final, la situación está dando la razón a las patrullas ciudadanas que ya avisaron de lo que sucedería tras conocerse en lo que se iba a convertir el Hospital San Juan de Dios.



















