Hay momentos que uno guarda no tanto por el reconocimiento que recibe, sino por lo que representan. Anoche viví uno de ellos al ser investido académico correspondiente de la Academia Internacional de Ciencias, Tecnología, Educación y Humanidades (AICTEH) durante la solemne apertura de su curso académico 2026-2027.
Mi primera palabra solo puede ser gracias.
Gracias por la confianza, por permitirme incorporarme a una institución de esta dimensión y por abrirme las puertas a un espacio en el que conviven la ciencia, la tecnología, la educación, la cultura y las humanidades.

Vicepresidente de AICTEH, cónsul honorario de Eslovaquia D. Claudio Chaqués y D. Alejandro Cortés
La ceremonia celebrada en la histórica sede de Lo Rat Penat, en Valencia, fue además uno de esos actos que recuerdan la importancia que siguen teniendo la cultura, el conocimiento y las instituciones académicas en nuestra sociedad.
Fue una velada de una elegancia extraordinaria, con discursos de enorme contenido educativo y humanista y con una magnífica respuesta de público. Autoridades, representantes del ámbito diplomático y consular, académicos, profesionales y miembros de la sociedad civil valenciana compartieron un encuentro en el que el verdadero protagonista fue el conocimiento.
Especialmente significativa fue la doble investidura que estrechó los vínculos entre AICTEH y la Real Academia Europea de Doctores. El presidente de AICTEH, el doctor José Hoyo Rodrigo, fue investido académico de honor de la Real Academia Europea de Doctores, mientras que el doctor Alfredo Rocafort Nicolau, presidente de la Junta de Gobierno de esta institución, ingresó como académico de honor de AICTEH. Un intercambio que simboliza cooperación y entendimiento entre dos instituciones académicas y abre nuevas posibilidades de colaboración.


Aprender de quienes saben más
Personalmente, ser investido académico correspondiente supone mucho más que recibir una distinción.
Supone, ante todo, una oportunidad para aprender.
Entrar en una Academia en la que voy a poder compartir espacios, proyectos y conversaciones con doctores, investigadores, profesores, científicos, escritores, profesionales y personalidades de reconocido prestigio valenciano, nacional e internacional es un privilegio que quiero aprovechar desde la humildad y desde las ganas de trabajar.
No pretendo llegar a una Academia pensando en lo que significa pertenecer a ella, sino pensando en qué puedo aportar a ella.
Mi trayectoria está especialmente ligada a la comunicación y a la divulgación. Y precisamente ahí creo que puedo aportar mi pequeño grano de arena: ayudar a que todo ese conocimiento que se genera dentro de las instituciones académicas sea capaz de salir de sus paredes y llegar a la sociedad.
Porque investigar es fundamental. Educar es fundamental. Crear cultura es fundamental. Pero también lo es saber comunicarla y divulgarla.
Ese es uno de los compromisos que asumo con especial ilusión.


Presidente de AICTEH, el Excmo. Dr. D. José Hoyo Rodrigo, Dra. Raquel González delegada de AICTEH en Centroeuropa, cónsul Adjunto de Ecuador. JHONNY REINOSO VASQUEZ, D. Alejandro Cortés

D. Alejandro Cortés, Excmo. Dr. D.Alfredo Rocafort Nicolau, presidente de la Junta de Gobierno de la Real Academia Europea de Doctores
Una Academia nacida en Valencia y abierta al mundo
Existe además una circunstancia que para mí hace este nombramiento todavía más especial: AICTEH nació en Valencia.
La Academia tiene sus raíces en nuestra ciudad desde 1990 y, desde aquí, ha ido construyendo una clara vocación internacional y multidisciplinar. Según la información publicada por la propia Ecos de Valencia, su red cuenta con académicos, colaboradores o delegaciones en países como Estados Unidos, México, Cuba, República Dominicana, Honduras, Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay, China, India, Turquía y Marruecos, además de Formosa.
Creo que los valencianos debemos sentirnos orgullosos cuando una institución nacida en nuestra tierra es capaz de mirar más allá de nuestras fronteras.
Valencia ha sido históricamente tierra de ciencia, arte, pensamiento, comercio y encuentro entre culturas. Que desde nuestra ciudad exista una Academia capaz de establecer puentes con profesionales e instituciones de diferentes lugares del mundo es algo que merece ser conocido, cuidado y divulgado.
Y precisamente esa combinación entre raíces valencianas y vocación universal es uno de los aspectos de AICTEH que más valoro.
Un nombramiento que entiendo como responsabilidad
Anoche recibí una medalla, pero quiero entenderla principalmente como una responsabilidad.
Ser académico no debería consistir únicamente en poder añadir una condición más a un currículum. Debe significar participar, escuchar, aprender, proponer y trabajar.
Tengo mucho que aprender de las personas que forman parte de esta institución y afronto esta nueva etapa precisamente con esa mentalidad. Con respeto hacia quienes acumulan trayectorias académicas y profesionales extraordinarias y con la voluntad de aportar aquello que pueda desde mi experiencia.
Quiero agradecer especialmente a AICTEH y a su presidente, el Excmo. Dr. D. José Hoyo Rodrigo, la confianza depositada en mí.
También mi reconocimiento a todas las personas que hicieron posible la magnífica ceremonia de anoche y a quienes llenaron Lo Rat Penat para acompañar la apertura del nuevo curso académico.
Regresé a casa agradecido, ilusionado y, sobre todo, consciente de la responsabilidad adquirida.
Hay reconocimientos que cierran una trayectoria. Prefiero pensar que este hace exactamente lo contrario.
Para mí, esta investidura es un punto de partida. Una oportunidad para aprender, para aportar, para divulgar y para ayudar, desde Valencia, a que el conocimiento llegue cada vez más lejos.
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