La Feria de Julio de Valencia dejó numerosas imágenes para el recuerdo, pero detrás del brillo de las grandes faenas existe un trabajo silencioso que resulta determinante para el desarrollo de la lidia: el de las cuadrillas. Entre sus protagonistas estuvo el picador valenciano Javier Mesa, que el pasado viernes formó parte de la cuadrilla de la novillera Olga Casado, una de las jóvenes figuras con mayor proyección del escalafón.
Tras la corrida, Ecos de Valencia conversó con Mesa, quien no ocultó la emoción que supuso actuar en una plaza tan especial para él.
«Para mí fue un día muy bonito torear a las órdenes de una novillera tan importante como es Olga Casado, ya que está en las primeras del escalafón y, sobre todo, por la responsabilidad de que te salgan las cosas bien, y encima en tu tierra», explica.
Desde el primer momento, el picador tuvo clara la condición del novillo. Su experiencia le permitió detectar rápidamente las limitaciones del animal y adaptar su labor para favorecer el posterior lucimiento de la novillera.
«De salida ya me di cuenta de que el novillo andaba muy justo de fuerzas, aunque tenía calidad por su forma de embestir en el capote. La primera sensación que tuve desde el caballo fue precisamente esa: había que medir muy bien el castigo para intentar que le aguantara lo máximo posible a Olga Casado cuando cogiera la muleta.»
Esa capacidad para interpretar al toro es una de las funciones menos visibles, pero más decisivas, del tercio de varas. Mesa lo explica con claridad.
«Un buen tercio de varas es muy importante porque el picador tiene que saber medir el castigo. En este caso el novillo no tenía fuerza y había que dosificarlo. Si te pasas, lo más normal es que el animal se caiga y la torera no tenga opción al lucimiento, que al final es de lo que se trata: que triunfe el torero.»
No obstante, cada toro plantea un escenario completamente distinto.
«Otras veces salen novillos con más fuerza o con defectos, como que manseen o no se empleen en los capotes. Ahí sí que tienes que castigarlos más para facilitar que luego el matador pueda estar delante.»
Mesa también reivindica una profesión que muchas veces pasa desapercibida para el gran público, pero que exige una enorme preparación técnica y capacidad de decisión en cuestión de segundos.

«Ser picador es muy complicado. No consiste solo en subirse a un caballo y picar. Tienes que saber montar muy bien y luego dependes del caballo, del toro, del subalterno que te lo coloque correctamente para ejecutar la suerte… En cada plaza montas un caballo distinto, con reacciones diferentes. Son muchas cosas que tienes que dominar en apenas unos minutos. Y, sobre todo, el toro no puede irse sin cumplir el tercio de varas.»
Sobre Olga Casado, el valenciano no escatima elogios. Destaca tanto sus cualidades como torera como la confianza que transmite a quienes forman parte de su equipo.
«Olga Casado es una excelente novillera, anda sobrada de todo, está súper bien dirigida y transmite muchísima confianza.»
En cuanto al trabajo de equipo durante la lidia, Mesa explica que la improvisación, basada en la experiencia, resulta fundamental.
«Normalmente nos vamos adaptando según las circunstancias del animal en cada momento. Nunca sabes cómo va a reaccionar un toro, así que no puedes planear nada de antemano.»
A su juicio, la novillera supo aprovechar al máximo las posibilidades del astado.
«Con el novillo se entendió perfectamente Olga y le sacó lo mejor que pudo en todo momento.»

El balance personal de la tarde no puede ser más positivo.
«Creo que me salieron las cosas bien. Estuve muy a gusto con Olga y con toda la cuadrilla. Ahora toca esperar a ver cómo evoluciona la temporada.»
Las palabras de Javier Mesa reflejan la importancia de un oficio tan exigente como poco reconocido. Su actuación en la Feria de Julio volvió a demostrar que el éxito de una faena no depende únicamente de quien empuña la muleta. Detrás de cada triunfo hay una cuadrilla preparada para interpretar al toro desde el primer instante y poner su experiencia al servicio del espectáculo. En ese trabajo discreto, pero imprescindible, el picador valenciano volvió a dejar constancia de su profesionalidad en la plaza de toros de Valencia.
Sigue más noticias del mundo del caballo en Ecos de Valencia.


















