Los constantes ataques a las fallas que últimamente estamos viviendo, añadidos a la escasa defensa que vemos por parte de las comisiones, hacen que algunos personajes notables de la fiesta alcen la voz y hagan público su malestar ante esta situación.
Jesús Hernández, expresidente de la Interagrupación de Fallas —recordado por aquellas asambleas en las que saltaban chispas, llegando incluso a que el entonces presidente, Pere Fuset (Compromís), fuera reprobado, entre otros muchos momentos históricos—, nos habla de lo que actualmente se está comentando sobre los artistas falleros y las fallas.
A Jesús se le pueden decir muchas cosas, pero su experiencia fallera —con 13 años como presidente de falla (10 de ellos en Santiago Rusiñol y otros 3 en la falla de Carpesa) y, además, 6 años como presidente de la Agrupación de Rascaña— no permite cuestionar su conocimiento del mundo fallero ni su compromiso como defensor de la fiesta.
Jesús deja claro que esta dinámica de enfrentamiento no beneficia a nadie y que, tal vez, habría que pensar en buscar la forma de que los artistas gestionen mejor sus presupuestos.

Si a un artista le dan 10.000 € y tiene que plantar dos figuras, que las plante. Quizá, si todos los artistas empezaran a hacer lo que corresponde en función de lo que pagan las comisiones, los talleres funcionarían mejor y, posiblemente, las fallas, al ver lo poco que se planta, empezarían a plantearse aumentar los presupuestos.
No obstante, el propio Hernández reconoce que es algo complicado, ya que es difícil subir las cuotas en un contexto en el que las familias están saturadas y aumentan los costes en otras partidas presupuestarias de las comisiones.
Hay que tener en cuenta que antes un alquiler costaba mucho menos que ahora; lo mismo ocurría con una verbena, una carpa, la pólvora, los ramos, las bandas de música, la luz del casal y de la calle… y así con todo el presupuesto.
Y todo esto siempre ha existido, en mayor o menor medida. Por ello, rechaza que se cargue toda la culpa sobre las comisiones o que se diga que se piensa más en la carpa que en la falla.
El propio Hernández reconoce que el Ayuntamiento sí ayuda considerablemente a las fallas, pero no ocurre lo mismo con otras instituciones, como la Diputación de Valencia o la propia Generalitat Valenciana. Además, pone algunos ejemplos que podrían contribuir a aumentar el presupuesto de las fallas: si la Generalitat Valenciana o la Diputación subvencionaran las bandas de música y la pólvora —ambos elementos tan valencianos—, las comisiones falleras podrían destinar ese dinero a incrementar el presupuesto de la falla o incluso condicionarlo.
Por todo ello, considera que no se puede culpar exclusivamente a las fallas. Propone que se debería estudiar una reestructuración completa de la fiesta, algo que apenas se ha abordado en su historia. Incluso plantea la creación de un nuevo calendario para la semana fallera.
PEPE HERRERO











