La Generalitat ha reclamado al Gobierno central la convocatoria inmediata de las subastas para nuevas plantas de cogeneración y una prórroga para las instalaciones que están agotando su vida útil regulatoria, al considerar que la falta de decisiones está poniendo en riesgo la continuidad de sectores industriales estratégicos, especialmente el cerámico.
Desde el Ejecutivo autonómico advierten de que el retraso en la actualización del marco regulatorio puede provocar el cierre definitivo de numerosas plantas, con el consiguiente impacto sobre el empleo, la competitividad y las exportaciones de la Comunitat Valenciana.
El Consell sostiene que el Gobierno lleva años sin dar respuesta a una demanda histórica del sector. Recuerda que hace cinco años se anunció una subasta de 1.200 megavatios para renovar la cogeneración, pero esta todavía no se ha materializado, generando una creciente incertidumbre entre las empresas.
Además de exigir la convocatoria urgente de estas subastas, la Generalitat reclama medidas transitorias que permitan seguir funcionando a las plantas mientras llega el nuevo marco regulatorio, evitando así cierres que considera «irreversibles».
La industria cerámica, la más afectada
El Ejecutivo valenciano defiende que la cogeneración sigue siendo una tecnología clave para la industria por su elevada eficiencia energética y por su capacidad de adaptarse al uso de combustibles renovables como el hidrógeno.
La preocupación es especialmente elevada en Castellón, donde gran parte de las instalaciones de cogeneración están vinculadas al sector cerámico. Según los datos aportados por la Generalitat, alrededor de la mitad de las 73 plantas existentes permanecen inactivas tras finalizar su vida útil regulatoria y la provincia ha perdido un 27 % de su capacidad de cogeneración industrial entre 2025 y 2026.
A ello se suma el incremento de costes que afronta la industria por la reducción progresiva de los derechos gratuitos de emisión de CO₂, una situación que, según el Consell, puede comprometer aún más la competitividad de un sector con dificultades para descarbonizar sus procesos productivos.
Críticas al Ejecutivo central
La Generalitat acusa al Gobierno de mantener una actitud de «inmovilidad» pese a las reiteradas peticiones del sector y considera que la falta de planificación está agravando la pérdida de capacidad industrial.
En este contexto, insiste en que los objetivos de descarbonización deben acompasarse con medidas que permitan mantener la actividad económica y el empleo, defendiendo que la transición energética no puede hacerse a costa del cierre de industrias estratégicas para la Comunitat Valenciana.



