- El líder popular convierte la rebaja del IRPF a rentas medias en su principal baza electotral
El Palau de les Arts reunió ayer a unas 1.500 personas en un acto del PP que tuvo mucho de mitin electoral y de llamada a filas. Alberto Núñez Feijóo llegó a Valencia con la vista puesta en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre y con un mensaje dirigido tanto a sus adversarios como a los suyos: el partido tiene cinco semanas por delante y no puede permitirse perder el tiempo.
La frase que resumió su intervención fue contundente. España necesita, dijo, «un servidor y no un impostor» obsesionado con el poder. A partir de ahí, el presidente del PP construyó un discurso centrado en los casos de corrupción que atribuye al Gobierno de Pedro Sánchez, el gasto público, los impuestos y la necesidad de un cambio político. Presentó la cita electoral como una oportunidad para poner fin a la etapa socialista y pidió a los populares valencianos que trabajen unidos y recorran cada barrio, cada pueblo y cada calle para movilizar a los votantes.
Feijóo quiso situar a la Comunidad Valenciana en el centro de esa estrategia. Considera que debe ser uno de los territorios que impulsen el cambio y sostiene que será también uno de los más beneficiados si el PP llega al Gobierno. No fue, por tanto, una visita de cortesía. El líder popular acudió a reclamar implicación y compromiso a una organización a la que pidió trabajar sin descanso hasta el día de las elecciones.
Menos impuestos, menos cargos y una auditoría del gasto
En el terreno económico, Feijóo puso sobre la mesa varias promesas. Anunció una rebaja del IRPF para 2027 y se comprometió a que quienes cobren el salario mínimo interprofesional no tengan que pagar este impuesto. Según explicó, el límite exento quedaría ligado por ley a las futuras subidas del salario mínimo.
También prometió construir un millón de viviendas y facilitar el acceso de los jóvenes a la compra. A ello añadió su intención de reducir el tamaño del Gobierno, con menos ministerios, altos cargos y asesores.
Otra de sus propuestas fue aprobar, el primer día de un eventual Gobierno del PP, una auditoría integral del gasto de los últimos ocho años. El objetivo, según dijo, sería conocer el destino del dinero público y determinar cuánto se ha malgastado y cuánto se ha robado, acusaciones que forman parte de su discurso contra el Ejecutivo socialista.
La crítica a Sánchez ocupó buena parte del mitin. Feijóo cuestionó la gestión del Gobierno, denunció el aumento de los impuestos y de la deuda y sostuvo que el dinero recaudado no se ha traducido en una mejora suficiente de los servicios públicos. También volvió sobre las investigaciones relacionadas con antiguos colaboradores del presidente y reclamó explicaciones sobre varios asuntos que considera pendientes.
Valencia, la dana y los compromisos pendientes
La visita tuvo además una lectura valenciana. Feijóo recordó a los afectados por la reciente dana Adam, trasladó sus condolencias a las familias de las víctimas mortales y reconoció el trabajo de los servicios de emergencia.
En materia de reconstrucción, reiteró su compromiso con el denominado Plan Valencia, dotado, según el PP, con 12.000 millones de euros para inversiones en infraestructuras. Aseguró que cumplirá la palabra dada a los valencianos si llega al Gobierno.
Junto a Feijóo estuvieron el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca; la alcaldesa de Valencia, María José Catalá; el presidente de la Diputación, Vicent Mompó, y el dirigente popular Esteban González Pons.
Catalá tuvo especial protagonismo en una jornada en la que se conoció su designación como cabeza de lista del PP por Valencia para las generales. La alcaldesa defendió proyectos como el soterramiento de las vías de Serrería y el túnel pasante ferroviario, dos actuaciones que se comprometió a impulsar si los populares gobiernan en España.
Feijóo elogió la actuación de Pérez Llorca ante la dana, aunque evitó despejar públicamente la incógnita sobre quién encabezará el PP valenciano en las próximas elecciones autonómicas. Un detalle que dejó sin resolver una de las cuestiones internas que siguen abiertas en el partido.
Cinco semanas para movilizar al electorado
El mitin terminó con una petición insistente de unidad y movilización. Feijóo reclamó a los suyos que no den ningún voto por perdido y que hagan del proyecto del PP su principal tarea durante las cinco semanas que quedan hasta las urnas.
La cita de Valencia sirvió así para fijar las líneas centrales de su campaña: confrontación directa con Sánchez, promesas de rebajas fiscales, reducción del gasto político y una auditoría de la gestión del Gobierno. Todo ello acompañado de una apelación a los valencianos para que tengan un papel destacado en el resultado electoral.
El mensaje quedó claro. Feijóo quiere convertir el 29 de noviembre en un plebiscito sobre la continuidad de Sánchez y ha situado a Valencia entre los lugares donde pretende empezar a construir esa alternativa. Ahora tendrá que trasladar las promesas del mitin a propuestas concretas y convencer a los electores de que el cambio que anuncia puede materializarse.



















