El ex número 9 del mundo del tenis muestra su faceta como ganadero, presenta las joyas de su yeguada y explica la filosofía de un proyecto familiar centrado en la selección genética, la nobleza y la funcionalidad del caballo PRE.
Alejado por unas horas de las pistas de tenis, Roberto Bautista recibió a Ecos de Valencia en su finca para mostrar una de sus grandes pasiones: la cría del Pura Raza Española. El tenista castellonense, que alcanzó el número 9 del ranking mundial ATP, abrió las puertas de su yeguada para enseñar un proyecto en el que la selección genética, el bienestar animal y la familia son los auténticos protagonistas.
Durante la visita, pude recorrer las instalaciones, conocer los sementales, las yeguas reproductoras y los potros que representan el futuro de la ganadería, en un enclave privilegiado junto al mar donde los animales disfrutan de amplios prados verdes incluso en pleno verano.
Un proyecto basado en la calidad y el bienestar
Nada más comenzar la visita queda claro que la prioridad de Bautista es el bienestar de sus caballos. Las yeguas pastan en libertad sobre praderas de hierba natural gracias al sistema de riego de la finca, una imagen poco habitual durante los meses más calurosos del año.
«Intentamos que todos los días puedan salir a pastar unas horas. Se ponen muy contentas y eso también forma parte de su bienestar.»
Una filosofía que busca criar caballos en un entorno tranquilo, respetando sus necesidades naturales y favoreciendo un desarrollo equilibrado.

La genética como eje de la yeguada
Uno de los aspectos que más destaca Roberto Bautista durante la entrevista es la importancia de la selección genética.
El ganadero presentó el semental principal de la casa, Perdiguero de Vida, un ejemplar procedente de una línea histórica del caballo español.
Según explicó, procede de una familia directamente emparentada con Gnidium, Norte Lovera y otros ejemplares que marcaron una época en la doma clásica internacional y que representaron al Pura Raza Española en los Juegos Olímpicos junto al legendario Fuego de Cárdenas.
«Buscamos conservar esas líneas que han demostrado durante años su funcionalidad y calidad deportiva», explicó durante la visita.
Nobleza, una cualidad imprescindible
Más allá de la morfología o los movimientos, Roberto Bautista tiene claro cuál es la característica que nunca puede faltar en un caballo de su yeguada.
La nobleza.
Durante la grabación mostró cómo sus propios hijos montan sobre uno de los sementales de la casa, un caballo entero de diez años con un elevado nivel de doma.
«Si mis hijos montan sobre él es porque sé perfectamente el carácter que tiene. La nobleza para mí es una cualidad imprescindible.»
Una escena que refleja el carácter familiar de una ganadería donde los caballos forman parte del día a día.

La ilusión puesta en una nueva generación
Uno de los grandes protagonistas de la visita fue un prometedor potro de dos años y medio sobre el que Bautista deposita muchas esperanzas deportivas.
El joven ejemplar reúne una combinación genética muy estudiada, procedente por vía paterna de líneas puras de Miura y por vía materna descendiente de Chulito III, un reproductor que el propio Bautista considera el auténtico origen de su afición al caballo.
«Es un potro en el que vamos a apostar fuerte para la doma.»
Durante la exhibición en libertad, el ejemplar dejó ver algunas de las cualidades que más valora su propietario: un galope amplio, buena suspensión, potencia en los posteriores, una grupa muy desarrollada y una notable ligereza de movimientos, características especialmente apreciadas en los caballos destinados a la alta competición.

Chulito III, el origen de una pasión
En varios momentos de la entrevista, Roberto Bautista hizo referencia a Chulito III, un caballo que considera determinante en la creación de su ganadería.
El tenista reconoce que fue el ejemplar que despertó definitivamente su pasión por el Pura Raza Española y que hoy constituye la base genética de buena parte de sus yeguas reproductoras.
«Es el caballo que hizo que hoy exista esta yeguada», resume.

Un proyecto familiar con ambición
Lejos de plantear la yeguada como una afición pasajera, Roberto Bautista trabaja con una idea clara: construir un proyecto ganadero de largo recorrido basado en la calidad antes que en la cantidad.
Cada cruce responde a un estudio previo de líneas genéticas, funcionalidad y aptitudes para la doma, buscando producir caballos capaces de competir al máximo nivel sin perder el temperamento equilibrado que caracteriza a los mejores PRE.
La visita también dejó una imagen muy significativa: la pista de tenis donde el castellonense preparó algunos de los mejores años de su carrera deportiva se encuentra a escasos metros de los prados donde hoy crecen sus caballos. Dos pasiones que conviven en un mismo espacio y que reflejan la personalidad de un deportista que ha trasladado al mundo del caballo los mismos valores que le llevaron a la élite del tenis: esfuerzo, constancia, selección y trabajo diario.
Con esta visita exclusiva, Ecos de Valencia pudo descubrir la faceta menos conocida de Roberto Bautista, la de ganadero y criador de Pura Raza Española, confirmando que el ex número 9 del mundo no solo persigue la excelencia en el deporte, sino también en la conservación y mejora de una de las razas equinas más emblemáticas de España.

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