El Marjal dels Moros, en Sagunto, ha sido testigo del exitoso nacimiento de 61 crías de tortuga d’estany (Emys orbicularis), una especie catalogada en peligro de extinción y prioritaria para la Generalitat. Este logro es fruto de un programa de conservación que ha transformado radicalmente las expectativas de supervivencia de estos reptiles, aumentando su tasa del 1% al 40% en los últimos años.
La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, a través de la empresa pública Vaersa, ha coordinado la recogida de estos jóvenes ejemplares para asegurar su desarrollo. Estos esfuerzos continuados demuestran un compromiso firme con la biodiversidad local, revirtiendo una tendencia preocupante que, en 2009, solo permitía censar un único ejemplar en la zona.
Protección de nidos y crías en el humedal valenciano
Las Brigadas de Red Natura 2000 desempeñan un papel crucial en este proceso. Durante los meses de junio, julio y agosto, estas brigadas realizan una prospección intensiva para localizar los nidos, que posteriormente son protegidos con jaulas de malla metálica. Esta medida es vital para resguardarlos de depredadores naturales como el zorro, especialmente durante la temporada de reproducción, cuando la especie es más vulnerable.
Una vez que los huevos eclosionan, las crías son recogidas y trasladadas a instalaciones especializadas de Vaersa, el Oceanogràfic y Bioparc. Allí reciben cuidados expertos hasta que alcanzan aproximadamente un año de edad, momento en el que son devueltas a su hábitat natural. Este ciclo de protección y reintroducción ha sido clave para el incremento de la población.
Control de amenazas y seguimiento científico
La conservación de la tortuga d’estany no solo implica la protección de los nidos, sino también la gestión de otras amenazas. El Marjal dels Moros enfrenta la competencia de la tortuga americana (Trachemys scripta), una especie exótica invasora que rivaliza por recursos y espacios de sol. Por ello, los equipos profesionales también realizan un control activo de esta especie invasora para minimizar su impacto.
Además, se lleva a cabo un seguimiento científico constante de la población mediante trampas acuáticas. Los ejemplares capturados son examinados para evaluar su estado de salud y se les aplica un código oficial que permite su identificación a lo largo del tiempo. Mientras que las tortugas d’estany son devueltas, las especies exóticas son retiradas del medio, contribuyendo a la recuperación del equilibrio ecológico del marjal.
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