Virgen de la Soledad, patrona de Cheste y Alcaldesa honoraria

Hoy, la localidad de Cheste ha vivido uno de esos días que quedan grabados en la memoria colectiva: la celebración del tradicional “Encuentro”, un acto cargado de simbolismo, emoción y profunda devoción hacia la Virgen de la Soledad, patrona del municipio.

La jornada ha comenzado con la salida de la Virgen desde su ermita, cubierta con un velo negro que ocultaba su rostro en señal de luto. Al mismo tiempo, desde la iglesia, partía la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Ambas procesiones han recorrido las calles acompañadas por vecinos y fieles, hasta encontrarse en la plaza, epicentro de la emoción.

En ese instante tan esperado, se ha retirado el velo del rostro de la Virgen, simbolizando el momento en el que contempla a su hijo resucitado. Acto seguido, la imagen se ha inclinado tres veces ante él, mientras la banda interpretaba el himno nacional. El cielo se ha llenado con la suelta de palomas y el estruendo de una traca, en medio de los aplausos y la emoción de los asistentes. Un momento único que ha unido fe, tradición y sentimiento colectivo.

Tras el encuentro, ambas imágenes han continuado juntas hasta la iglesia, donde se ha celebrado una solemne misa, poniendo el broche a una mañana intensa y profundamente significativa.

Este año, la ausencia de clavarios hacía prever una menor participación, pero la realidad ha sido muy distinta. La plaza se ha llenado por completo, y las calles han estado repletas de vecinos acompañando a sus imágenes. Los clavarios del año anterior han querido estar presentes, engalanándose y acompañando a la patrona en todo momento, junto a numerosos portadores que se han sumado para apoyar. Ha sido, sin duda, una muestra evidente del cariño y devoción que el pueblo de Cheste siente hacia su protectora.

El título de este artículo hace referencia también a un hecho histórico singular: hace poco más de cien años, el 7 de septiembre de 1925, el entonces alcalde D.Vicente Navarro donó a la Virgen el bastón de mando. En un gesto cargado de simbolismo, besó sus manos y colocó el bastón sobre su manto, a la altura de estas, nombrándola así Alcaldesa honoraria de Cheste. Un acto que él mismo describió en una carta, y que hoy sigue siendo recordado como una de las mayores muestras de devoción institucional hacia la patrona.

Ha sido una mañana preciosa, llena de fe, de resurrección y de identidad chestana.

Querido lector, queda una reflexión final: ¿Se imagina, cien años después, algún político regalando su bastón de mando?

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