Valencia ya mira hacia marzo de 2027. Ayer, en el Espacio Multidisciplinario Els Tallers de la Ciudad del Artista Fallero, se dieron a conocer oficialmente los proyectos que plantarán las Fallas Municipales del próximo ejercicio, dos monumentos que apuestan por la memoria colectiva, la identidad valenciana y la sostenibilidad como ejes principales.
La gran protagonista de la tarde fue la falla grande, «Vuelvo a mi tierra», diseñada por José Luis Santés y construida por Baenas Tándem. El proyecto rinde homenaje a Nino Bravo y propone un viaje emocional a través de los recuerdos de varias generaciones. Con una estructura de unos veinte metros de altura, el monumento recorrerá medio siglo de cambios sociales y tecnológicos mediante escenas cargadas de nostalgia, humor y crítica, donde aparecerán elementos tan reconocibles como los radiocasetes, las cintas de casete o referencias a figuras musicales valencianas.

La música será el hilo conductor de una falla concebida como un regreso simbólico a las raíces. Bajo una estética colorista y popular, el proyecto pretende conectar con la memoria sentimental de los visitantes y reivindicar la cultura valenciana desde una mirada contemporánea. Además, sus creadores han destacado el empleo de materiales ecológicos y soluciones energéticas sostenibles, reforzando la apuesta medioambiental que cada año gana más peso en las Fallas municipales.
Por su parte, la falla infantil, «El temps de Falles», de Ceballos & Sanabria, propone una visión diferente de la fiesta. Lejos de centrarse únicamente en la semana fallera, el monumento mostrará cómo se viven las Fallas durante todo el año: los ensayos, las reuniones de casal, la preparación de actos, la pólvora, la música y la convivencia que mantiene viva la tradición los doce meses del calendario.

Con un lenguaje visual cercano al público infantil y una escenografía inspirada en formas lúdicas y espacios reconocibles de la ciudad, la propuesta se presenta como un gran álbum ilustrado de la vida fallera, reivindicando que las Fallas son mucho más que unos días de marzo.
La presentación concluyó entre aplausos y expectación. Con estos dos proyectos, València inicia oficialmente la cuenta atrás hacia unas Fallas 2027 que combinarán tradición, emoción y mirada de futuro, manteniendo a la Plaza del Ayuntamiento como el gran escaparate artístico y simbólico de la fiesta declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.






