Amador Martín: la verdad del campo y la esencia de la doma vaquera

En un rincón privilegiado del campo extremeño, en Segura de León, donde el verde lo inunda todo y el paisaje respira autenticidad, nos recibe Amador Martín. El camino hasta su casa ya es toda una declaración de intenciones: naturaleza, ganado y ese aire puro que define lo esencial. Allí, en su cuadra, hemos grabado un nuevo programa de Ecos del Campo CV, que podrá verse en Onda Fallera y YouTube, y que nos ha dejado una de las conversaciones más sinceras sobre el mundo del caballo.

Vivir el sueño… sin olvidarse de la realidad

Amador no esconde su emoción al hablar de su día a día. “Todavía parece que estoy en un sueño cuando salgo de casa y veo donde tengo mi cuadra”, confiesa. Pero lejos de caer en romanticismos vacíos, su discurso está anclado en la constancia y el esfuerzo.

Su rutina no entiende de improvisación: madruga, entrena, organiza cada caballo al milímetro y combina su pasión con la vida familiar. “Montar con cabeza”, repite como una filosofía que va más allá de la equitación.

Valencia, La Vaquera y una cantera en crecimiento

La conexión con la Comunidad Valenciana es estrecha. A través de su relación con jinetes como Bernardo Hernández y otros nombres propios de la doma vaquera levantina, Amador sigue de cerca la evolución de una cantera que, según él, “cada vez es más fuerte”.

Destaca el crecimiento competitivo de la zona y lanza un aviso claro: hoy en día ya no hay territorios “fáciles”. “Cualquier jinete te moja la oreja rápido”, afirma, poniendo en valor el nivel actual de la disciplina.

¿Tradición o deporte? El equilibrio necesario

Uno de los momentos más interesantes de la entrevista llega al abordar el debate entre tradición y evolución en la doma vaquera.

Amador lo tiene claro:“La esencia no se puede perder”.

Defiende mantener esos gestos y “chispas” que nacen del campo —imposibles de aprender en libros—, pero también reconoce que la evolución técnica es necesaria para que la disciplina siga creciendo como deporte.

Los caballos: maestros silenciosos

Más allá de títulos y victorias, Amador pone el foco en lo verdaderamente importante: el aprendizaje constante.Habla de caballos como Indiano o Maserati, que le han dado triunfos, pero también de otros que le pusieron al límite. “Cada caballo te hace sacarte un máster”, explica. Y en esa frase se resume toda una filosofía: el jinete no domina, aprende.

Especialmente revelador es su concepto de “binomio”, ese momento en el que caballo y jinete se entienden sin conflicto. “Es como un clic en su cabeza”, describe, dejando entrever la sensibilidad que exige este arte.

Humildad en la éliteA pesar de su trayectoria, Amador rehúye cualquier etiqueta de maestro. “No tengo ni idea”, dice entre risas, comparándose con jinetes internacionales y reconociendo todo lo que aún le queda por aprender.

Lejos de ser falsa modestia, su discurso refleja una constante en los grandes del caballo: la conciencia de que nunca se deja de evolucionar.

Más que montar: adaptarse a los nuevos tiempos

En una época donde las redes sociales y la formación online marcan el ritmo, Amador reconoce la importancia del marketing personal. “Que la gente te conozca es fundamental”, afirma, comparándolo con algo tan universal como la publicidad de Coca-Cola.

Aun así, mantiene claro su orden de prioridades: primero el caballo, luego todo lo demás.

Consejos para quien empieza

Si algo deja claro es que el camino no es fácil, pero sí apasionante. Su recomendación para los jóvenes es directa: formación, paciencia y empezar con un caballo domado.

“Aprender con un potro sin experiencia es una catástrofe”, advierte, desmontando uno de los errores más comunes entre aficionados.

Una vida elegida

Quizá el momento más íntimo llega cuando habla de su pasado. Estudió veterinaria, pero decidió dejarlo todo por el caballo. “Prefiero cobrar menos y dedicarme a lo que me gusta”, afirma sin dudar.

Y ahí está la clave de todo: una vida construida desde la pasión, el sacrificio y la coherencia.

Un anfitrión de excepción

Más allá del jinete, nos quedamos con la persona. Amador nos abrió las puertas de su casa en Extremadura con una cercanía que desmonta cualquier estereotipo sobre la élite del caballo.

Hospitalidad, humildad y verdad. Tres cualidades que, como el buen campo, no se pueden fingir.

El programa completo podrá verse en Onda Fallera y en el canal de YouTube de Ecos del Campo CV, donde este encuentro se transforma en imágenes: caballos en movimiento, técnica en estado puro y, sobre todo, una forma de entender la equitación que nace desde el corazón del campo.

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