El intento de Compromís de catalanizar las fallas le estalla en las manos

Porecos valencia

septiembre 15, 2026
  • Las propuestas presentadas en el Congreso Fallero obedecen a razones ideológicas alejadas de las fallas
  • La confirmación de estas propuestas que ya avanzamos hace algunos días ha generado un rechazo generalizado en el ámbito fallero de la ciudad
  • Las críticas han llegado desde muchos puntos de la sociedad valenciana
  • Todas sus propuestas pretenden desvalencianizar las fallas lo máximo posible

La coalición catalanista de extrema izquierda Compromís, que presenta como candidata a alcaldesa de Valencia a una presunta encubridora de un pederasta,  está impulsando una serie de propuestas que intenta transformar aspectos clave de las fiestas josefinas. Entre las iniciativas que la formación nacionalista está moviendo, destacan la posible introducción de la figura del ‘fallero mayor’ y la apertura a un mayor uso del catalán en el ámbito fallero, generando debate en un momento de efervescencia política local.

Estas maniobras se producen en un contexto de tensiones sobre la política lingüística en la Comunitat Valenciana. Mientras los sindicatos de izquierda se movilizan para derogar la ley de libertad educativa, que permite a los padres elegir la lengua de estudio de sus hijos, Compromís avanza con su agenda para las Fallas, que tradicionalmente han sido un bastión de la cultura valenciana.

Las Fallas no deberían ser otro campo de batalla político. Sin embargo, las propuestas vinculadas a Compromís en el IX Congreso Fallero vuelven a poner sobre la mesa cuestiones de lengua, identidad y memoria que poco tienen que ver con modernizar la fiesta.

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La figura del ‘fallero mayor’: ¿un nuevo rol en la fiesta?

Una de las propuestas más llamativas de Compromís es la creación de la figura del ‘fallero mayor’. Aunque los detalles específicos de este nuevo cargo aún no se han desvelado por completo, su mera mención ya ha generado expectación y debate entre el colectivo fallero. Tradicionalmente, la representación masculina en las Fallas ha recaído en los presidentes de las comisiones y, en un escalón superior, en los presidentes de la Junta Central Fallera.

Eso si, como buenos tramposos la esconden en el intento de cambio de denominación, pretenden que se le llame «máximo representante de la fiesta» en lugar de «fallera mayor de Valencia». Ahí es ná.

El catalán en las Fallas: un debate lingüístico en el corazón de la fiesta

Paralelamente a la propuesta del ‘fallero mayor’, Compromís también está maniobrando para abrir la puerta a un mayor uso del catalán dentro del contexto de las Fallas. Esta iniciativa se enmarca en la visión lingüística de la coalición, que busca promover el valenciano (considerado como parte del catalán en su ideología) en todos los ámbitos de la vida pública valenciana. La propuesta podría manifestarse en la promoción de documentos, comunicaciones o incluso en actos oficiales de las Fallas en catalán, junto al valenciano que ya es lengua oficial y predominante.

Eliminar del reglamento la referencia a la «lengua valenciana», revisar el reconocimiento de los premios de Lo Rat Penat o sustituir el homenaje a Maximiliano Thous son decisiones que difícilmente pueden presentarse como simples cambios técnicos. 

Intento de eliminar como acto oficial el homenaje a Maximiliano Thous


De esta propuesta solo se me ocurre pensar que como Thous fue el autor de la letra del Himno Regional con su estrofa inicial «Per a ofrenar noves glories a Espanya», que esta pueda ser la razón de querer quitarlo, sabiendo el odio que Compromís tiene a todo lo español.

 

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La trampa y la importancia de eliminar los premios de Lo Rat Penar y proponer que lo organice el Ayuntamiento

Otra de las propuestas impulsadas por la coalición catalanista pasa por eliminar los premios de Lo Rat Penat y plantear que el concurso de lliblets que esta entidad organiza desde 1903 pase a estar en manos del Ayuntamiento de València. Algo que ya intentó la coalición comunista durante su mandato entre 2015 y 2023 siendo rechazado ya entonces por las fallas. 

La propuesta encierra, a juicio de sus críticos, una intención que va mucho más allá de una simple reorganización administrativa. Porque el concurso de Lo Rat Penat no es un certamen cualquiera: durante más de un siglo ha reconocido la literatura fallera escrita en valenciano, utilizando unas normas lingüísticas propias que defienden una concepción diferenciada de la lengua valenciana.

Trasladar la organización del concurso al Ayuntamiento supondría cambiar las reglas del juego. La administración municipal tendría que aplicar el marco lingüístico oficial vigente en la Comunitat Valenciana, lo que abriría la puerta a que los lliblets escritos según las normas de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV) quedaran en una situación de evidente desventaja frente a aquellos redactados conforme a la normativa de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL).

Y ahí aparece la cuestión de fondo: ¿se pretende realmente mejorar el concurso o utilizar el control institucional para imponer una determinada concepción lingüística en uno de los elementos más genuinos de la cultura fallera?

Porque el lliblet no es un simple folleto que acompaña al monumento. Es una de las grandes expresiones de la literatura popular valenciana y, para muchos falleros, también un espacio de defensa y transmisión de la lengua que tradicionalmente han hablado y escrito.

Por eso resulta difícil interpretar como una cuestión meramente técnica la pretensión de apartar a Lo Rat Penat de un concurso que lleva organizando desde 1903. El debate no es quién entrega los premios. El debate es qué valenciano se quiere reconocer, proteger y transmitir a través de las Fallas.

Si el Ayuntamiento asumiera el certamen, tendría que hacerlo dentro de la normativa lingüística oficial. Y eso plantea una pregunta que quienes promueven el cambio deberían responder con absoluta claridad: ¿seguirían teniendo el mismo reconocimiento los lliblets escritos según las normas de la RACV, o se acabaría excluyendo de facto una tradición lingüística que forma parte de la historia del propio concurso?

Porque detrás de una modificación aparentemente administrativa puede esconderse una decisión cultural de enorme trascendencia.

No se trata solamente de quitar unos premios.

Se trata de decidir quién tiene las llaves de la lengua de las Fallas.

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Este debate lingüístico no es nuevo en la Comunitat Valenciana y se intensifica con cada cambio de gobierno. Las Fallas, como expresión cultural profunda de Valencia, se convierten en un escenario más donde estas discusiones toman forma. La ciudadanía valenciana, y en particular el mundo fallero rechazan en su mayoría estas propuestas.

Compromís asegura que se trata de un «bulo» y acusa al PP de agitar guerras culturales. Pero si las propuestas no tienen una intención identitaria, resulta sencillo explicar por qué hay que eliminar precisamente esas referencias. Decir que la identidad no está en juego no responde a la realidad. Las propuestas que se debatirán mañana día 16 no dejan lugar a dudas.

La lengua, los nombres, los símbolos y la memoria forman parte de la cultura valenciana. Y las Fallas son una de sus expresiones más importantes. No necesitan que ningún partido decida qué elementos de esa cultura deben conservarse y cuáles deben desaparecer.

El IX Congreso Fallero debería ocuparse de los problemas reales de la fiesta: el futuro de los artistas, la financiación de las comisiones, la convivencia con los vecinos, la pirotecnia, la participación de los jóvenes o la masificación. Convertir el reglamento fallero en un terreno para librar otra batalla identitaria es desviar el debate y enfangar las fallas.

Las Fallas no pertenecen a Compromís, ni al PP, ni al PSOE, ni a Vox. Pertenecen a los falleros.

Y si Compromís quiere cambiar elementos vinculados a la identidad y a la tradición de la fiesta, debería decirlo claramente y defenderlo ante ellos. Lo que no parece razonable es presentar como una actualización administrativa lo que tiene una evidente carga política.

Las Fallas han sabido evolucionar durante generaciones sin necesitar que ningún partido les cambie la identidad. Modernizarlas, sí. Utilizarlas para rediseñar la cultura valenciana desde la política, no.

Compromís como siempre, como buenos amantes y siervos de la cultura catalana, intentan catalanizar las fallas de manera ruin y cobarde por la puerta de atrás

Ilustración de Pedro Fuentes

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