El Paseante cierra el libro, ha finalizado la lectura de La Dama y la muerte y para él ha resultado un doble descubrimiento, el descubrimiento de la autora, Greta Alonso. Descubrimiento por un doble motivo; el primero, por que es la primera novela que ha leído (y no será ni mucho menos la última) y descubrimiento de la autora propiamente dicha, ya que coincidiendo con la publicación de su tercera novela, El Asesino de Invierno, Greta Alonso digamos que “ha dado la cara” (ya que hasta ahora solamente había imágenes de ella de espaldas, y ha desvelado su verdadera identidad. Apreciado lector, si estás interesado, te recomiendo que busques en internet el vídeo de la breve entrevista que le realizó El Independiente.
No obstante, al Paseante todavía le asalta una duda. ¿Era Greta Alonso el seudónimo de la autora en sus dos primeras novelas, o bien, nos acaba de revelar la realidad y siempre hemos estado ante una mujer cántabra llamada Greta Alonso?
Ahí, apreciado lector dejo la pregunta. Me imagino que más pronto que tarde tendremos la respuesta…
Pero vamos a hablar de la novela: Nadie sabe quién es Dama, solo que pinta. Se desconoce si es joven, viejo, si es hombre o una mujer. De Dama solo se ha oído que emplea su mano izquierda, que ejecuta sus trabajos como acuchillando el lienzo. Salvo aquellos que las compran, nadie ha visto lo que oculta bajo el papel de estraza con el que envuelve sus pinturas.
Con cada subasta, su obra se revaloriza y la incógnita sobre su identidad aumenta; pero cuando Lucas Cúe, el popular deportista, aparece brutalmente asesinado, el inspector Valtierra debe encontrar un nexo entre el crimen y el cuadro más reciente del misterioso pintor; descubrir quién acecha tras el seudónimo.
Santander, Madrid, Londres, París. Una amalgama de horror y belleza, una trama vertiginosa y oscura que nos sumerge en el mundo del arte y la muerte, en las sombras ocultas que manejan nuestras vidas.
Una gran novela, con lo que yo considero un final abierto, que deja una pequeña apertura para que en el futuro nos volvamos a encontrar de regreso al inspector Valtierra a la orillas del Cantábrico.
Por cierto, apreciado lector, confío en que libreras y bibliotecarias digamos “feministas” habrán respirando tranquilamente, ya que creo que todavía les debe de durar el disgusto que sufrieron cuando con motivo de la concesión del premio Planeta 2021 se descubrió que Carmen Mola era en realidad tres señores y como de pronto sus novelas empezaron a desaparecer de los escaparates y los estantes. Pero bueno, igual esto sea motivo para otra crónica del Paseante.




