1985 El debate sobre el idioma valenciano llega a la Universidad

PorPedro Fuentes Caballero

agosto 3, 2026

Un recorrido por una de las controversias que marcaron los primeros años de la autonomía valenciana 

En marzo de 1985, apenas habían transcurrido dos años desde la entrada en vigor del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, el debate sobre la identidad lingüística valenciana vivía uno de sus momentos de mayor intensidad. Lejos de limitarse al ámbito político o académico, la discusión se trasladó con fuerza a una de las instituciones más influyentes de la sociedad: la Universidad de Valencia.

En ese contexto, el boletín valencianista Nació Valenciana publicó un artículo firmado por Xavier Pons bajo el título «El idioma valencià en la Universitat», donde expresaba una profunda preocupación por el contenido del proyecto de Estatutos que se estaba elaborando para la entonces denominada Universidad Literaria de Valencia. A juicio del autor, el
documento no solo presentaba aspectos discutibles desde el punto de vista organizativo, sino que planteaba una cuestión que consideraba mucho más trascendente: la forma en que la Universidad iba a definir el idioma propio de los valencianos.

Una universidad en plena transformación

La aprobación de los nuevos Estatutos universitarios respondía al proceso de modernización que vivían las universidades españolas tras la recuperación de la democracia. La reciente Ley de Reforma Universitaria impulsaba una nueva organización basada en una mayor autonomía académica y administrativa.

Sin embargo, aquella reforma también abrió numerosos debates internos. El texto criticaba algunos aspectos relacionados con la distribución del poder dentro de la institución, denunciando lo que consideraba un exceso de competencias atribuidas al rector y una pérdida de capacidad de decisión por parte de facultades, escuelas y departamentos.

Pero todas esas cuestiones quedaban, según el articulista, en un segundo plano frente al verdadero asunto de fondo: la incorporación del catalán como lengua de referencia dentro de la Universidad de Valencia. 

Más allá del debate filológico

El autor insistía en que la discusión no debía plantearse exclusivamente desde criterios lingüísticos o filológicos.

WhatsApp Image 2026-07-04 at 09.41.25
previous arrow
next arrow

Según defendía, el problema no consistía en analizar las semejanzas o diferencias entre valenciano y catalán, ni en discutir teorías académicas sobre la clasificación de ambas variedades lingüísticas.

A su juicio, la cuestión fundamental era de naturaleza jurídica.

Recordaba que el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, aprobado en 1982, establecía expresamente cuál era la lengua oficial de los valencianos. Por ello, entendía que cualquier institución pública tenía la obligación de respetar literalmente esa denominación.

Desde esta perspectiva, sostenía que la Universidad no podía actuar al margen de una norma que constituía la máxima expresión del autogobierno valenciano.

Para el articulista, la controversia dejaba de ser un debate científico para convertirse en una cuestión de legalidad institucional.

El Estatuto como norma de referencia

Buena parte del artículo gira alrededor del Estatuto de Autonomía.

El autor interpreta que dicha norma no solo reconoce la existencia del valenciano como lengua oficial, sino que obliga a todas las administraciones públicas a actuar conforme a esa realidad jurídica. 

En consecuencia, considera que cualquier intento de sustituir esa denominación por otra diferente supondría ignorar el marco legal vigente.

Desde esta óptica, el respeto al Estatuto no era una cuestión ideológica, sino una obligación inherente al funcionamiento de cualquier institución pública.

La Universidad, precisamente por ser una entidad financiada con recursos públicos y dependiente de la Administración, debía ser especialmente cuidadosa en el cumplimiento de esa normativa.

Una crítica dirigida a la clase política

El texto no limita sus críticas al ámbito universitario.

Xavier Pons extiende también su análisis a la actuación de los partidos políticos con responsabilidades de gobierno durante aquellos años.

El autor sostiene que numerosas instituciones culturales, educativas y universitarias estaban bajo la influencia de organizaciones próximas al PSOE y al PCE, circunstancia que, según su interpretación, condicionaba determinadas decisiones relacionadas con la política lingüística.

WhatsAppImage2026-05-05at095151
previous arrow
next arrow

Especialmente crítico se muestra con el Gobierno valenciano presidido por Joan Lerma. Considera que el Consell tenía la obligación de garantizar el cumplimiento íntegro del Estatuto de Autonomía y velar porque todas las instituciones públicas respetaran aquello que la ley establecía respecto al idioma valenciano.

Sin embargo, lamenta que, mientras se desarrollaban debates de enorme trascendencia para la identidad lingüística valenciana, el Gobierno autonómico permaneciera según afirma el autor más pendiente de cuestiones protocolarias o de la política nacional que de ejercer una defensa firme de las competencias autonómicas.

La autonomía como compromiso político

El artículo incorpora una comparación con el País Vasco para reforzar su argumentación. Recuerda unas declaraciones del entonces lehendakari José Antonio Ardanza, quien manifestaba su voluntad de cumplir la Constitución española, pero al mismo tiempo exigía al Gobierno central el respeto íntegro al Estatuto de Guernica.

El articulista presenta ese ejemplo como una muestra de cómo un dirigente autonómico debía defender los intereses de su territorio. En contraste, considera que las autoridades valencianas no mostraban la misma firmeza cuando se trataba de hacer valer el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana.

Según esta visión, la autonomía solo adquiere verdadero sentido cuando quienes gobiernan están dispuestos a exigir el cumplimiento efectivo de las competencias y derechos reconocidos por la legislación. 

El papel de la Universidad

Uno de los mensajes centrales del artículo es la importancia que la Universidad desempeña en la construcción de la realidad cultural de un pueblo. No se trata únicamente de un centro dedicado a la enseñanza y la investigación.

La Universidad representa también un referente intelectual cuyas decisiones terminan influyendo sobre la sociedad, la administración y las generaciones futuras. Por ello, el autor considera especialmente relevante la terminología utilizada en sus Estatutos y advierte de que cualquier modificación relacionada con la denominación del idioma podría tener consecuencias que trascendieran el ámbito estrictamente universitario.

03CARNICASEMBUENA
previous arrow
next arrow

Un reflejo de una época

Leído desde la actualidad, este artículo constituye un valioso testimonio del intenso debate político, jurídico y cultural que caracterizó los primeros años del autogobierno valenciano. La cuestión lingüística ocupaba entonces un lugar central en la vida pública y enfrentaba posiciones muy distintas acerca de la interpretación del Estatuto, del papel de las instituciones y de la propia identidad valenciana.

Más allá de compartir o no las conclusiones del autor, el texto refleja el clima de una sociedad que estaba definiendo muchas de las bases de su organización autonómica y en la que el idioma era percibido por amplios sectores como uno de los principales símbolos de esa construcción institucional.

Una polémica que marcó una generación

Casi cuatro décadas después, aquel artículo sigue siendo un documento representativo de un momento histórico en el que la lengua dejó de ser únicamente un objeto de estudio académico para convertirse en uno de los grandes ejes del debate político valenciano.

Su lectura permite comprender cómo determinados sectores del valencianismo interpretaban entonces el alcance del Estatuto de Autonomía y el papel que debían desempeñar tanto la Universidad como las instituciones públicas en la defensa de lo que consideraban los derechos históricos y jurídicos del pueblo valenciano.

En definitiva, el artículo del boletín de Nació Valenciana no solo denunciaba una decisión universitaria concreta. Era, sobre todo, una llamada de atención sobre la necesidad según la visión de su autor de que el desarrollo del autogobierno valenciano fuera acompañado por un respeto escrupuloso a la legalidad estatutaria y por una defensa activa de la
personalidad institucional, cultural y lingüística de la Comunidad Valenciana.

Pedro Fuentes Caballero

Académico de la Real Academia de Cultura Valenciana correspondiente por Dénia
Presidente de la Asociación Cultural Roc Chabàs de Dénia

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *