La Capilla de la Escolanía de la Mare de Déu ha acogido este fin de semana uno de los actos más emotivos y simbólicos del calendario fallero: el tradicional Besamanos a la Mare de Déu dels Desemparats. Una ceremonia cargada de sentimiento, recogimiento y fervor que ha reunido a las máximas representantes de la fiesta en torno a la Patrona de los valencianos.
La Fallera Mayor de Valencia, Carmen Prades Gil, y la Fallera Mayor Infantil de Valencia, Marta Mercader Roig, acompañadas por sus respectivas Cortes de Honor, han participado en este acto de profunda tradición, reafirmando el estrecho vínculo que une a las Fallas con la Mareta. Junto a ellas, también ha tomado parte en la ceremonia el presidente de Junta Central Fallera y concejal de Fallas, Santiago Ballester, quien ha tenido igualmente el privilegio de rendir homenaje a la Virgen.
Uno de los momentos más destacados de la jornada ha sido la entrega de las medallas de la Hermandad de la Mare de Déu a las máximas representantes del mundo fallero, un reconocimiento que simboliza su compromiso con una de las tradiciones más arraigadas y queridas por la sociedad valenciana.
Durante el acto también se ha rendido homenaje a dos figuras históricas de la fiesta: la Fallera Mayor de Valencia de 1981, Amparo Marín, y la Fallera Mayor Infantil de Valencia de 1995, Ana Belén Ferrer, quienes han recibido igualmente esta distinción en reconocimiento a su vinculación y dedicación a la devoción mariana a lo largo de los años.
La ceremonia ha estado marcada por numerosos momentos de emoción y respeto, reflejando la profunda huella que la Mare de Déu dels Desemparats mantiene en el corazón de los falleros y falleras. Un año más, el Besamanos ha vuelto a convertirse en un encuentro de fe y tradición que pone de manifiesto la dimensión cultural, religiosa y sentimental que acompaña a las Fallas más allá de la celebración festiva.
Con este acto, Valencia vuelve a rendir tributo a su Patrona en una cita que fortalece los lazos entre la identidad fallera y una de las devociones más arraigadas de la ciudad, manteniendo viva una tradición que se transmite de generación en generación.





