El tratamiento diario de patologías como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica afronta un giro sostenible en la sanidad pública alicantina. A través del proyecto Respira Verde SIGRE, el Hospital General Universitario Doctor Balmis ha puesto en marcha un protocolo específico para reducir la huella de carbono vinculada a la medicación respiratoria sin alterar la seguridad de los tratamientos médicos.
La iniciativa reúne el trabajo coordinado de los servicios de Neumología y Farmacia Hospitalaria, respaldados por la Comisión de Sostenibilidad y diversas áreas asistenciales. El foco principal recae sobre los pacientes crónicos que emplean dispositivos de inhalación de forma habitual, buscando equilibrar el rigor terapéutico con una gestión ecológica mucho más exigente.
Sustitución progresiva de propelentes y pedagogía clínica
Determinados aerosoles presurizados emplean gases propelentes cuyo potencial de calentamiento atmosférico resulta significativo. Ante esta realidad, los especialistas promueven la elección de fármacos con menor impacto contaminante siempre que las circunstancias clínicas del enfermo lo permitan y garanticen una respuesta idónea a la patología.
Esta estrategia no se limita únicamente a la prescripción médica en consulta. El personal de enfermería y farmacia refuerza paralelamente la formación para que los usuarios dominen la técnica inhalatoria, asegurando que cada dosis administrada sea plenamente eficaz y evitando el abandono prematuro o la mala administración de los fármacos prescritos.
Retorno de dispositivos a la red de farmacias comunitarias
El circuito ideado por el centro sanitario concluye necesariamente en la recogida adecuada del residuo. Gran parte de los inhaladores en Alicante termina desechada de forma incorrecta tras agotar su vida útil, lo que impide la recuperación de piezas plásticas y la neutralización controlada de los restos gaseosos que quedan atrapados en las válvulas.
Para solucionar esta fuga contaminante, los sanitarios instruyen a los usuarios para que depositen los recipientes vacíos o caducados en los puntos de recogida habituales de las boticas. La monitorización periódica de estos indicadores asistenciales y ecológicos servirá para calibrar la eficacia de la medida antes de valorar su implantación en otros departamentos de salud autonómicos.
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