La supuesta huelga “apolítica” impulsada por determinados sectores docentes en la Comunidad Valenciana vuelve a generar polémica. Y no precisamente por sus reivindicaciones educativas, sino por la simbología y el discurso ideológico que acompaña a muchas de las plataformas convocantes.

(Símbolo antifascista similar al empleado por los profesores en la manifestación)
Banderas cuatribarradas, mensajes claramente alineados con postulados pancatalanistas y emblemas antifascistas han estado presentes en movilizaciones y materiales difundidos por algunas organizaciones vinculadas a la protesta. Para muchos padres y sectores sociales, esto demuestra que detrás de la protesta existe una clara intencionalidad política.
Especialmente llamativa ha sido la imagen utilizada por la llamada “Coordinadora d’Assemblees Docents del País Valencià”, cuyo logotipo recuerda claramente a la simbología tradicional de movimientos antifascistas, incorporando un lápiz como elemento representativo del ámbito educativo.


(Simbología catalanista en todo el recorrido de la manifestación)
Las críticas no se han hecho esperar. Hay quienes consideran que parte del movimiento educativo intenta utilizar las aulas como espacio de militancia ideológica y rechazan frontalmente las políticas impulsadas por el actual gobierno autonómico en materia lingüística.
El punto más controvertido sigue siendo la libertad de elección de lengua por parte de las familias. Mientras el actual ejecutivo defiende ampliar la capacidad de decisión de los padres, sectores movilizados consideran que estas medidas ponen en riesgo la presencia del valenciano en las aulas.
El debate, lejos de apagarse, sigue creciendo y evidencia que la educación en la Comunidad Valenciana continúa siendo uno de los principales campos de batalla política y cultural.

