El actual Puente del Real, construído en el siglo XVI, es uno de los puentes históricos más representativos de nuestra ciudad. Sin embargo, su historia está marcada por una sucesión casi ininterrumpida de derrumbes, riadas y reconstrucciones que lo convierten en uno de los puentes más castigados de Valencia.
Su existencia se documenta por primera vez en 1279, con la existencia de una simple pasarela de madera que conectaba la ciudad con el desaparecido Palacio del Real. Como podemos imaginar, la fragilidad de aquel material no permitía resistir bien a las crecidas del río Turia, produciendo un primer derrumbamiento en 1321. Apenas dos décadas después, nuevos daños obligarían a su reparación en 1340.
Pero la furia de nuestro río no fue el único factor que atentaría contra el puente. Como medida defensiva –junto a los demás accesos a la ciudad– se ordena derribar en la Guerra de la Unión (1347-1348). En 1363 volvería a ocurrir lo mismo en la Guerra de los Dos Pedros, para frenar el avance de las tropas castellanas Valencia.

Las riadas continuaron dañando el puente las décadas siguientes. Lo derribaron las de 1406 y 1427, primero, y la gran riada de 1517 después. Una de las más fuertes que se registraron y que destruyó la pasarela en menos de una hora.
Fue el 3 de agosto de 1528, día en el que Carlos I hizo su llegada a Valencia, cuando ocurrió la mayor tragedia. El gentío se agolpaba en el puente del Real para ver al rey fue tal que la estructura cedió, cayendo alrededor de mil personas al río y muriendo muchas de ellas.
Ni siquiera después de ello se tomaron medidas. Tras las crecidas de 1581 y, especialmente la de 1589, volvieron a dañar la estructura. Estos constantes desastres, unidas a unas precarias reparaciones – entre ellas reforzar con clavos– dejó el puente inutilizado por su poca seguridad.
Fue después del último arrasamiento por una avenida en 1590 cuando, al fin, se comenzaron las obras de un nuevo puente, esta vez hecho de piedra y que, a pesar de que con modificaciones y ampliaciones, es el que nos ha quedado hasta hoy día.
En las imágenes podemos ver el desaparecido Palacio del Real y el Puente del Real, con el recinto de la Feria Muestrario y el palacio de Ripalda al fondo.







