- Si bien la competencia sobre los cauces es del Estado, la Generalitat da un paso adelante y llevará a cabo esta renaturalización
- El comisionado para la Recuperación visita Villamarxant para inspeccionar el terreno donde se realizarán los trabajos por un importe de 56,4 millones
La Generalitat Valenciana ha puesto en marcha una ambiciosa actuación para eliminar la caña invasora en 400 hectáreas de las cuencas de los barrancos del Poyo, Túria, Magro y Picassent. Este proyecto, que equivale a la superficie de 570 campos de fútbol, incluirá la plantación de unos 400.000 árboles y plantas autóctonas. El objetivo es claro: renaturalizar estos entornos y fortalecer su capacidad de resistencia ante la amenaza de incendios forestales y riadas, una preocupación constante para los valencianos.
El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, junto al alcalde de Villamarxant, Héctor Troyano, han supervisado una de las zonas clave en el Túria. Esta intervención, que cuenta con la participación de la directora general de Recuperación y Reconstrucción, Sandra Castillo, y técnicos de Tragsa y Vaersa, persigue un doble fin. Por un lado, reducirá el riesgo de incendios, ya que la caña es una planta altamente inflamable.
Por otro, mejorará la capacidad hidrológica de los cauces, sustituyendo la especie invasora por vegetación de ribera que facilita la infiltración del agua y previene avenidas.
Una inversión de 56,4 millones para 53 municipios valencianos
Raúl Mérida ha enfatizado que este es el proyecto de limpieza de cañas y renaturalización de cauces más grande a nivel nacional. La iniciativa no solo busca incrementar la capacidad hidráulica de las cuencas, sino también habilitar zonas verdes para el paseo, el ocio y el contacto con la naturaleza, abriendo estos espacios a la ciudadanía. La primera fase de los trabajos supondrá una inversión de 56,4 millones de euros a cargo de la Generalitat y se extenderá a lo largo de 160 kilómetros de lechos de ríos y barrancos.
Esta actuación beneficiará a 53 términos municipales, distribuidos en las distintas cuencas. Once municipios en el Poyo, catorce en el Túria, veintitrés en el Magro y tres en el barranco de Picassent verán mejorada su resiliencia. La experiencia de la DANA, que generó más de un millón de toneladas de residuos y 20.000 de cañas, ha enseñado la necesidad de mantener la regulación hidrológica de los cauces y erradicar la caña invasora.
Aunque la competencia sobre los cauces es estatal, la Generalitat ha decidido actuar, especialmente donde la Confederación Hidrográfica del Júcar no ha intervenido.
Reconciliar a la ciudadanía con sus barrancos
Más allá de la protección contra desastres naturales, el proyecto busca un impacto social significativo. “Queremos reconciliar a la ciudadanía con sus barrancos y riberas, que vuelvan a percibirlos como espacios verdes seguros que además ofrecen alternativas de ocio y esparcimiento”, ha explicado Raúl Mérida. Esta visión integral se enmarca en el Actualidad Plan Endavant, que contempla 343 medidas para impulsar la recuperación económica y social de la Comunitat Valenciana y prepararla mejor para futuros eventos climatológicos extremos.
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La Generalitat planea actuar en una segunda fase en los barrancos clasificados como T500, aquellos con una probabilidad de inundación extraordinaria de 1/500 años. Barrancos como el Carraixet, que se sitúan en este escenario de riesgo, serán objeto de futuras intervenciones, consolidando un plan a largo plazo para la seguridad y el bienestar de los valencianos.




















