El Museo de Bellas Artes de València exhibe desde este martes el monumental lienzo ‘Últimos momentos del rey Jaume el Conquistador, en el acto de entrega de su espada a su hijo don Pedro’. La emblemática pieza de Ignacio Pinazo llega a la capital del Turia cedida de forma excepcional por el Museo Nacional del Prado, como parte de los actos conmemorativos por el 750 aniversario de la muerte del monarca.
Pintada en 1881, esta obra al óleo cuenta con unas imponentes medidas de 304 por 418 centímetros. Con ella, el creador valenciano logró la segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de aquel año, un reconocimiento decisivo que afianzó su reputación y motivó la compra institucional del cuadro por parte del Estado.
Colaboración institucional para homenajear al monarca
La presentación oficial de la pintura reunió a la consellera de Educación, Cultura y Universidades, Carmen Ortí, junto al director del centro valenciano, Pablo González Tornel, y al conservador de Pintura del Siglo XIX del Prado, Pedro J. Martínez Plaza. Ortí agradeció la generosidad de la pinacoteca madrileña y remarcó la relevancia de acercar al público una figura fundacional a través del talento de uno de sus autores más representativos.
Por su parte, González Tornel calificó la creación como una de las cumbres pictóricas de Pinazo y definió la estancia de la obra como el mejor tributo que la ciudad puede brindar al fundador del reino medieval. La llegada de este cuadro refuerza además los vínculos de colaboración cultural entre ambas instituciones museísticas.
Una pintura de historia entre el academicismo y la modernidad
Ignacio Pinazo Camarlench concibió este trabajo como el envío final derivado de la pensión formativa otorgada por la Diputación de Valencia para su residencia artística en Roma. El autor ya había alcanzado dicha ayuda con otra escena del género, ‘El desembarco de Francisco I en la playa de València’, y desarrolló esta composición definitiva a partir de una versión reducida ejecutada dos años antes en tierras italianas.
La escena captura a Jaume I incorporado en su lecho para ceder la espada regia a su hijo Pedro, quien permanece arrodillado ante su presencia. Desde el punto de vista formal, la tela bebe de modelos célebres como el testamento de Isabel la Católica de Eduardo Rosales, aunque Pinazo introdujo una factura más libre, influida por su contacto con los ‘macchiaioli’ y el estilo de Mariano Fortuny, antes de evolucionar hacia lienzos de mayor soltura como ‘La fiesta’ o sus célebres retratos infantiles.
La valiosa pieza histórica permanecerá abierta a las visitas del público en las salas de la pinacoteca valenciana hasta el 10 de enero de 2027.
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