Pilar Bernabé y Diana Morant: de promesas políticas a repetidoras del argumentario

  • Su defensa del sanchismo las está hundiendo con el fango de la corrupción socialista

Hubo un momento en el que Pilar Bernabé y Diana Morant generaban cierta simpatía incluso fuera de las filas socialistas. Representaban una nueva generación de dirigentes, con una imagen más cercana, menos encorsetada y aparentemente capaz de hablar sin depender de los viejos manuales de partido.

Aquello queda ya muy lejos.

Con el paso de los años, ambas han ido abandonando cualquier atisbo de perfil propio para convertirse en dos de las voces más previsibles del sanchismo. Da igual el asunto, da igual la polémica, da igual la pregunta. El resultado suele ser el mismo: defensa cerrada del Gobierno, ataque a la oposición y repetición de un argumentario que parece redactado por el mismo equipo de comunicación.

El problema para ellas no es defender a Pedro Sánchez. Eso entra dentro de la lógica partidista. El problema es haber llegado a un punto en el que cuesta distinguir dónde termina su criterio personal y dónde empieza la consigna del día.

Cada comparecencia pública deja la misma sensación. Más que explicar, justifican. Más que responder, esquivan. Más que convencer, intentan resistir hasta que pase el temporal mediático.

Y ahí es donde aparece el desgaste.

Porque cuando una política transmite la impresión de estar recitando respuestas preparadas, la credibilidad empieza a evaporarse. El ciudadano puede compartir o no sus ideas, pero espera encontrar convicción y autenticidad. Lo que muchos perciben hoy en Bernabé y Morant es exactamente lo contrario: una defensa automática de cualquier posición que salga de Moncloa, por complicada que resulte.

Lo paradójico es que ambas tenían condiciones para construir una trayectoria propia. Sin embargo, han optado por convertirse en dos de las defensoras más visibles de un proyecto político que acumula cada vez más polémicas, mas corrupción y más contestación social.

El resultado es evidente. Lo que antes podía interpretarse como liderazgo emergente hoy se percibe como dependencia y decadencia política. Lo que antes parecía frescura hoy suena a discurso prefabricado. Y lo que antes generaba expectativas hoy provoca escepticismo y decepción.

Quizá el mayor problema para Bernabé y Morant no sea la oposición ni las críticas de los medios. Quizá el verdadero problema sea que cada vez resulta más difícil recordar qué defendían ellas cuando todavía no tenían que salir a defenderlo todo, y esto hace que Compromís les adelante por la izquierda y por la derecha en mucho PP y Vox.

Para lo que han quedado…

PEPE HERRERO

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