- El sindicato STEPV protagoniza un episodio de cuestionable maniobra sindical al intentar introducir a una portavoz de una plataforma docente afín en una reunión con la consellera Carmen Ortí, mientras pretendía dejar fuera a CSIF y ANPE.
- La Conselleria frenó el intento y defendió la presencia de todas las organizaciones sindicales.
Lo ocurrido este martes en la Conselleria de Educación tiene bastante más importancia de la que algunos pretenden darle. No estamos ante una simple discusión sobre quién se sienta en una reunión o quién tiene derecho a intervenir. Estamos ante un intento de STEPV, UGT y CCOO de controlar quién puede participar en el diálogo con la Administración y quién debe quedarse en la puerta.
Los tres sindicatos pretendían dejar fuera a CSIF y ANPE del encuentro con la consellera de Educación, Carmen Ortí. Una pretensión difícil de justificar cuando se habla de representación sindical y de defender los intereses del conjunto de los docentes. Porque la pluralidad no consiste en sentarse únicamente con quienes piensan como uno, ni el diálogo puede convertirse en un espacio reservado para los sindicatos que algunos consideran más convenientes.
Pero lo más llamativo llegó cuando STEPV intentó introducir en la reunión a una portavoz de una plataforma de docentes afín, haciéndola pasar por una de las dos representantes que le correspondían al sindicato. La Conselleria detectó la maniobra y advirtió de que aquella persona no formaba parte de la representación sindical acreditada para participar en el encuentro.
La escena dejó en evidencia una contradicción difícil de disimular. Mientras se pretendía impedir la entrada de CSIF y ANPE, se buscaba hacer un hueco a una persona ajena a la representación sindical que correspondía a STEPV.
Y todavía hubo un momento que merece la pena recordar. Un representante de CSIF manifestó que no tenía inconveniente en que la portavoz de la plataforma permaneciera en la reunión. Incluso le preguntó directamente si ella tenía algún problema con que CSIF estuviera presente. La respuesta fue que no iba a contestar.
No deja de resultar curioso que quienes reclaman diálogo y participación tengan tantas dificultades para aceptar que otros sindicatos también estén en la mesa.
La pluralidad, solo cuando les interesa
STEPV, UGT y CCOO llevan tiempo presentándose como los grandes defensores de la enseñanza pública y de los derechos de los docentes. Sin embargo, lo sucedido demuestra que sus exigencias de pluralidad parecen tener letra pequeña. Cuando se trata de reclamar espacio para ellos, todo son derechos y representación. Cuando se trata de reconocer ese mismo espacio a CSIF y ANPE, aparecen los vetos y las maniobras.
No parece que les preocupe demasiado que los docentes estén representados por todas las organizaciones sindicales que tienen legitimidad para hacerlo. Lo que parece molestarles es que haya sindicatos que no forman parte de su bloque y que también puedan sentarse con la Administración.
Y es precisamente ahí donde está el problema. Los sindicatos no son propietarios de las mesas de negociación, ni pueden decidir a conveniencia quién tiene voz y quién no. Mucho menos pueden utilizar una reunión institucional para intentar imponer sus propias reglas.
Mucho ruido y pocas explicaciones
La jornada también estuvo marcada por la concentración convocada por STEPV, UGT y CCOO a las puertas de la Conselleria, que no consiguió la respuesta que esperaban sus promotores, según la información publicada.
A las protestas se suma el episodio protagonizado semanas atrás en las dependencias de la propia Conselleria, donde estas organizaciones reclamaron la reanudación inmediata de las negociaciones.
Mientras tanto, la Administración ha trasladado su disposición a mantener el diálogo y ha puesto sobre la mesa las 47 mesas de negociación convocadas durante el curso.
Se puede estar de acuerdo o no con la Conselleria, se pueden criticar sus decisiones y se puede exigir mucho más en materia educativa. Para eso están los sindicatos. Pero lo que resulta difícil de aceptar es que quienes dicen defender los derechos de los trabajadores intenten limitar la participación de otras organizaciones sindicales por le hecho de no coincidir con sus reivindicaciones.
Al final, lo sucedido deja una pregunta bastante sencilla: ¿qué miedo tienen STEPV, UGT y CCOO a compartir una mesa con CSIF y ANPE? O mejor, ¿por qué no quieren?
Porque defender la enseñanza pública no da derecho a apropiarse de su representación sindical. Y reivindicar el diálogo tampoco autoriza a utilizar trampas para decidir quién puede participar en él.
La Conselleria no debería tener que recordar a nadie algo tan básico: en una mesa de negociación no sobran los sindicatos que tienen representación. Lo que sobra es el intento de excluirlos y de manipular esas reuniones.












