Los profesores se quitan la careta y exhiben su afinidad con Pedro Sánchez

PorPepe Herrero

noviembre 7, 2026
  • Cuando la reivindicación educactiva se diluye en la militancia política pierde toda su razón de ser

La presencia de un nutrido grupo de docentes en el mitin de Pedro Sánchez celebrado en Valencia no pasó precisamente inadvertida. Las camisetas verdes reivindicativas, los aplausos y el entusiasmo mostrado por algunos de los asistentes han reabierto un debate que merece ser planteado: ¿hasta qué punto las movilizaciones del profesorado valenciano responden exclusivamente a reivindicaciones laborales y educativas o existe también un componente de confrontación política con el actual Gobierno autonómico?

La imagen de los docentes participando con tanta intensidad en un acto del presidente del Gobierno resulta llamativa, especialmente después de las movilizaciones y jornadas de huelga protagonizadas por parte del profesorado valenciano. No es ilegítimo que los docentes tengan sus preferencias políticas, participen en mítines o expresen públicamente sus opiniones. Tienen exactamente los mismos derechos que cualquier otro ciudadano. Pero eso no impide preguntarse por la dimensión política de unas protestas que se han presentado fundamentalmente como una defensa de la educación pública.

Bàner_FComarques_300x250px_VAL
previous arrow
next arrow

El contraste con la etapa del Botànic en la Generalitat

Hay un antecedente que no debería pasar desapercibido: los ocho años de gobiernos del PSPV y Compromís en la Generalitat.

Durante aquella etapa también existieron reivindicaciones salariales, problemas organizativos y demandas de mejora de las condiciones laborales del profesorado. Si, como sostienen determinados representantes sindicales y docentes, entonces se produjeron negativas reiteradas a sus demandas de mejora salarial, resulta legítimo preguntar por qué las movilizaciones no alcanzaron una dimensión comparable a las protagonizadas recientemente.

¿Se aplicó el mismo nivel de exigencia a todos los gobiernos? ¿Se valoraron las decisiones de la Generalitat con idénticos criterios, independientemente de quién ocupara el Palau?

Son preguntas incómodas, pero perfectamente legítimas en una sociedad democrática.

La imagen de algunos profesores arropando con entusiasmo a Pedro Sánchez, después de haber protagonizado movilizaciones contra el actual Ejecutivo valenciano, alimenta las dudas sobre la posible existencia de un doble rasero. Eso no demuestra que la huelga tuviera una motivación partidista, pero sí hace necesario examinar con rigor la relación entre las reivindicaciones educativas y el contexto político en el que se desarrollan.

WhatsApp Image 2026-11-03 at 08.32.55

La necesaria separación entre la docencia y el desgaste partidista

Hay algo que debería estar por encima de cualquier sigla: la educación de los niños y jóvenes valencianos.

Los problemas de las aulas, las condiciones del profesorado, las necesidades de los centros y la calidad de la enseñanza merecen respuestas serias, independientemente de quién gobierne. Las reivindicaciones laborales son legítimas y los docentes tienen derecho a defenderlas. Pero también tienen una responsabilidad especial ante las familias y los alumnos.

La escuela necesita estabilidad, pluralidad y profesionales comprometidos con la formación de sus estudiantes. No necesita que sus problemas se conviertan en otro escenario de enfrentamiento entre PSOE, Compromís y PP.

Un profesor puede tener las ideas políticas que considere oportunas. Lo que no debería ocurrir es que las reivindicaciones educativas pierdan protagonismo frente a las estrategias de desgaste de un determinado Gobierno.

Bàner_FComarques_300x250px_VAL
previous arrow
next arrow

Las imágenes también generan preguntas

La participación de docentes en el mitin de Sánchez no constituye una prueba de instrumentalización política de las huelgas. Pero sí ofrece una imagen que merece análisis y explicaciones, especialmente cuando se compara el nivel de movilización mostrado frente a distintos gobiernos.

La pregunta que queda sobre la mesa es sencilla: ¿se está reclamando una mejora real y sostenida de la educación valenciana o las protestas están adquiriendo también una dimensión de confrontación política?

La respuesta no puede darse por supuesta. Debe examinarse a partir de las reivindicaciones, las actuaciones sindicales, las decisiones de los distintos gobiernos y la evolución de las protestas.

Porque los alumnos no pueden convertirse en rehenes de las disputas políticas de sus mayores. Y la educación pública merece algo bastante más serio que servir de escenario para la batalla partidista.

Las macetas verdes pueden representar una reivindicación legítima. Los aplausos en un mitin también forman parte de la libertad política. Pero la coherencia de las reivindicaciones, independientemente del color del Gobierno al que se dirijan, es una cuestión que los ciudadanos tienen todo el derecho a exigir.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *