- Una primera noche tranquila y sin incidentes destacables
- Los vecinos reciben con satisfacción la presencia de las patrullas y agradecen su labor
- Las patrullas informan a los vecinos sobre su función y objetivos mediante el reparto de octavillas
La noche cae sobre la Malvarrosa y, entre el paseo marítimo, las calles que conducen hacia el interior y las terrazas todavía llenas, un grupo de voluntarios comienza su recorrido. Visten de negro, llevan una gorra identificativa y avanzan en pequeños grupos. Como ya comentamos la pasa semana se hacen llamar Los Ángeles de la noche.
El nombre pretende transmitir protección. Su presencia, sin embargo, abre un debate que va mucho más allá de una simple ronda vecinal: quién puede vigilar las calles, hasta dónde puede llegar un ciudadano cuando presencia un delito y qué hay detrás de una iniciativa que sus promotores presentan como respuesta a la inseguridad.
La iniciativa comenzó sus patrullas en la zona de la Malvarrosa este fin de semana. Sus impulsores aseguran que su misión es actuar como «ojos y oídos» de la Policía, comunicar cualquier incidente a las autoridades y, si fuera necesario, intervenir dentro de los límites que tendría cualquier ciudadano ante un delito. También han difundido consejos de autoprotección entre los vecinos. Según sus responsables, durante uno de los primeros recorridos llegaron a repartir alrededor de un millar de folletos.
Los propios organizadores insisten en que no pretenden sustituir a los cuerpos de seguridad. Su discurso gira alrededor de una idea sencilla: si un ciudadano presencia un delito, debe avisar a la Policía y, cuando la situación lo permita, prestar ayuda.
En su primera noche varias patrullas de los Ángeles de la Noche salieron a recorrer la playa de la Malvarrosa ante la creciente preocupación por la inseguridad en la zona, especialmente por la presencia de grupos de jóvenes de origen magrebí que ocupaban parte del paseo marítimo. Las patrullas manifiestan que su presencia contribuyó a disuadir estas situaciones y a reforzar la sensación de seguridad entre los vecinos.

Recorrieron toda la costa, desde el Hotel Las Arenas hasta la Patacona, repartiendo cientos de octavillas informativas sobre seguridad ciudadana. La iniciativa tuvo una gran acogida entre los vecinos y visitantes: muchos aplaudieron su labor, se acercaron a ellos e incluso les dieron las gracias por estar allí.
Hubo varias intervenciones. Evitar peleas entre ciudadanos extranjeros borrachos, asistir a 4 jóvenes inglesas víctimas de un robo de bolso y documentación, control y disuasión de grupos de jóvenes extranjeros presumiblemente visionando posibles víctimas vulnerables que se internaban en la oscuridad hasta el borde del mar
En la Malvarrosa, mientras tanto, la discusión se mezcla con los problemas reales del barrio. La zona de las Casitas Rosas, cercana al distrito marítimo, arrastra desde hace años conflictos relacionados con el tráfico de drogas y la degradación social. Es precisamente ese escenario el que los promotores han elegido como punto de partida para sus rondas nocturnas.

Y ahí está la verdadera cuestión que dejan estas primeras noches de los Ángeles de la noche.
En la Malvarrosa, las patrullas han echado a andar. Sus integrantes dicen que quieren seguridad y que actuarán dentro de la ley. Sus críticos ven en ellas una operación política de la extrema derecha destinada a señalar a la población inmigrante y alimentar el miedo. Pero nada más lejos de la realidad, porque lo que buscan es tratar de aportar su granito de arena para que los barrios sean más seguros.
Es llamativo que, cuando se habla de inseguridad ciudadana, quienes más critican estas patrullas sean también quienes niegan que la delincuencia haya aumentado en Valencia en relación con la inmigración ilegal.
La pregunta es sencilla: si sostienen que los inmigrantes ilegales no tienen ninguna relación con el aumento de la delincuencia, ¿por qué califican de racistas a unas patrullas cuyo objetivo declarado es ayudar a cualquier víctima de un delito, con independencia de la nacionalidad o procedencia del delincuente? Pura contradicción que los delata.

Si la prioridad es realmente proteger a las víctimas y combatir la delincuencia, ¿qué tiene de racista una iniciativa que presta ayuda sin discriminar a quien haya sufrido el delito? ¿No sería más razonable juzgar estas patrullas por lo que hacen y no por la etiqueta que algunos quieren imponerles?
Sea como sea, al caer la noche en Valencia, los Ángeles de la noche comenzaron a patrullar. El debate sobre quién debe proteger la ciudad acaba de empezar.
Ellos, los Ángeles de la Noche, lo tienen muy claro.






















Esto se está poniendo muy peligroso.
Me parece un voluntariado necesario en todos los barrios de Valencia.
Viva Los Angeles
Estoy interesado en ser voluntario y poder vigilar Valencia por por la noche, ¿Como he de contactar o como me puedo apuntar?
Gracias de antemano.
En el último párrafo hay una falacia más grande que una galaxia.
Sí, Pepe, se puede ser racista aunque protejas a todo el mundo sin importar la raza, porque puedes proteger a todos pero a la hora de acusar y señalar, solo señalar a los que son morenitos, y esto es de primero de la ESO, no es complicado de entender, creo, vamos.
Además, haciendo tanto énfasis en la inmigración se te ve el plumero y por dónde van tus ideas. Que yo soy el primero que defiende la libertad de expresión, pero que hables de «extranjeros que ocupaban el paseo (delito de okupación te refieres??) y que fueron «disuadidos»», en fin. Si te molesta que exista inmigración africana y no te molesta la que viene de los países del norte y nos pone los precios del alquiler por las nubes, simplemente y en mi opinión, creo que es más rápido asumir el racismo que elaborar todo un texto defendiendo a unos supuestos patrulleros para justificar el odio al morenito, pero bueno.
El problema son los últimos dos párrafos, cuando supuestamente dices que no se puede ser racista si ayudas a todos. Sí se puede, ya que puedes ayudar a todos y a la vez hacer propaganda contra el inmigrante de X color de piel.
Veo que algunos de ellos portan objetos contundentes o lo que parece ser defensas o bastones de senderismo. Me gustaría saber qué opina la policía (la de verdad) de eso.
Había dejado un comentario largo exponiendo mis argumentos pero como me lo han censurado simplemente decir que todo lo que dice el autor es falaz y propaganda de x visiones del mundo que acaban en ista